Pablo Álvarez tuvo apenas un puñado de partidos en la primera de Boca, pero quedó en un lugar grande de la historia del club por haber sido uno de los juveniles que pateó un penal en la histórica eliminación a River en un estadio Monumental sin hinchas visitantes, por las semifinales de vuelta de la Copa Libertadores 2004. Aquella decisión de Carlos Bianchi de darle tamaña responsabilidad a dos jóvenes del club (Pablo Ledesma fue el otro) llevó a que incluso al día de hoy muchos sigan valorando la osadía del Virrey.

Pasaron más de 15 años y el propio Pablo Álvarez fue en busca de la respuesta tan ansiada. Como él mismo se lo relata a Infobae, frente a las reiteradas preguntas que recibía casi a diario, decidió contactar a Carlos Bianchi para preguntarle personalmente por qué había tomado esa decisión, tan arriesgada por tratarse de dos juveniles del club y en un escenario completamente desfavorable y, si se quiere, hostil para chicos de 18 años. Todo esto con el agravante de que, como manifestó el propio lateral, nunca había pateado un penal.

“Fue todo por iniciativa mía. Conseguí su número y le dije que me encantaría poder invitarlo a tomar un café y hablarle. Siempre fue un técnico al cual aprecié mucho sobre todo por haberme dado la posibilidad de debutar en primera, de educarme, de enseñarme valores y además sentía que era algo que tenía que hacer. No dudé en mandarle un mensaje y me siento un privilegiado de que me lo contestó en lo inmediato”.

Pablo Álvarez habla con orgullo y cuenta los entretelones del encuentro. El tiempo los distanció, porque él se fue a préstamo con opción a Estudiantes de La Plata, que finalmente lo terminó comprando. Allí, el defensor se consagró campeón y se ganó el salto a Europa. Bianchi, siguió su camino y nunca más volvieron a encontrarse. Hasta ahora.

“Fue una linda charla, donde recordamos muchas anécdotas y hablamos sobre todo de fútbol. El encuentro fue para agradecerle, pero obviamente le hice la eterna gran pregunta que me vienen haciendo hace años”, afirma Pablo a este medio. A modo introductorio, el defensor que actualmente se desempeña en Arsenal de Sarandí, explica por qué en ese momento no sintió tamaña presión.

Los jugadores de Boca, Nicolas Burdisso y Pablo Álvarez, festejan al finalizar el encuentro y clasificarse finalistas de la Copa Libertadores tras vencer por penales a River Plate (FOTO NA: W. PAPASODARO)
Los jugadores de Boca, Nicolas Burdisso y Pablo Álvarez, festejan al finalizar el encuentro y clasificarse finalistas de la Copa Libertadores tras vencer por penales a River Plate (FOTO NA: W. PAPASODARO)

“La verdad que yo era un chico que se abstraía de todo el clima hostil que había. Yo mamé mucho la cultura de Boca de muy chico y fue algo muy normal para mí, pero a medida que pasaron los años tomó tanta trascendencia ese partido de película y se hizo tan recordado por los hinchas de Boca, que uno va atando un poquito los cabos y decís: ‘la p..., qué loco lo que hice’. En ese momento uno no se daba cuenta de las cosas”.

Lo decidí porque eras el único que me estaba mirando a los ojos

Café de por medio, Pablo Álvarez tomó impulso y lanzó la pregunta que buscó hacer durante 15 años. Y la respuesta de Carlos Bianchi lo sorprendió. “Entonces, en una de las anécdotas le pregunto: ¿Carlos por qué me mandó a patear a mí el penal si era un nene y tenía pocos partidos en Primera?. Me agarró y me dijo: ‘lo decidí porque fuiste el único que me estaba mirando a los ojos’. Ahí me quedé duro. Después agregó que también confiaba en mis características y en mi personalidad como jugador, que sino no hubiese estado en el plantel de primera”.

