La interna por tomar el mando en la barrabrava de Newell's sigue latente y ahora hubo otra víctima: Cristian D'Amico. El vicepresidente segundo circulaba en su camioneta junto a su hijo de 10 años cuando fue perseguido por otro auto del que se efectuaron unos 20 disparos con arma de fuego.

El dirigente leproso había pasado a buscar al menor en el predio Malvinas Argentinas que el club rosarino posee en las calles Zeballos y Vera Mujica, ya que juega para las infantiles, y se dirigía hacia su hogar, situado en la localidad de Funes (al oeste de la ciudad). Los malvivientes iniciaron la balacera en la intersección de Montevideo y Valparaíso y lo persiguieron varias cuadras hasta que se desviaron y tomaron otro camino.

Minutos después de las 22 de ayer, D'Amico realizó la denuncia correspondiente y se entrevistó con Maximiliano Pullaro, quien le brindó la posibilidad de tener custodia personal. La camioneta del damnificado registró impactos de bala en la luneta y la parte izquierda.

No es el primer hecho violento que pone en peligro a un dirigente de Newell's, ya que hace poco tiempo habían baleado el frente del edificio donde vive Claudio Martínez, secretario que tuvo que pedir licencia luego de una segunda amenaza hecha en la puerta de su vivienda.

A fines de septiembre, un explosivo detonó dentro de las instalaciones de la institución del Parque Independencia, en un hecho que todavía es investigado.

Mientras que anteriormente hubo varios asesinatos por la disputa de la barrabrava: Matías Franchetti (líder de una de las facciones) fue acribillado en la puerta del estadio, Nora Oroño (pariente del anterior) tuvo el mismo final días después, y Jonathan Rosales y Maximiliano La Rocca (vinculados a la barra rojinegra), fallecieron tras ser baleados por un auto en movimiento.

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