Hervé Renard tomó el mando de la selección de Túnez en pleno Mundial 2026 tras la derrota por 5-1 ante Suecia y, antes de pensar en esquemas o rivales, reunió al plantel y le habló de frente. Lo que dijo ese día quedó como el primer acto de su gestión.
Las Águilas de Cartago acaban de sufrir una goleada ante Suecia en su debut en el Grupo F del Mundial 2026, disputado en Monterrey. La Federación Tunecina de Fútbol destituyó a Sabri Lamouchi horas después y nombró a Hervé Renard como nuevo seleccionador nacional. El técnico francés no esperó: convocó a los jugadores y les dirigió las primeras palabras con el tiempo en contra y el grupo en el fondo de la tabla.
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“Ahora hay que avanzar porque en el fútbol no tenemos tiempo que perder”, arrancó Renard ante el plantel, según el registro del discurso difundido tras su nombramiento. Esa frase marcó el tono de una alocución que no buscó minimizar el golpe ni disimular la situación, sino confrontarla.
El entrenador reconoció el peso físico y emocional del momento sobre sus jugadores. “Llegamos, tenemos las piernas pesadas, un poco más pesadas incluso que de costumbre, porque duele la cabeza”, señaló, con una referencia directa al estado del grupo tras el resultado. Acto seguido, trazó una línea entre quienes podrán reponerse y quienes no: “Los más fuertes, los que hay que poner en el campo, son los que serán más fuertes mentalmente”.
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Antes de mirar hacia adelante, Renard revisó el partido con sus jugadores. Dijo haberlo visto durante el viaje y fue preciso al señalar que el marcador no reflejó la totalidad de lo ocurrido sobre el césped. “El marcador, a veces, no siempre refleja la fisonomía del partido”, afirmó, y describió la cadena de errores que derivó en la goleada: “Con un gol, cuando vas perdiendo, tienes una ocasión. Tienen otra ocasión. Después, encajan un segundo gol. Es el fútbol, las jugadas se encadenan. Acumulamos errores”.
El técnico también buscó contextualizar esos errores dentro de la trayectoria del equipo. Recordó que Túnez no había recibido goles durante las Eliminatorias, lo que convirtió al debut mundialista en una experiencia inédita para varios integrantes del plantel. “Si tuviéramos un equipo frente a nosotros que encajara un montón de goles cada vez, podríamos decir que en alguna parte falta nivel, pero no es el caso”, planteó, para luego apuntar al verdadero problema: la falta de dinamismo y la actitud en los duelos. “Los sentí un poco en los duelos, un poco retrasados, algunas faltas un poco... les faltó dinamismo”, dijo sin rodeos.
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Con ese diagnóstico sobre la mesa, Renard fijó el único objetivo que importaba en ese momento: el partido ante Japón, previsto para el 20 de junio en Monterrey. “No vamos a hablar del después. Centrarnos en Japón. El resto, lo que venga después, no es el problema”, subrayó, y recordó que en una fase de grupos con tres partidos, las posibilidades matemáticas permanecen abiertas.
“Cuando hay tres partidos, todo sigue siendo posible. Hay muchas cosas que pueden pasar”, sostuvo, aunque también advirtió que eso no ocurre de forma automática: “Hay que tener la voluntad de volver a cambiar las cosas, de cambiar el estado de ánimo”.
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Fue entonces cuando Renard apeló a la camiseta y a los aficionados que viajaron hasta México para acompañar al equipo. “¿Saben cuánto han gastado para venir a apoyarlos?”, preguntó al grupo, antes de reconocer que el país entero reaccionó con enojo ante la derrota. “Si regresáramos hoy al país, saben lo que va a pasar. Y sí, porque todo el mundo está enojado. Es normal. Tampoco podemos decir que no tienen razón”, expresó, con una honestidad que no dejó margen a la autocomplacencia.
El francés cerró su intervención con una definición sobre su propio rol al frente del equipo. Sin proclamas ni promesas, trazó el límite de su función con una frase que resumió su postura: “No estoy aquí para hacer lo que quiero hacer. Estoy aquí para hacer lo que el equipo necesita que se haga”.
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El nombramiento de Renard se oficializó el martes mediante un comunicado de la Federación Tunecina de Fútbol (FTF), que precisó que el técnico asumiría el cargo de forma inmediata y bajo las mismas condiciones económicas pactadas con Lamouchi, con posibilidad de renegociar al término del torneo. La relación entre ambos entrenadores presenta un antecedente llamativo: en 2014, Renard ya había tomado el relevo de Lamouchi al frente de Costa de Marfil tras la dimisión de este último.
Para Renard, el encuentro ante Japón marcará su tercera participación en un Mundial masculino como seleccionador principal, tras dirigir a Marruecos en Rusia 2018 y a Arabia Saudita en Qatar 2022. Tras el partido ante los japoneses, Túnez cerrará su participación en la fase de grupos el 25 de junio ante Países Bajos en Kansas City.
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