
El IV encuentro de Secretos de Coleccionistas reunió en Buenos Aires a galeristas, curadores y compradores para discutir qué vuelve valiosa a una colección: no el dinero invertido ni la cantidad de obras, sino un criterio personal sostenido en el tiempo y la responsabilidad sobre el patrimonio reunido. El ciclo, que continuará en 2027, incorporará en noviembre el programa híbrido “Obras en movimiento”, con tres sedes internacionales conectadas en una misma conversación.
La última reunión, como todas las anteriores, se realizó a sala llena en el Museo Nacional de Arte Decorativo, organizado por la revista cultural Be Cult, Ingot y el museo. Participaron el director de Barro Arte Contemporáneo, Nahuel Ortiz Vidal; la directora general y curadora de la Colección Balanz, Juliana Fontalva; y los coleccionistas Cecilia Remiro Valcárcel y José Luis Puricelli.
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El ciclo comenzó en abril de 2026 y convocó en sus cuatro encuentros a figuras vinculadas con colecciones privadas, galerías, ferias, museos e instituciones culturales. Su propuesta fue acercar al público discusiones sobre la compra de arte, la construcción de patrimonio, el mercado y el acceso de las obras a nuevas audiencias.
Para Claribel Terré Morell, creadora de la iniciativa y moderadora junto a Hugo Pontoriero, director del Decorativo, las conversaciones permitieron abordar temas que solían ser tabú dentro del coleccionismo. “Los coleccionistas invitados han hablado de temas que en el coleccionismo parecían ser tabúes y lo han hecho alejados de formalismos, compartiendo sus buenas y malas experiencias”, afirmó.
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La organizadora sostuvo que las reuniones congregaron a coleccionistas consolidados y nuevos, artistas, curadores, galeristas y asistentes interesados en conocer ese ámbito. El objetivo es convertir un espacio antes restringido en un lugar de diálogo, reflexión y transmisión de conocimientos sobre el valor material y simbólico del arte.

El valor económico de una obra no equivale necesariamente a su calidad artística, planteó Nahuel Ortiz Vidal durante el encuentro. Según el galerista, una colección puede aumentar su cotización sin tener una idea propia, al igual que puede alcanzar relevancia cultural sin registrar precios extraordinarios.
“El precio, la reputación de un artista o una galería, las subastas y la especulación influyen en el mundo del arte. Pero precio y calidad artística no son equivalentes”, señaló Ortiz Vidal. Para el director de Barro Arte Contemporáneo, el coleccionismo del futuro debe permitir que nuevas generaciones formulen sus propias preguntas y modos de valorar el arte.
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El galerista defendió la necesidad de comprar “con los ojos y no con el oído”, en referencia a decisiones tomadas a partir de una mirada personal en lugar de seguir las tendencias del mercado. “No necesitamos que los jóvenes aprendan a comprar el arte que otros consideran importante. Necesitamos crear las condiciones para que descubran qué arte es importante para ellos y puedan acompañarlo”, expresó.
Ortiz Vidal consideró que una compra puede combinar inteligencia financiera y sensibilidad artística. El problema, advirtió, aparece cuando el precio se convierte en el único criterio.
La coleccionista española-argentina Cecilia Remiro Valcárcel puso el foco en el respaldo a artistas que todavía no cuentan con reconocimiento amplio. “Coleccionar también es apostar por artistas que todavía no tienen reconocimiento amplio. Esto implica incertidumbre, pero puede contribuir a sostener nuevas trayectorias artísticas”, afirmó.
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Remiro Valcárcel sostuvo que el coleccionista no compra solo una obra que ya posee valor, sino que también contribuye a crear las condiciones para que ese reconocimiento exista. “Acompañamos a muchos artistas en el tiempo”, dijo, antes de destacar el papel de las ferias e invitar a la próxima edición de arteba, que cumplirá 35 años.

