Lionel Scaloni y Pablo Aimar asumieron el desafío de dirigir a la Selección Sub 20 en el torneo de L'Alcúdia (también a la Mayor, interinamente) de apuro, en el umbral de la competencia. Junto a ellos se sumó Martín Tocalli, entrenador de arqueros. Y Luis Martín, preparador físico de la Sub 15, quien fue el encargado de la conmovedora arenga antes de la final que Argentina le ganó a Rusia para consagrarse.

El profe llegó a Ezeiza hace poco más de un año, con la reorganización de las Selecciones Juveniles, de la mano de Hermes Desio, Coordinador de Sub 17, Sub 15 y Sub 13. Trabajaba en la Novena División de Estudiantes, antes de quedarse con los combinados nacionales más pequeños. Pero el sismo por la salida de Sampaoli lo arrastrÓ al tradicional torneo que se disputa en el municipio de Valencia, España. Y su shock motivacional a las promesas antes de la definición, mezclado con una verdadera lección de vida, se transformó en viral.

Fue Claudio Tapia, presidente de la AFA, quien subió a su cuenta de Twitter la arenga, que tomó mayor trascendencia luego de la victoria. "Ante todo, agradecemos a todos por estos días, por la entrega, por el sacrificio, las ganas de crecer, de mejorar, estuvieron a la orden del día", prologó Luifa su arenga en círculo con todo el plantel y el cuerpo técnico.

"Agradecemos el respeto que nos tuvieron, el comportamiento, la educación, la hombría de bien. Son la base de un modelo nuevo de Selección que estamos buscando, con jugadores que se rompen el alma por esta camiseta, dan la vida y afuera son dignos embajadores", subrayó, de alguna manera, regresando a los conceptos que eran religión en la gloriosa era que encabezó José Pekerman; poniendo los valores por delante de las condiciones futbolísticas. No sorprende, dado que los Aimar, los Scaloni, los Placente (DT del Sub 15) estuvieron bajo la tutela de la dupla Pekerman-Tocalli (gran candidato a la coordinación general de los Juveniles) y respiraron esa mística.

"Les digo que metan, que corran, que jueguen. El brillo en sus ojos , sus miradas me dicen que están desesperados por salir a jugar. Van a escuchar el himno en una final. Y una final con la celeste y blanca cuesta, carajo. Disfruten este momento que es de ustedes, hinchen el pecho de orgullo y dejen lo que tienen", fue su cierre, que fue acompañado por un griterío enorme.

Y los chicos, ante Rusia, cumplieron con las premisas. Dieron vuelta un 0-1 tempranero. Soportaron el desgaste de dos tiempos extra sin abandonar la iniciativa. Y festejaron con una imagen de unión que desmiente que muchos de ellos se conocieron hace tres semanas. Sí, en la lección de vida propuesta por el profe Martín se sacaron un 10.

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