De traje impecablemente negro, ya alineado luego de la euforia descontrolada en la platea (debió ver el partido desde allí por una suspensión), Diego Simeone bajó al campo de juego Le Coq Arena de Tallín (Estonia) y saludó, uno a uno, a sus futbolistas, a los colaboradores; se detuvo y secreteó brevemente con el profe Ortega, preparador físico. Y nunca abandonó la sonrisa marca Supercopa de Europa. Y agitó los brazos, casi como un enajenado, en las pausas de los abrazos y felicitaciones.

El Cholo lo volvió a hacer. El 4-2 de su equipo, el Atlético Madrid, ante el Real Madrid, le bordó una nueva estrella en el club en el que es ídolo indiscutido. Y, más allá del valor clásico, del hecho de que el campeón de la Europa League superó al de la Champions, representó una pequeña revancha para el ex mediocampista. Por las dos finales de Liga de Campeones (2014 y 2016) que el Merengue le arrebató.

Por eso la celebración exultante en el palco, frenética, en el 2-2, que tuvo su sello. Porque Simeone fue quien optó por el ingreso de Ángel Correa (al que le adjudicó el dorsal número 10) por la figura Antoine Griezmann. Y el ex San Lorenzo fue una de las claves del duelo, junto con Costa, al que asistió en dicho empate parcial.

El “Cholo” dando indicaciones desde un palco, como si desde allí los futbolistas los escucharan (Foto: REUTERS/Maxim Shemetov)
El “Cholo” dando indicaciones desde un palco, como si desde allí los futbolistas los escucharan (Foto: REUTERS/Maxim Shemetov)
El festejo con su pequeña hija Francesca (Foto: REUTERS/Maxim Shemetov)
El festejo con su pequeña hija Francesca (Foto: REUTERS/Maxim Shemetov)

Y en el tiempo extra las reservas anímicas fueron del Aleti. Con actitud bien Simeone, que en el momento de la entrega de premios, mientras sobrevolaban los papelitos rojos y blancos, miraba a las tribunas, saboreando el clima. O que, ya con la copa en mano, posó con la misma junto a su actual pareja y su pequeña hija.

Se trata del noveno título de Simeone en su carrera como entrenador, el séptimo en el Atlético, el cuarto internacional. Es la segunda Supercopa de Europa, que se suman a dos Europa League, una Liga, una Supercopa de España y una Copa del Rey. En Argentina dio dos vueltas olímpicas: Con Estudiantes y con River.

"Los cambios que entraron respondieron muy bien. Había mucho espacio para adelante y teníamos margen para recuperar y salir rápido. Necesitábamos mucho ganar. Madrid hacía mucho tiempo que no perdía una final. Esta vez los detalles fueron para nosotros; las veces anteriores habían sido para ellos", no dejó nunca el perfil analítico para declarar.

Germán Burgos, ayudante de campo de Simeone, lo relevó en el banco (Foto: AFP PHOTO / Janek SKARZYNSKI)
Germán Burgos, ayudante de campo de Simeone, lo relevó en el banco (Foto: AFP PHOTO / Janek SKARZYNSKI)

Una temporada que empieza con una gran sonrisa para el Cholo y el Atlético. Y que promete, por potencial, varias ediciones del show de reacciones, como sucedió en el derby que le entregó un nuevo reconocimiento a su carrera.

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