Zygmunt Bauman, filósofo polaco: “Hay muchas maneras de ser feliz, pero en la sociedad de hoy todas pasan por una tienda”

A través de una de sus definiciones más filosas, un recorrido por el diagnóstico de este agudo intelectual sobre el capitalismo tardío y por qué “Amor líquido” y “Vida de consumo” son grandes espejos incómodos de nuestro presente

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Zygmunt Bauman, filósofo polaco: “Hay muchas maneras de ser feliz, pero en la sociedad de hoy todas pasan por una tienda” (Reuters)
Zygmunt Bauman, filósofo polaco: “Hay muchas maneras de ser feliz, pero en la sociedad de hoy todas pasan por una tienda” (Reuters)

En el Olimpo de la sociología contemporánea, pocos pensadores han logrado calibrar el pulso de nuestra era con la precisión quirúrgica de Zygmunt Bauman. El filósofo y ensayista polaco, fallecido en 2017, nos legó un arsenal conceptual para intentar comprender un mundo que se nos escapa entre los dedos. Sin embargo, más allá de sus rigurosos tecnicismos académicos, Bauman tenía el don de la síntesis punzante, la capacidad de arrojar verdades como adoquines a la comodidad de nuestra conciencia.

De todas sus sentencias, hay una que resuena hoy con una vigencia escalofriante, interpelando las bases de nuestro día a día: “Hay muchas maneras de ser feliz, pero en la sociedad de hoy todas pasan por una tienda”. Esta frase la pronunció durante un reportaje concedido a la revista Papel, el suplemento dominical del diario español El Mundo. No es un mero eslogan anticapitalista ni una queja nostálgica. Es, en realidad, el núcleo duro de un entramado teórico que el autor tardó décadas en consolidar.

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Para dimensionar el impacto de la frase, hay que viajar a la primera década del siglo XXI. Tras haber conmovido las estanterías de la academia con el lanzamiento de Modernidad líquida en el 2000, comenzó a notar que la fluidez de las instituciones y la volatilidad de los lazos humanos no eran fenómenos aislados, sino las consecuencias directas de un motor mucho más voraz: el mercado globalizado. Los medios masivos y la incipiente revolución digital empezaban a colonizar el deseo humano.

Portada del libro 'Vida de Consumo' de Zygmunt Bauman. Título en letras amarillas luminosas. Fondo con escaparates borrosos, maniquíes y reflejos. Logo 'sf', etiqueta 'Sociología'.
"Vida de consumo" de Zygmunt Bauman

El mundo ya no le pedía a los individuos que fueran productores estables, disciplinados y ahorristas —el viejo modelo de la modernidad sólida—. La nueva consigna bio-política era ser consumidores veloces, mutantes y permanentemente insatisfechos. En ese escenario de transición, donde la política tradicional perdía fuerza frente al poder financiero global, la “tienda” (tanto física como virtual) se erigió como el nuevo templo de la realización personal. La idea está desarrollada en Vida de consumo, de 2007.

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Si en Amor líquido el sociólogo analizaba la fragilidad de los vínculos afectivos, en Vida de consumo desentraña la raíz de esa fragilidad. La tesis del libro es tan fascinante como aterradora: la sociedad de consumo no busca satisfacer necesidades, sino provocar deseos insaciables. Bauman explica que el sistema colapsaría si los objetos que compramos nos hicieran felices de forma permanente. El secreto del éxito del capitalismo tardío radica en la obsolescencia, no solo tecnológica, sino emocional.

Necesitamos aburrirnos rápido de lo que tenemos para correr de vuelta a la tienda a buscar el próximo analgésico social, sostiene este autor. La frase que hoy analizamos actúa como el punto de convergencia de sus grandes obsesiones teóricas. En primer lugar, la mercantilización de la existencia: el mercado ha secuestrado las alternativas no comerciales del bienestar, como el estudio, la contemplación artística, el debate comunitario, el silencio o el simple cultivo de un vínculo humano duradero.

Amor líquido
"Amor líquido", de Zygmunt Bauman

En segundo lugar, Bauman refiere a la conversión del sujeto en mercancía: en el universo líquido que describió, ir a la tienda no es solo adquirir un objeto, es adquirir los componentes para diseñarnos a nosotros mismos como un producto atractivo en el mercado social. Es la misma lógica que hoy impera en las redes sociales, un fenómeno que Bauman llegó a analizar en sus últimos años con extrema lucidez: nos exhibimos en la vidriera digital esperando el “me gusta” que valide nuestra existencia.

Por último, la exclusión social, otra de las grandes preocupaciones que el autor plasmó en su desgarrador ensayo Vidas desperdiciadas. Si la felicidad está condicionada a la capacidad de pasar por una tienda, ¿qué ocurre con aquellos que se quedan afuera del centro comercial? Los pobres en la modernidad líquida no son solo marginados económicos; son “consumidores fallidos”, parias espirituales invisibilizados por un sistema que los considera desechos humanos del banquete global.

Leer hoy a Zygmunt Bauman provoca la incómoda sensación de estar leyendo las noticias de mañana. Aquella frase formulada en los años previos a la explosión absoluta del comercio electrónico y los algoritmos de recomendación hoy se revela como una profecía autocumplida. La tienda ya ni siquiera exige que salgamos de casa, de la burbuja, de la cueva; habita en nuestros bolsillos, disponible las 24 horas para ofrecernos una dosis de dopamina en forma de transacción inmediata y gratificante.

Zygmunt Bauman nació el 19 de noviembre de 1925 en Poznań, Polonia, en el seno de una familia judía no practicante (AFP)
Zygmunt Bauman nació el 19 de noviembre de 1925 en Poznań, Polonia, en el seno de una familia judía no practicante (AFP)

¿Quién es Zygmunt Bauman?

Zygmunt Bauman nació el 19 de noviembre de 1925 en Poznań, Polonia, en el seno de una familia judía no practicante. Tras la invasión nazi en 1939, su familia se vio obligada a huir a la Unión Soviética, donde el joven se alistó en el ejército polaco controlado por los soviéticos, llegando a combatir en la Segunda Guerra Mundial. De regreso a su país natal, estudió Sociología y Filosofía en la Universidad de Varsovia, donde luego ejerció la docencia y comenzó a publicar sus primeros ensayos.

Sin embargo, en 1968, una violenta campaña antisemita impulsada por el régimen comunista polaco lo despojó de su cátedra y lo forzó nuevamente al exilio. Tras breves estancias en Israel y Canadá, se estableció definitivamente en Inglaterra en 1971, donde asumió como jefe del departamento de Sociología de la Universidad de Leeds, ciudad en la que residiría el resto de su vida y donde maduraría su monumental obra teórica. A lo largo de su prolífica carrera, escribió más de 50 libros.

Su consagración masiva llegó en el cambio de milenio con Modernidad líquida (2000), el pilar de una saga ensayística que incluyó títulos fundamentales como Amor líquido (2003), Vidas desperdiciadas (2004) y Vida de consumo (2007). Su enorme impacto intelectual le valió prestigiosos galardones internacionales, entre los que destaca el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en el año 2010. Zygmunt Bauman falleció el 9 de enero de 2017 a los 91 años en su casa de Leeds.

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