El Camp Nou se vistió de gala para la presentación del nuevo equipo de Ernesto Valverde, que, como anunció Lionel Messi con micrófono en mano antes de la acción, irá por la Champions League esta temporada. El Barcelona vapuleó 3-0 a Boca en suelo catalán, con tantos de los brasileños Malcom y Rafinha y otro de la Pulga. Pero hubo otros hechos destacados.

Pablo Pérez fue uno de los futbolistas xeneizes que ingresaron para el complemento. Habían pasado solamente seis minutos de la segunda mitad, cuando el mediocampista de Boca le dio un patadón de atrás a Rafinha, quien cayó y se levantó rápido para increparlo. El árbitro ni siquiera le mostró la amarilla al rosarino. Un rato más tarde, el del Barça anotó el 3-0.

A pocos segundos para el final, Cristian Pavón mostró una sutileza que despertó aplausos de todo el estadio. De espaldas al arco, recostado como puntero izquierdo, le tiró un caño de taco a Sergio Busquets, quien ni siquiera pudo atinar a moverse para complicarle el paso. El cordobés intentó rematar desde un ángulo cerrado y su tiro se fue muy desviado. Igual, deleitó a todos con su lujo previo.

Terminado el encuentro, Messi recibió el premio al jugador del partido: un trofeo en forma de estrella. Lo curioso fue que acudió en ojotas, idéntico look con el que había arribado al estadio (aunque ahí lo hizo con ropa de civil). La figura había salido en el entretiempo después de haber marcado el 2-0 parcial.

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