¿De dónde viene el dicho “Aquí hay gato encerrado”?

Foto: Shutterstock.
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"Aquí hay gato encerrado", un dicho que todos usamos en la actualidad para señalar duda o sospecha, por los siglos XVI y XVII era una especie de contraseña que utilizaban los ladrones para avisar a sus secuaces que había dinero para robar.

Sucede que en aquellos años, las monedas se guardaban en especies de bolsas o sacos hechos de pellejos de gatos desollados.

Como es de esperar en cualquier época, esos talegos eran cuidadosamente escondidos por sus dueños en sus cuerpos o en sus casas; y como también es de esperar, era virtud de los ladrones descubrir los recónditos pliegues del sayo o los secretos recovecos de la morada donde el "gato" se hallaba bien oculto.

Foto: Archivo DEF.
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Solo bastaban tres cosas para hacerse del botín: descubrir el lugar, elegir el momento y lanzar la consabida contraseña: "Aquí hay gato encerrado". Podemos inferir entonces que la clave para evitar perder las monedas estaba en encontrar un lugar absolutamente secreto para ocultarlas.

De allí el sentido de sospecha en general que fue adquiriendo la frase a lo largo del tiempo y que se alejó del primitivo, referido concretamente al "encierro" o escondite de la bolsa de gato.

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*La versión original de esta nota fue publicada en revista DEF Nº. 119.