La tarea de un coleccionista excede la acumulación de objetos, según José Luis Puricelli. El proceso incluye investigar el origen, la época, el contexto social y la procedencia de cada pieza, una labor que puede aportar a la historia del arte y a la historiografía.
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“Un coleccionista no solo atesora un objeto, sino que indaga sobre su origen, época, contexto social y procedencia. Este proceso de catalogación e investigación contribuye enormemente a la historia del arte y la historiografía”, explicó Puricelli.
El coleccionista remarcó que archivos, bienes culturales y piezas artísticas pueden perderse o deteriorarse por negligencia, guerras o crisis socioeconómicas. En ese escenario, definió a los compradores como custodios de la memoria que adquieren, restauran y conservan obras con recursos privados.
La apertura al público es otro de los ejes que define el sentido de una colección, planteó Juliana Fontalva. La directora general y curadora de la Colección Balanz señaló que la posesión adquiere otra dimensión cuando las obras vuelven a ser exhibidas, estudiadas y apreciadas.
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“La colección adquiere una dimensión mayor cuando deja de ser solamente posesión y adquiere la mirada de la responsabilidad. Esto permite que obras que originalmente estaban fuera de la vista general vuelvan a ser compartidas, estudiadas y apreciadas de otras formas”, sostuvo Fontalva.

La Colección Balanz organiza exhibiciones y visitas guiadas, realiza préstamos, colabora con curadores y publica materiales sobre las obras. Su criterio, ajeno a las modas, construyó una identidad latinoamericana que también incorpora artistas consagrados y emergentes de otras regiones.
Hugo Pontoriero, director del Museo Nacional de Arte Decorativo, afirmó que el ciclo permite recuperar las historias y pasiones que dan origen a las colecciones privadas y difundir el rol de los coleccionistas en la construcción del patrimonio nacional. Los encuentros se realizan en el Palacio Errázuriz Alvear, donde, según el director, se produce un contrapunto entre tradición y contemporaneidad.
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Cuatro encuentros y una conversación internacional
La conversación inaugural, titulada “Cómo comienza una colección”, reunió a Marion Eppinger Helf, Julio Crivelli, presidente de la Asociación de Amigos del Museo de Bellas Artes, Andrea Arditi Schwartz y Nicole Moisés. El debate exploró las motivaciones para comprar arte, descubrir nuevos talentos y formar una colección con identidad propia.
El segundo encuentro, “Arte, prestigio y mercado”, contó con Tulio Andreussi Guzmán, presidente del Fondo Nacional de las Artes; Andrés Buhar, fundador de ArtHaus; Guillermo González Taboada, creador de Art Democracy y de la feria Aparte; y Mora Bacal, directora de la galería Ruth Benzacar. La charla abordó el valor económico y simbólico de las obras, la función de las galerías y la influencia de los coleccionistas en el mercado artístico.
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La tercera edición, “Coleccionistas en roles directivos”, se concentró en la gestión cultural, las ferias, las bienales y la creación de instituciones y públicos. Participaron Juan Cambiaso, integrante del equipo fundador de arteba; Aníbal Jozami, director de BIENALSUR; Irene Gelfman, directora y curadora artística de Pinta; y Mariela Ivanier, directora de Feria Pequeño Formato.

A la continuidad presencial de Secretos de Coleccionistas se sumará “Obras en movimiento”, un programa desarrollado junto a Oficina de Proyectos. La iniciativa conectará tres eventos realizados en distintos países mediante un formato híbrido: cada sede tendrá una sala, un estudio anfitrión y participantes presenciales, mientras las tres locaciones conversarán en vivo.
Parte del intercambio quedará abierta a preguntas, situaciones y experiencias surgidas en cada sala. El conversatorio se grabará en formato audiovisual y se publicará en línea para artistas, coleccionistas, galerías, instituciones, profesionales y estudiantes.
Diego Frangi, fundador de Oficina de Proyectos, definió el propósito de la nueva propuesta: “El mundo del arte necesita espacios donde sus distintos actores puedan encontrarse y abordar los desafíos que plantea su desarrollo. Desde Oficina de Proyectos nos interesa especialmente acercar herramientas y conocimientos que contribuyan a profesionalizar el sector”.
“Obras en movimiento nace con esa vocación: conectar el arte con el derecho, la economía y las instituciones, y construir puentes internacionales que generen nuevas oportunidades”, señaló Frangi.
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