La causa judicial suma fojas y más fojas. Hay denuncias de River, de particulares y audios entre insólitos e indignantes. Tres fiscales de la ciudad trabajan el negocio de la reventa de la final de la Copa Libertadores. Y los números que se manejan asustan.

El informe preliminar, a cuatro días del partido, habla de una suma que de concretarse todas las operaciones no bajaría de los 12 millones de pesos, sólo por reventa. A eso hay que sumarle los trapitos, la venta de merchandising ilegal y los peajes a los puestos de comida y bebida al paso que querrán hacer su agosto el 24 de noviembre.

Es más, teniendo en cuenta lo que ocurrió el domingo 11 en La Bombonera, también es probable que la suma quede cortísima: según la investigación de la Unidad de Delitos Complejos de la Ciudad de Buenos Aires que trabajó aquel día bajo las órdenes del fiscal Cristian Longobardi, en algunas áreas relevadas del estadio no menos del 25% de los asistentes tenían entradas legales compradas en reventa. Por ejemplo en el sector K del estadio, cuya capacidad es para 2135 personas, casi 500 hinchas ingresaron con tickets a nombre de otros abonados.

Según la investigación, sólo el hotel que lleva el nombre del club habría metido 50 personas que admitieron pagar hasta 1750 dólares por un ticket, la mayoría de ellos turistas. O dos franceses hinchas del Mónaco, como lo demuestra el video que acompaña la nota, que reconocieron ante la Policía en la puerta del estadio que las entradas se las había dado Rafael Di Zeo. Pero al asegurar que no las habían pagado, no hay delito posible, porque lo que se pena es la reventa, no el obsequio. Eufemismo que la barra siempre maneja para no quedar pegada a un negocio que en La Bombonera dio como mínimo para la Justicia una ganancia de 8 millones de pesos, en un día, en un partido. Impresionante.

Pero para el encuentro de este sábado todo se potencia, porque River tiene mayor capacidad y porque es la final, final. El club, tras el escándalo que estalló al volar las entradas por la web en dos minutos, hizo una denuncia ante la fiscal porteña Adriana Bellavigna. Pero se encontró con que ya había otros dos fiscales, Norberto Brotto y Miguel Kessler, trabajando en el caso. Entre los tres están abocados a desarticular una usina de reventa de tickets legales y truchos que está facturando a más no poder.

De hecho, hay escuchas telefónicas con revendedores a las que tuvo acceso Infobae, donde se fijan precios, qué tipo de localidades, si son buenas o malas, si son transferibles o intransferibles, en una operación donde todo aparece viscoso y los precios varían entre los 15.000 y 30.000 pesos para las localidades más económicas.

Y así como en Boca la sospecha de la Justicia es que los tickets que fueron a reventa son en su mayoría los que corresponden a filiales y venta interna, más los que muchos abonados y asociados sacaron por la web, en River pasa algo similar. Se está trabajando sobre dos filiales de la zona Norte y Oeste, cuyas entradas se ofrecen al mejor postor, y también sobre la línea de varios barras que mandan a sus propios familiares a ofrecer contactos para las tribunas Sívori y Centenario y no sólo con entradas sino también con la práctica de pagar entrando por un molinete supuestamente arreglado. Para eso piden 5 mil pesos antes del partido y otros 5 mil una vez depositados adentro del estadio.

En el club ya está instalado el rumor de que los capos de la barra habrían amenazado con armas a algunos empleados para que permitan esta modalidad que les reditúa gigantescos beneficios.

También hay una línea de investigación que apunta a algún hombre infiel dentro de la propia institución. Porque los oficiales de Justicia tienen la hipótesis de que muchos tickets fueron presuntamente adjudicados a socios del Interior que nunca pensaron venir al partido.

Así como en su momento en la gestión Passarella se separaban miles de tickets de socios activos que jamás iban a la cancha y se los ponía en reventa -causa que ya está elevada a juicio-, así como en la primera época de la actual conducción se descubrió que cientos de tickets pertenecían a socios fallecidos o mayores a 95 años terminaban en reventa -causa en la que Rodolfo D'Onofrio se quiso presentar como querellante- ahora la idea madre es que se utilizarían para esta maniobra a socios del interior. Se verá si logran comprobarlo.


La denuncia de la dirigencia de River en 2015

Tanto Boca como River, cada uno en su momento, decidieron acudir a la Justicia. Para este sábado River denunció a varias páginas de Internet que ofrecían entradas, pero también hay muchos particulares perfectamente organizados alrededor de barras y filiales haciendo de las suyas.

Un temor extendido es que muchos adquieran tickets falsos y una vez que son rechazados en el ingreso, intenten igual pasar los molinetes. Por eso la Policía planea un operativo aún mayor al del encuentro de ida en la Bombonera. En total, habrá no menos de 2100 efectivos custodiando todo.

Mientras, en la Justicia se siguen acumulando fojas y más fojas. Y las cifras que se manejan asustan y redondean un negocio tan millonario como la propia Copa Libertadores.

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