"La cocina es mi lugar en el mundo. Cuando están los muchachos, hay un preparativo de una semana, 15 días, para armar los menúes".

Diego Iacovone es el responsable de la alimentación de la Selección, tanto en el predio de Ezeiza como cuando el elenco nacional sale de viaje. Se encarga de combinar la nutrición con el sabor, aunque su búsqueda muchas veces se tope con una chicana.

"Me cargaban porque trataba de armar la comida con decoración; le mandaba perejil, para que quedara bien. Y acá ellos vienen, comen y se entrenan. Entonces me decían: '¿Qué es esto, un árbol?'", se divierte.

La primera impresión de Diego cuando llegó a Ezeiza fue fuerte. "Hubo un problema en la cocina y buscaban un cocinero joven, no sé si lindo, ja. Y quedé", explica. "La primera vez que pisé estaban el Mono Burgos y el Muñeco (Gallardo), no entendía nada. Entre los nervios, que era pibe y te encontrás estos monstruos, no me hice encima no sé cómo", exagera.

El comedor donde la Selección come en el complejo 2 de Ezeiza (Foto: Nicolás Aboaf)
El comedor donde la Selección come en el complejo 2 de Ezeiza (Foto: Nicolás Aboaf)

Pero justamente con uno de los protagonistas con los que se topó terminó generando una relación a partir de la música. "Con el Mono pegué onda enseguida, porque vino  la cocina, entró y preguntó: '¿Quién escucha rock and roll?'. Y yo me traía mis CD", describe el puente con el hoy ayudante de campo de Diego Simeone en el Atlético Madrid.

Para la Copa del Mundo en Rusia cocina un platillo bien cargado. Porque, como los futbolistas, se la juega: "Estando ahí uno no juega, pero se siente parte, ves la emoción de los jugadores. Ojalá Argentina levante la Copa, ¿sabés lo que sería eso? Y yo ya dije, si Argentina sale campeón, me pelo".