LA INTIMIDAD DE LA CHARLA

(Crédito: @sebavdr)
(Crédito: @sebavdr)

¿Cómo fue el trato con Carlos Bianchi, antes y durante la charla?

-Siempre fue un señor, muy correcto y con mucha educación. Un hombre de muy pocas palabras. En ese momento yo era muy chico y estaba iniciando mi carrera. Hoy con la experiencia y con más de 15 años en el mundo del fútbol profesional, la cabeza obviamente uno la cambia. Sentí la misma admiración, ahora por estar sentado en una mesa compartiendo un café.

¿De qué hablaron y cómo lo encontraste al Virrey?

-Hablamos de anécdotas, de cosas vividas, de fútbol y también de lo humano. Hablamos de la vida en general. Lo que me ha tocado vivir a mí y lo que le toca vivir a él. Me encontré con un hombre que mirá mucho fútbol, todas las categorías. Que vive seis meses acá y otros seis meses en Francia. Lo noté muy bien de salud y fue muy lindo. Es difícil explicar los sentimientos o los momentos porque se viven, y lo que yo viví fue algo muy lindo. Me siento un privilegiado de poder trabajar aún de lo que más amo. Él obviamente también, porque ahora está disfrutando de otras cosas de la vida, no tanto del fútbol sino de poder compartir tiempo con sus nietos, su mujer, de viajar y de juntarse con amigos. Cosas que durante muchos años no pudo hacer. Fue una charla de café con un grandísimo entrenador, el más grande del fútbol argentino, con quien tenía una asignatura pendiente de poder agradecerle en persona la posibilidad que me dio de debutar en primera. Fue algo muy lindo.

SU FUTURO COMO ENTRENADOR O MANAGER DE FÚTBOL Y EL FUERTE RESPALDO A GUSTAVO ALFARO

Pablo Álvarez imagina jugar un tiempo más al fútbol, pero su mentalidad lo hace pensar más allá. Por eso, con 35 años ya es un director técnico recibido y está a punto de recibirse de manager.

“Con Bianchi volveré a tener más charlas porque seguiré vinculado al fútbol. Después de tantos años en esto es muy difícil que me ponga una corbata y sea un oficinista. Por eso aprovecho a hablar con gente de experiencia que te puede guiar o dar una mano. Igual quiero seguir jugando al fútbol, porque me siento muy bien físicamente. Pero a la redonda y al rectángulo verde voy a estar unido de por vida”.

Pablo Álvarez con la camiseta de Catania de Italia
Pablo Álvarez con la camiseta de Catania de Italia

Además de Boca, donde surgió, y Estudiantes de La Plata, donde se consagró campeón justo ante el Xeneize, Pablo Álvarez jugó en Catania (Italia) en tres oportunidades, Rosario Central, en dos ocasiones, Real Zaragoza, Racing y Huracán, hasta su llegada este año a Arsenal. Y uno de los entrenadores que más respaldó es Gustavo Alfaro, quien lo dirigió en el Globo. En este punto, el defensor le envió un fuerte respaldo en medio de un presente de turbulencias en Boca.

“Boca cuenta con un gran entrenador, lo conozco y sé lo que puede dar y hacer. Tengo una relación con Gustavo y cuando llegó a Boca tuvimos una charla. Perdió una final, pero salió campeón, fue protagonista, primero en el campeonato... La verdad que el balance es bastante positivo. En pocos meses peleó una Libertadores, salió campeón de un torneo local y está siendo protagonista del campeonato. Boca es un mundo difícil y hay que estar preparado”.

SU FUGAZ PASO POR BOCA, LA CARRERA POR EUROPA

En lo personal, Pablo Álvarez no deja lugar para los reproches porque pudo jugar “en dos de las ligas más competitivas del mundo”, la italiana y la española, y “contra cracks” que en su vida imaginó que podía enfrentarlos. “Me desempeñé bastante bien y estuve seis años en Italia y uno año en España. Estoy muy contento con la carrera, por todo lo que se logró y lo que se hizo. Sin ningún tipo de reproches, fue todo experiencia rica y positiva”.

