Independiente estaba por realizar el tercer cambio, dándole minutos en el clásico al uruguayo Gastón Silva en la defensa. Sin embargo, Ariel Holan debió parar el cambio cuando el arquero Gonzalo Rehak se tiró al piso llorando.

El juvenil, que disputó en el clásico de Avellaneda su segundo partido como profesional, se lesionó al hacer un saque de arco cerca de la media hora de juego y terminó rompiendo en llanto, totalmente desconsolado.

El entrenador había mandado a calentar al arquero suplente Damián Albil, pero Rehak secó sus lágrimas y exigió que lo dejen continuar en el partido.

Como si eso no fuese suficiente, en la jugada siguiente el joven surgido de las inferiores le tapó un impresionante remate desde afuera del área al colombiano Andrés Ibargüen. Con el balón fuera de juego, Rehak tomó la red y mostró nuevamente todo su dolor por la lesión.

Unos cuantos minutos más tarde, Holan tomó la determinación y finalmente Albil hizo su ingreso para atajar en el Rojo después de 13 años fuera de la institución.

"La verdad aguanté lo que pude. No podía más y capaz le hacía un daño al equipo. Por suerte ganamos", comentó el juvenil al terminar el duelo.

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