El abrazo al mar
El abrazo al mar

La convocatoria fue el viernes en el balneario Prius de Playa Grande, donde a pesar de que el día no acompañó y a lo difícil que estuvo el mar, cerca de 50 surfistas, varios profesionales, pero también famosos y amateurs, escucharon primero la charla de la Fundación Quinta Esencia de Mar Chiquita y luego se metieron al mar a cumplir con lo que habían ido a hacer.

Los surfers tuvieron que lidiar con vientos de 60 kilómetros por hora y olas de casi 2 metros. La ronda se formó en el sector de Biología de Playa Grande y, cuando todos estuvieron agarrados de la mano, formando un imponente círculo humano, lanzaron flores al agua y un grito pidió por una mayor concientización. La mayoría de los curiosos no sabían de qué se trataba, pero a ellos también les llegó el mensaje.

Los que participaron de la iniciativa en Playa Grande
Los que participaron de la iniciativa en Playa Grande

Charly Alberti, ex Soda Stereo, apenas lleva dos años en el surf y como el mar no estaba fácil acompañó desde la orilla. "Casi el 40% de los océanos están contaminados con basura. El problema somos nosotros pero también somos nosotros los que podemos cambiarlo. Estamos en un problema muy serio y es momento de actuar. Necesitamos pasar de la preocupación a la ocupación. Lo antes posible", dijo el baterista que lleva 15 años levantando la bandera del ambientalismo.

"Este es un acto para concientizar. Debemos saber que, cuanto más transformemos, mejor planeta le dejaremos a nuestro hijos", agregó a las palabras del músico Fernando Aguerre, a sus 60 años uno de los líderes más importantes del surf mundial, responsable entre otras cosas de que su deporte haya ingresado en los Juegos Olímpicos (en Tokio 2020).

La leyenda del surf Fernando Aguerre, junto al ex Soda Stereo Charly Alberti
La leyenda del surf Fernando Aguerre, junto al ex Soda Stereo Charly Alberti

"Se llama Mar del Plata, no Montaña del Plata. Entonces cuidemos el mar y a una ciudad que nació bendecida por su presencia pero no podemos tratarla de cómo si fuese indestructible", razonó el surfista con la vista puesta en la inmensidad de un océano embravecido.

El lugar elegido para el abrazo tampoco fue casual. La escollera de Biología está pegada al sector más comercial de Playa Grande. "Ese sitio donde están los bares y restaurante se ha convertido en un enorme basural, en un cenicero natural que nosotros vemos cuando vamos a surfear bien temprano o a la tardecita. Es una falta de respeto", insistió  Aguerre.

Fue un gesto, apenas un símbolo, una declaración de amor a la vista de todos en una playa que durante el día recibe a cientos de adolescentes. La iniciativa llamó la atención, no fueron pocos los que preguntaron qué era lo que pasaba en el mar. Luego siguieron camino llevándose algo en qué pensar.

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