Por supuesto, dejó un párrafo aparte para Boca: “Tuve la suerte de estar en un plantel que fue protagonista de la mejor historia de Boca. Fuimos campeones y agradezco muchísimo al club por la formación que me dio, por la educación que me brindó y a todos entrenadores que me formaron desde las inferiores. La verdad en Boca hay formadores muy buenos, eso hay que destacar. Eso hizo que mi adaptación a primera fuera muy rápida. Haber mamado tanto el mundo Boca de muy chico me sirvió. Después rescato siempre a mis compañeros, soy un agradecido a todos ellos, a los más grandes que me han forjado la actitud, el carácter y el temperamento. Me han educado. Estoy agradecido al club y a ellos”.

Pablo Álvarez, Claudio Morel Rodriguez y Rodrigo Palacio durante un entrenamiento de Boca en Casa Amarilla (FOTO NA:CARLOS BRIGO)
Pablo Álvarez, Claudio Morel Rodriguez y Rodrigo Palacio durante un entrenamiento de Boca en Casa Amarilla (FOTO NA:CARLOS BRIGO)

¿Te arrepentís de haberte ido tan joven de Boca?

-Puede ser que me haya quedado algo pendiente, pero no me arrepiento de nada. Me tocó irme muy joven, con pocos partidos en la primera, y me fui a Estudiantes de La Plata. Me tocó andar muy bien y ellos hicieron uso de la opción. Tuve la suerte de poder salir campeón con Estudiantes enfrentando a mi formador que fue Boca. Ya después de eso me vendieron a Europa y mi carrera siguió. Obviamente que me hubiese gustado cuando cerré un ciclo en Europa haber vuelto, pero lamentablemente no se dio. Pero no me arrepiento de nada. Cuando volví, Rosario Central me abrió las puertas, hicimos una campaña bárbara, es un club al que le tengo un aprecio grandísimo. Después vino Racing que también se comportó muy bien conmigo en una etapa muy dificil de mi vida. Vino Huracán donde también fuimos protagonistas en la Copa Libertadores y de los campeonatos y hoy mi presente me encuentra en Arsenal.

Nombraste una etapa difícil en tu vida, como fue la pérdida de tu esposa por una grave enfermedad, y hoy estás en Arsenal, donde un compañero sufrió un grave accidente por la inseguridad (Alexis Salinas perdió un ojo en un confuso episodio). ¿Hablaste con él?

-Lamentablemente vivimos en una sociedad muy insegura. Siempre digo que el fútbol es un claro reflejo de cómo estamos como sociedad y la verdad es que no estamos bien. Alexis sufrió un accidente muy importante y de nuestro lado lo apoyamos y estamos cerca suyo y de su familia. Debemos colaborar y ser solidarios en todo lo que corresponda. Hablé con sus familiares y él sabe que nosotros estamos y que vamos a seguir estando. El gremio y Arsenal como club también están muy presentes. De nuestra parte lo apoyamos y estamos cerca para lo que necesite. Nuestra predisposición va a estar siempre.

SUS HIJOS HINCHAS DE RIVER Y CÓMO SE CAMUFLA PARA IR AL MONUMENTAL

Frente a una sociedad tan violenta, ¿el mejor ejemplo para desdramatizar es el tuyo con tus dos hijos hinchas de River?

Obviamente, no deja de ser un rival y acá es la educación que reciben es casa lo importante. Mis hijos son hinchas de River, los dos. La madre les dejó ese legado. Yo soy de Argentinos, pero mi novia actual es de River por eso los lleva a la cancha. He ido alguna vez (al Monumental), camuflado con gorros, anteojos y demás, pero no es un lugar donde me sienta cómodo ir".