La evidente mano de Thiago Silva ante el centro de Cueva

Con la polémica por los arbitrajes y los vaivenes en la aplicación del VAR durante la Copa América en su punto máximo, la Asistencia Arbitral por Video volvió a quedar en el ojo de la tormenta en la final entre Brasil y Perú. Por las dudas en la sanción del penal a Perú, por la expulsión de Gabriel Jesus y por el "regalito" a Brasil sobre el epílogo, la supuesta infracción a Everton dentro del área, cuando su rival jugaba con un hombre más y buscaba la igualdad.

La primera acción controvertida se dio a los 40 minutos de la primera etapa. El conjunto de Ricardo Gareca trepó por el sector derecho, Advíncula, Flores y Cueva construyeron la jugada, y cuando el delantero del Krasnodar envió el centro, dio en la mano de Thiago Silva, que intentó cerrar. El árbitro chileno Roberto Tobar no titubeó y sancionó el penal.

Sin embargo, la ejecución de Paolo Guerrero se demoró tres minutos. ¿Por qué? Cuatro futbolistas de Brasil rodearon a Tobar para reclamarle que no había habido intención del defensor, más allá de que en este caso, al ser antinatural la mano, estuvo bien sancionada la infracción. Allí, el juez dialogó con el encargado del VAR (su compatriota Julio Bascuñán) y decidió ir a revisar la acción a la pantalla que tiene a disposición en uno de los costados del Maracaná.

¿Por qué fue a observar la jugada si había cobrado el penal sin dudar? Porque los reclamos lo sumergieron en la incertidumbre. Y desde la Asistencia Arbitral por Video le sugirieron que volviera a verla, a pesar de que se trató una mano muy clara. Allí pudo evidenciarse otro síntoma de la falta de preparación del VAR a nivel Conmebol.

El momento en el que Tobar fue a observar la acción en la pantalla

Finalmente, Tobar sancionó el penal y Paolo Guerrero lo pateó a los 43 minutos de la etapa inicial: con un remate bajo y a la derecha del arquero Alisson, convirtió y puso el 1-1 parcial, que Perú no logró sostener, dado que a 30 segundos del final de la primera parte Gabriel Jesus convirtió el 2-1.

La buena ejecución de Paolo Guerrero frente a Alisson

Pero en el resto de las jugadas decisivas, Tobar (quien tomó el lugar de Néstor Pitana en la final, desplazado tras el escándalo en la final entre Argentina-Brasil), falló.

La segunda amarilla a Gabriel Jesus (figura del encuentro) se dio en un choque apenas menor, por eso la reacción del delantero del Manchester City. Y el penal que le puso cifras definitivas al pleito…

Everton encaró hacia el área y Zambrano lo movió, hombro con hombro, para que Gallese se quedara con el balón. Y Tobar sancionó penal. Y a pesar que desde el VAR le indicaran que viera la acción en la pantalla, ratificó su determinación. Y fue un error grosero, porque se trató de una carga reglamentaria, sin identidad de falta. Richarlison luego cambió por gol: 3-1.

La carga reglamentaria de Zambrano a Everton: no fue penal

El VAR (y los arbitrajes) quedaron en el centro de la polémica a partir de los reclamos de Argentina. Justamente en la semifinal ante Brasil en el estadio Mineirao, el juez Roddy Zambrano omitió dos penales claros (uno contra Sergio Agüero, el otro a Nicolás Otamendi). Y en el juego por el tercer puesto contra Chile, el árbitro Díaz de Vivar expulsó a Messi (vocero principal de las críticas) por una riña con Gary Medel que no ameritaba tarjeta roja. Allí, la humano-tecnología tampoco corrigió. En la final, nada mejoró. ¿Qué dirá Wilson Seneme, titular de la Comisión de Árbitros de la Conmebol, quien había asegurado que el VAR había sido un éxito en la fase de grupos?

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