(Getty Images)
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Fama espontánea, fortunas prematuras y reconocimiento popular son algunos de los condimentos que reinan en las vidas de las figuras del mundo del fútbol. Sin embargo, hay otra parte que no sale a la luz, que no se ve. Y a esa se refirió Paulo Dybala, en una entrevista con Vanity Fair.

"Cuando tenemos la pelota en los pies, los futbolistas somos muy felices. Pero puertas adentro, no todo es tan bello. ¿En qué se convierte un jugador cuando llega a mi nivel? Muchas veces, en un hombre muy solo", reconoció el cordobés de 24 años, que desde hace tiempo dio el salto al fútbol europeo y también es considerado en la Selección argentina.

Lleva la número 10 de la Juventus en la espalda y se prepara para el que seguramente será su primer mundial. Pero también analiza el lado B de su profesión: "Dios te da un don, pero tenés que trabajarlo. He visto tantos jugadores juveniles, chicos de los que decían 'si hubiesen tenido más cabeza, habrían sido Messi o Maradona'. Así que yo trabajo para evitar eso".

Por su parte, en la nota publicada por la revista norteamericana recordó a su papá Adolfo, quien falleció cuando la Joya tenía solamente 15 años: "Murió por un tumor. Fue un dolor fuertísimo. Los meses anteriores ya no podía venir a verme y en el club me dijeron que me fuera un tiempo a casa. Estuve a punto de renunciar a todo. Puede que algún día me encuentre con él, o puede que no, pero yo le dedico todo lo que consigo".

Dybala, de pequeño, en su Córdoba natal
Dybala, de pequeño, en su Córdoba natal

No se olvidaron de preguntarle por su deseo de ganar alguna vez el Balón de Oro, trofeo que hoy en día se pasan de mano en mano Lionel Messi y Cristiano Ronaldo. Dybala contestó: "Cuando de chicos nos reuníamos alrededor del fuego en el verano con mis amigos, expresé el deseo de ganarlo. Sería un mensaje importante para muchos niños, porque todos aquellos nacidos en un lugar pequeño, pueden tener la esperanza de contar una historia similar a la mía".

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