El partido de la tercera fecha de la Champions League, disputado entre el Barcelona y el Inter en el Camp Nou, se destacó por la ausencia del mejor jugador del mundo. Lionel Messi sufrió una fractura en el radio de su brazo derecho en el encuentro ante el Sevilla por La Liga española y se perderá los próximos compromisos.

Como el astro estará alejado de las canchas durante aproximadamente un mes, el apoyo hacia sus compañeros se percibió desde las gradas. En primera fila, acompañado de su hijo Thiago y Pepe Costa, colaborador del plantel blaugrana, la Pulga siguió de cerca las acciones que ocurrieron dentro del campo de juego.

Soccer Football – REUTERS/Juan Medina
Soccer Football – REUTERS/Juan Medina

Además, el rosarino aprovechó para animar a sus compañeros en el vestuario antes de que comenzara el espectáculo con su habitual arenga. Al delantero todavía no le colocaron la férula y aún no está previsto que se la pongan. Será más adelante, cuando le hagan una intervención los médicos del club.

Las ocasiones desperdiciadas, la felicidad por los goles de Rafinha y Jordi Alba, y la tranquilidad por la victoria garantizada fueron algunos aspectos que demostró Leo durante el partido. Incluso decidió retirarse antes de su butaca, ya que en el minuto 87 se levantó como si estuviera en el patio de su casa, bajó por una escalera especialmente dispuesta para él, caminó por el césped y arribó al vestuario. Sin dudas, Messi tiene la llave del Camp Nou.

A pesar de no tener definido su futuro en la Selección, la lesión obligó al capitán a ausentarse del combinado que dirige interinamente Lionel Scaloni, dado que en los próximos amistosos frente a México en Córdoba y Mendoza el goleador no llegará para la cita. Probablemente, en 2019 volverá a vestir la camiseta albiceleste en miras de la próxima Copa América.

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