La pelota ya pasó y el arquero golpea a Suárez. Es penal (Foto: Nicolás Aboaf)
La pelota ya pasó y el arquero golpea a Suárez. Es penal (Foto: Nicolás Aboaf)

En su debut como local en el Grupo A de la Copa Libertadores, River no consiguió quebrar a Palestino e igualó 0-0. El conjunto chileno le ofreció seria resistencia, con un planteo inteligente. Al mismo tiempo, los dirigidos por Marcelo Gallardo no tuvieron la claridad de otras noches y fallaron en las oportunidades de convertir que generaron. Sin embargo, el Millonario también fue perjudicado por el árbitro. El venezolano Alexis Herrera omitió dos penales en favor del local, ambos en el segundo tiempo.

La primera gran polémica del partido se dio a los 3 minutos del segundo tiempo. Ignacio Fernández desbordó por la derecha y, cuando intentó enviar el centro atrás, el balón dio en la mano de Agustín Farías que intentó evitar el envío. Herrera interpretó que el contacto con el brazo se dio fuera del área, pero las imágenes televisivas fueron concluyentes: la infracción fue sobre la línea. El ex Nueva Chicago utilizó la mano para ampliar su volumen, corriendo un riesgo y logrando su cometido. Si en esta instancia de la Copa Libertadores el juez (de pobre actuación) hubiese contado con la colaboración del VAR (Asistencia Arbitral por Video), la sanción del penal hubiera sido inevitable.

Agustín Farías se arroja para evitar el centro atrás y amplía el volumen de su cuerpo con el brazo

La segunda acción controvertida sucedió a diez minutos del epílogo del encuentro. Matías Suárez pisó el área con ventaja, presto para definir, y el arquero Ignacio González se arrojó para quitarle la pelota con las manos, golpeándolo a la altura del torso. En su afán de disputar el balón, se lleva puesto al delantero en forma imprudente. Otro penal claro omitido por Herrera.

El arquero sale a cortar con imprudencia y golpea a Suárez

Las dos fueron infracciones no observadas por un árbitro sin la categoría conceptual para el control del partido. Tuvo otros errores técnicos, más allá de las dos decisiones erróneas que incidieron en el resultado final. Herrera tiene 29 años y, al momento de ser designado, sólo ostentaba 11 partidos por Copa (siete en Libertadores y cuatro en Sudamericana). En la presente edición ya había conducido los encuentros entre Melgar y San Lorenzo y Talleres-Palestino.

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