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Murió William Orbit, el arquitecto sonoro detrás de la renovación de Madonna y Blur en los 90

El innovador músico y remezclador, productor del elogiado ‘Ray of Light’ de la cantante estadounidense y el rupturista ‘13′ del grupo británico, falleció en Londres a los 69 años

William Orbit
William Orbit, productor de Madonna, Blur y Britney Spears, murió en Londres a los 69 años (Foto: Steve Double/Camera Press, via Redux)
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William Orbit, músico y remezclador cuya maestría en la electrónica de finales de los años noventa —house, trance, ambient, trip-hop— lo convirtió en uno de los productores más cotizados de su generación, creando discos exitosos para Madonna, Blur y All Saints, falleció en su casa en Londres el 23 de julio. Tenía 69 años. Su muerte fue anunciada el viernes 7 de agosto en su sitio web y en su página de Instagram. No se proporcionó la causa.

Orbit, cuyo verdadero nombre era William Wainwright, pasó casi dos décadas trabajando en campos poco conocidos de la música electrónica, desarrollando un pequeño grupo de seguidores y colaborando en alguna que otra película olvidable. La canción “White Night”, que grabó con su banda Torch Song, apareció en The Texas Chainsaw Massacre 2” (1986). En la década de 1990, se hizo conocido en los círculos de clubes por sus remezclas de baile de artistas como Peter Gabriel y Depeche Mode, pero hacer remezclas no es precisamente un pase a la fama.

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Su suerte cambió cuando tenía casi 40 años, cuando recibió una llamada de Madonna. Ella misma había estado luchando, con dos álbumes mediocres —Erotica (1992) y Bedtime Stories (1994)— y una reputación creciente de haber quedado en el pasado. Ella buscaba un sonido nuevo, más arriesgado. ¿Podía ayudar William Orbit? Se reunieron en el departamento de ella en Nueva York para compartir ideas. Hubo química. El resultado, tras meses de trabajo, fue Ray of Light, lanzado en 1998 y considerado ampliamente como su mejor álbum.

Orbit trabajó en cada pista, infundiendo a cada una sintetizadores exuberantes y ritmos complejos que recordaban a la escena de clubes londinenses. El álbum generó varios éxitos, entre ellos “Frozen”, “The Power of Good-Bye” y la canción homónima, y recibió seis nominaciones a los premios Grammy. Ganó cuatro, de los cuales Orbit compartió dos, por mejor álbum pop y mejor grabación dance. Él y Madonna ganaron otro Grammy, por mejor canción escrita para medios visuales, en el año 2000 con “Beautiful Stranger”, que grabaron para la película Austin Powers: El espía seductor (1999). También colaboraron en tres canciones para el siguiente álbum de Madonna, Music (2000), y en seis temas para su álbum MDNA (2012).

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Tras su éxito con Madonna, produjo otro álbum aclamado por la crítica, 13 (1999), para la banda británica Blur. Pero la mayor parte de su trabajo posterior fue en pistas individuales: era la persona a la que las bandas o los productores ejecutivos llamaban si querían que una canción tuviera un sonido lujoso pero bailable. Entre sus singles se incluyen “Making Out”, de No Doubt, del álbum Rock Steady (2001); “Don’t Wake Me Up”, de Chris Brown, de su álbum Fortune (2012); y “Alien”, de Britney Spears, de su álbum Britney Jean” (2013).

Madonna - William Orbit
Madonna renovó su sonido e ingresó en el siglo XXI de la mano de William Orbit

Muchas de sus canciones aparecieron en bandas sonoras: “Pure Shores”, de All Saints, para La playa (2000); “Feel Good Time”, de Pink, para Los Ángeles de Charlie: Al Límite (2003); y “The Hands That Built America”, de U2, que se incluyó en la película Pandillas de Nueva York de 2002 y en la recopilación de la banda irlandesa The Best of 1990-2000 (2002). A lo largo de todo este tiempo, Orbit hacía su propia música. Tras grabar tres álbumes electrónicos en los años ochenta con Torch Song, lanzó cinco discos en solitario bajo el título de la serie Strange Cargo, de estilos muy variados pero unidos por su singular vocabulario tonal.

A mediados de los años noventa comenzó a incorporar influencias clásicas, especialmente de compositores minimalistas y de vanguardia como Henryk Gorecki, Arvo Part y Erik Satie. La versión con sintetizador del “Adagio for Strings” de Samuel Barber, en su álbum Pieces in a Modern Style (1995), se convirtió en un éxito inesperado cuando el DJ neerlandés Ferry Corsten le dio un remix dance en 1999.

Quién fue William Orbit

William Mark Wainwright nació el 15 de diciembre de 1956 en Londres. Sus padres eran profesores. Dejó la escuela a los 16 años y, según declaró en varias entrevistas, pasó gran parte de los años setenta como un “post-hippie”, desempeñando trabajos ocasionales —recogiendo fruta, mudando muebles— y viviendo de ocupa en una zona deteriorada de Londres. Su dieta diaria consistía en “una barra Mars y un ácido”.

Adoptó el nombre Orbit, explicó, debido a su amor por la astronáutica y la astronomía, aunque a veces añadía que también era porque sus amigos lo consideraban un poco “espacial”. Cuando un compañero de vivienda empezó a recopilar equipos de grabación y discos para montar un estudio, Orbit descubrió su vocación. Aprendió a tocar el sintetizador y, en 1980, se unió a Laurie Mayer y Grant Gilbert para formar Torch Song. Publicaron tres álbumes en los años ochenta, se separaron alrededor de 1987 y luego se reunieron en 1995 para lanzar un cuarto trabajo.

Estuvo casado brevemente y tuvo una hija. También mantuvo una relación con la cantante de electrónica Beth Orton.

Alrededor de 1990, ayudó a fundar Guerilla Records, que se convirtió en una incubadora de nuevos talentos y de proyectos paralelos como Bassomatic, una banda con un pequeño éxito con el sencillo “Fascinating Rhythm” en 1990. Luego de trabajar en Ray of Light, se mudó a Los Ángeles, donde intentó trabajar como productor y compositor por encargo. Pero descubrió que era difícil hacerse un sitio en la industria musical estadounidense. Cayó en depresión y empezó a consumir drogas. Regresó a Londres en 2017, pero su adicción continuó, lo que derivó en dos episodios psicóticos. Fue hospitalizado brevemente.

Una vez dado de alta, se desintoxicó y volvió a enfocarse en su propia música. En 2022, lanzó The Painter, que incluyó una colaboración con Beth Orton, “I Paint What I See”. El título del álbum reflejaba un renovado interés por la pintura, una vocación tardía que, según dijo, le ayudó a centrarse y a reconectarse con su faceta creativa. “Tanto la pintura como la música vienen de la misma fuente creativa: yo”, dijo al sitio web Clash en 2022. “Muchos de los procesos creativos que utilizas están relacionados. Pensar en el color, la forma, la textura, la repetición, por ejemplo. Se aplican a ambos medios”.

Fuente: The New York Times

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