Sandi Errecaborde fue el primer campeón argentino de surf en 1968 y hoy tiene 72 años, pero cuatro veces por semana va al gimnasio, se alimenta sano, sale a correr y se mete en el mar a surfear cada vez que puede. La filosofía de vida que heredó de su deporte lo ha mantenido mucho más joven de lo que dice su documento. Por eso, cuando se le acerca a Juan Cruz Ruggiero, de apenas 16, y le cuenta las historias de aquella época, el joven se queda escuchando, cautivado.

"Parecen irreales. En los años 60 y 70 era todo muy distinto. Por suerte ellos fueron atrevidos y valientes para superar todas las trabas que se les presentaron para hacer crecer nuestro deporte", dijo el Negro, uno de los más talentosos de la actualidad. "Hoy los chicos practican otro deporte, más atlético, popular y con mucho mejor equipamiento, pero su pasión sigue siendo la misma que la nuestra", admitió Sandi.

Así, como ese momento que resumió el reencuentro de una tribu, se dieron muchos más durante el Quiksilver 70s, un evento que fue mucho más que un torneo. Resultó una excusa perfecta para juntar a cuatro generaciones de surfistas y celebrar el pasado, el presente y el futuro de un deporte en auge.

"Nosotros estamos hoy en el agua por ellos y por eso me encanta venir a un torneo así, único en el mundo, para agradecerles. Ellos no pararon nunca de luchar y de surfear, pese a todas las trabas que tuvieron. Debieron pelear contra prohibiciones, inspectores, gobiernos, una parte de la sociedad y a veces hasta contra familiares porque el surf no estaba bien visto en los 70", reflexionó Santiago Muñiz (25), el bicampeón mundial ISA que compite en el extranjero durante todo el año, aunque ahora está en Mar del Plata haciendo la pretemporada, en donde ganó el certamen junto a sus compañeros del equipo Orcas (Calalo Napp, Luis Radziunas, Martín Passeri, Abril Solís y Max Petrina). "Me gusta mucho hablar con los más chicos para transmitirles por lo que pasamos, así no tienen que padecer lo mismo que nosotros. Nos sentimos identificados con ellos. Aunque con diferencias, es como vernos a nosotros cuando teníamos su edad. Compartimos la esencia del surf", agregó Julio García (63), otra de las leyendas que intervinieron en la competencia vintage que contó con 36 surfistas divididos en seis conjuntos.

El toque distintivo fue que todos debieron surfear con las mismas tablas. Fueron cuatro especiales fabricadas para la ocasión, réplicas del modelo Twin Fin (dos quillas) que Renato Tiribelli le construyó en 1978 a Santiago Aguerre, quien luego sería campeón argentino con una muy parecida en 1980.

Justamente Tiribelli, de 65 años, fue convocado para shapearlas nuevamente, con materiales actuales, y él estuvo en la playa para verlas funcionar en el agua. "Me salieron casi iguales a la original y hoy pude comprobar que en los 70 el problema no eran las tablas, que está claro que eran funcionales", aclaró con una sonrisa pícara. "Usar estas tablas nos hizo apreciar lo difícil que era surfear en aquella época. Vos tenías que adaptarte a la tabla; hoy es al revés, la tabla la elegís porque debe adaptarse a vos", analiza Martín Passeri mientras felicita a Tiribelli y le consulta detalles de la Twin Fin. "Ellos son como los Rolling (Stones). Si vos lo tuvieras a Mick Jagger al lado, ¿no le preguntarías cómo se les ocurrió tal canción? Por eso lo hago con ellos. Les debemos mucho respeto y un gran agradecimiento", explicó Tincho, el gran responsable de que los atletas empezaran a ver el surf como una profesión.

El clima pareció hacerle un guiño a la fiesta realizada en el balneario Honu Beach. Un día hermoso, soleado, fue el contexto ideal para un evento que tuvo la mejor música setentosa a cargo de DJ Cofla y las mejores comodidades para los surfistas, con carpas equipadas y las riquísimas elecciones del cheff Rodo Puente. Fernando Aguerre (60) lo disfrutó como ninguno. Vestido con look de la época, gracias a un jardinero Lee, gafas retro, un sombrero Greenpacha y hasta un saco de piel, el hombre que logró que el surf llegara a los Juegos Olímpicos (en Tokio 2020) charla con surfistas de todas las camadas y recuerda anécdotas con su estilo cautivante. "Más que un torneo, esto es un evento social y cultural que sirve para cimentar la tradición y el crecimiento del surf. Esto es una combinación de campeonato y tertulia. Muchas cosas cambiaron en nuestro deporte y en el mundo, pero una cosa sigue igual: la pasión por las olas. Alguna vez, recuerdo, nos propusimos definir esta locura con una palabra y a alguien se le ocurrió Hidromambo: sería lo que causa el agua del mar en el alma y en la mente. Algo que, lejos de irse con los años, se transforma en algo más profundo", destacó Fernando con su faceta filosófica.

Cocó Cianciarulo, una de las mejores surfistas argentinas con 15 años recién cumplidos, intercambió experiencias con su padre, el consagrado músico Sr Flavio, surfista amateur que gozó del evento como un amante más de este deporte. "Es mi tercera vez, me encanta venir. Los admiro a todos, me apasiona escuchar sus anécdotas y surfear con las tablas que ellos usaban. Es un poco saber lo que pasaron. Escucho y me nutro del pasado para poder valorar lo que tenemos hoy y poder ser mejor en el futuro", explicó la nueva atleta de Roxy Argentina. Passeri, coach de Cocó y director de la escuela de surf en Honu Beach, cierra con una reflexión sobre cómo los más jóvenes han recibido la herencia de los pioneros. "A los chicos, por suerte, los veo abiertos, ávidos de recibir información. Lo importante es discernir cuál darles y guiarlos por un camino. El del respeto, la pasión y el profesionalismo que nos inculcaron los mayores", comentó. Así se traspasa la pasión, de generación en generación. Y esta vez una fiesta sirvió para unirlos a todos. Y cimentar una esencia que cada día contagia a más gente.

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