El termómetro del Monumental: del recibimiento histórico a los silbidos y el enojo con el árbitro tras la caída de River contra Boca

El Millonario cayó en un Superclásico que estuvo atravesado por un flojo rendimiento del equipo de Coudet y polémicas decisiones arbitrales

Guardar
El ambiente del Monumental cambió con el correr del Superclásico (REUTERS/Agustin Marcarian)
El ambiente del Monumental cambió con el correr del Superclásico (REUTERS/Agustin Marcarian)

La tarde se presentó especial para acoger un Superclásico a la altura de su historia. Temperatura agradable, un cielo parcialmente nublado con el sol sobresaliente, un choque que iniciaba con la luz del día y que tendría el pitido final con la oscuridad de la noche y dos equipos que llegaban en alza. La expectativa era alta. Los hinchas de River Plate ingresaron al Monumental con un ambiente casi perfecto para disfrutar de un recibimiento histórico y del clásico más importante del mundo.

Sin embargo, a medida que las luces artificiales comenzaron a predominar en el terreno de juego —que pasó desapercibido al encontrarse en buen estado pese a lo dicho en la previa—, la situación cambió de forma rotunda. Boca Juniors se impuso 1-0 en un duelo opaco que careció de situaciones de peligro y de juego fluido. La fiesta terminó con un fuerte malestar desde las gradas, tanto para los futbolistas millonarios como para la terna arbitral.

*El recibimiento a los futbolistas del Monumental

Las 50 toneladas de papelitos fueron los protagonistas en la previa. Al ingresar al estadio se divisaba en todas las tribunas a los hinchas cortando su porción en trozos para formar parte del recibimiento. Desde que se abrieron las puertas, no hubo minuto en el que no apareciera un papel sobrevolando la cancha. La primera gran silbatina de la tarde ocurrió cuando el cuerpo arbitral salió a realizar el reconocimiento del campo. Pese a que es habitual dicha costumbre, la previa del Superclásico se hizo sentir y se escuchó un abucheo como pocas veces.

Adam Bareiro fue el encargado de levantar una estruendosa silbatina mientras informaban la formación Xeneize por los parlantes. Durante el calentamiento, se vivió una situación peculiar con un duelo aparte entre Leandro Paredes y los aficionados en la tribuna Centenario: el mediocampista probó remates desde afuera del área y cada vez que fallaba, se escuchaba una fuerte silbatina. Con cada conversión se esbozaba una sonrisa en su rostro.

La terna arbitral estuvo en el ojo del Superclásico desde la previa (REUTERS/Rodrigo Valle)
La terna arbitral estuvo en el ojo del Superclásico desde la previa (REUTERS/Rodrigo Valle)

En el lado de River, Santiago Beltrán, Marcos Acuña, Sebastián Driussi, Juan Cruz Meza y Eduardo Chacho Coudet fueron los punto altos del aplausómetro. Facundo Colidio revirtió los silbidos que recibió hace algunas semanas y también fue aplaudido, aunque su imagen después del partido vuelve a ser una incógnita entre los hinchas del Millonario.

El recibimiento estuvo a la altura de lo esperado. La ansiedad les ganó de mano a muchos hinchas y desde las 16:45 (el Superclásico inició a las 17) hasta el pitido inicial de Darío Herrera, no pararon de caer papeles desde las tribunas. Más allá de que el foco más de la lluvia estuvo en la salida de los futbolistas a la cancha, hubo más de ocho tiradas con mayor fuerza de papeles que tiñeron las gradas.

Al mismo tiempo, se estrenó una nueva bandera al histórico gol del Beto Alonso en La Bombonera con la pelota naranja. Además, se incendió brevemente una butaca en Centenario Alta que fue rápidamente apagada y repuesta por el personal del club. Pero la tensa calma que rodeaba al estadio se esfumó.

Se incendió una butaca en la tribuna Centenario Alta durante el recibimiento que apagaron rápidamente (REUTERS/Rodrigo Valle)
Se incendió una butaca en la tribuna Centenario Alta durante el recibimiento que apagaron rápidamente (REUTERS/Rodrigo Valle)

River inició el Superclásico imponiendo las condiciones y con el público expresando su fervor. Sin embargo, la lesión de Sebastián Driussi pasados los 15 minutos marcó un punto de inflexión. Además de que el cuadro de Claudio Úbeda equiparó el desarrollo del juego, la salida de la gran figura del equipo fue un duro golpe anímico tanto para los futbolistas como para los aficionados. A esto se agregó un ida y vuelta especial con Maximiliano Salas, que ingresó con aplausos que se convirtieron en murmullos con el correr de los minutos.

A los 29 minutos del primer tiempo se sintió una nueva muestra de malestar con el árbitro. Luego de una serie de decisiones de Darío Herrera, principalmente en una jugada en la que hubo varias disputas en la mitad de la cancha, la tribuna comenzó a entonar las primeras canciones en su contra.

En medio de un trámite engorroso en el que ninguno de los equipos dominaba, Leandro Paredes abrió el marcador desde el punto de penal tras la mano dentro del área de Lautaro Rivero. Inmediatamente finalizó la primera etapa y desde las gradas bajó un leve murmullo y un mensaje claro: “Esta tarde, cueste lo que cueste, tenemos que ganar”.

River vs Boca
Al final del partidos, los hinchas de River explotaron contra el árbitro y expresaron su malestar por la derrota (Photo by Alejandro PAGNI / AFP)

La paciencia no perduró muchos minutos y el malestar del Monumental se hizo sentir ante la poca respuesta del equipo y el manejo del arbitraje. El nerviosismo que se generó con el correr del cronómetro y la falta de variantes del Millonario para romper el bloque defensivo visitante derivó en un murmullo constante. Coudet sacó a Kendry Páez cuando no lograba gravitar, las imprecisiones de Aníbal Moreno y Lautaro Rivero los pusieron en el foco de los flashes y el pasado de Maxi Salas y Facundo Colidio volvieron a pesar en el paladar del hincha.

La gota que rebalsó el vaso en el clima del Monumental fue el empujón de Lautaro Blanco sobre Lucas Martínez Quarta en el cual Darío Herrera y Héctor Paletta en el VAR no consideraron penal. “Hubo un claro desplazamiento con el brazo... PENAL..!!!”, comentó el exárbitro internacional Javier Castrilli.

El estadio explotó tras la acción y, una vez más, se escucharon canciones contra la terna arbitral que perduraron hasta algunos minutos posteriores al pitido final. “Me extraña de vos, vas al Mundial, es penal; no me deja jugar la pelota”, le reclamó el capitán de River al réferi.

*El compacto de la victoria de Boca contra River en el Monumental

En medio del hervidero de bronca del estadio, hubo tiempo para expresar la situación con el plantel. No hubo aplausos, pero tampoco una silbatina retumbante. La reprobación y el malestar por parte de los hinchas fue evidente, aunque se relaciona con el presente que arrastra River en los últimos meses y no únicamente por la derrota en el Superclásico contra Boca.

Más allá de que el Millonario está en una posición aceptable en el plano local y el ciclo del Chacho Coudet arrancó con un invicto de siete partidos, gran parte del plantel está en deuda para el público riverplatense. El DT, que hizo hincapié en “trabajar” y “hacerse cargo” para jugar mejor, tendrá que cambiar la página rápidamente y dar un golpe sobre la mesa en la Copa Sudamericana y en los mata a mata del Apertura, otra cuenta pendiente. Sus próximos desafíos serán Aldosivi de local y Bragantino en Brasil.