El Geodis Park presenció una gran final de la Leagues Cup entre el Inter Miami de Lionel Messi y el anfitrión, Nashville. El mejor jugador del mundo abrió la historia a los 22 minutos de la etapa inicial, pero Fafà Picault emparejó la cuestión en el primer cuarto de hora del complemento para extender el dramatismo más allá del tiempo reglamentario y definir el campeonato a través de la vía de los penales con victoria 10-9 para el elenco de Florida.
Fueron en total 22 lanzamientos para terminar con la tanda y el arquero de las Garzas, Drake Callender, fue la principal figura de la consagración desviando dos penales de la serie, además de anotar el suyo que fue consagratorio.
Messi fue el encargado de iniciar las obligaciones con una sólida ejecución contra el palo izquierdo de Elliot Panicco. Hany Mukhtar equilibró las acciones, Sergio Busquets volvió a desnivelar el trámite y el arquero de la selección de los Estados Unidos tuvo su revancha para alegría de sus compañeros después de adivinar la intención de Randall Leal con un disparo al medio de su valla y dejó las cosas 2-1 en favor de los oriundos de Miami.
Leonardo Campana y Kamal Miller no defraudaron cuando fueron llamados frente a frente contra el guardameta del finalista de la competición y las ejecuciones exitosas de Aníbal Godoy y Walker Zimmerman condujeron las instancias cúlmines hasta la última pasada de futbolistas en la tanda de cinco por equipo.
Allí, Victor Ulloa tuvo la gran oportunidad de cerrar el título antes de tiempo, pero Panicco desvió su tiro y la conversión de Sam Surridge estiró el final a la serie individual.
Cuando la pelota debería pesar más de lo habitual, los jugadores hicieron gala de su sangre fría con intentos ajustados a los palos y también hubo casos como el de Sergey Krivtsov, quien la colgó de un ángulo. Jordi Alba, Diego Gómez, David Ruiz y DeAndre Yedlin marcaron sin dificultades en la visita, mientras que Shaquell Moore, Daniel Lovitz, Lukas MacNaughton, Sean Davis y Jacob Shaffelburg cerraron el momento de los jugadores de campo. La cuestión quedaba en pies de los arqueros.
El primero en asumir la presión fue Callender con un furibundo remate contra el lado derecho de su colega, quien adivinó la idea, pero la velocidad de la pelota hizo imposible cualquier respuesta para impedir el tanto.
Con los roles invertidos, el destino del balón fue distinto. El derechazo abierto de Panicco contra el caño izquierdo fue interceptado en el vuelo por el arquero del Inter Miami para desatar la celebración de Lionel Messi y el posterior festejo por la consagración del primer título en la historia del club.
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