
Los frescos del italiano Giotto, precursor del Renacimiento, vuelven a brillar en la iglesia de la Santa Croce de Florencia (norte). Tras siglos de grietas y agujeros, una delicada restauración encara su recta final para recomponer las pinturas como un “relato único”, permitiendo diferenciar el trazo moderno del original sin romper la ilusión óptica del visitante.
“Giotto concibió esta capilla como un conjunto, por lo tanto, como un relato unitario, pero donde faltan partes la historia se lee a trompicones”, explicó a esta agencia la historiadora del arte Renata Pintus, responsable técnica de la intervención.
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El ciclo pictórico, desplegado en 180 metros cuadrados dentro de la Capilla Bardi del templo florentino, narra episodios de la vida de san Francisco de Asís.
La obra ha atravesado un largo calvario. En el siglo XVIII, siguiendo los gustos de la época, los muros de la capilla fueron cubiertos con cal blanca. Cuando esa capa fue retirada en el siglo XIX, arrancó también fragmentos enteros de la pintura original.
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Una restauración visible pero armoniosa
Para recuperar la lectura de las escenas, los especialistas del prestigioso instituto público Opificio delle Pietre Dure aplicaron rigurosas técnicas de reintegración cromática conocidas como el sottotono— el uso de un color plano ligeramente más claro que el original colindante — y el tratteggio o tramado lineal vertical, una sutil textura de rayas verticales que reconstruye visualmente la dirección de las cornisas y molduras perdidas.
Pintus detalló que el propósito de esta metodología es que la reparación resulte “reconocible” de modo que se distinga claramente donde termina la mano de Giotto y dónde comienza la restauración, pero que al mismo tiempo sea capaz de fundirse en un todo armónico cuando se contempla desde el suelo del templo.
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De este modo, la restauración evita “sacar al espectador del cuadro” y respeta la concepción espacial, el volumen y el dramatismo con los que el maestro toscano revolucionó el lenguaje medieval y sentó de forma definitiva las bases del Renacimiento italiano.
El fin de un taller abierto
Los trabajos entraron esta semana en una fase decisiva con el cierre del acceso técnico a las plataformas superiores instaladas para la restauración, cuyo desmontaje comenzará la próxima semana para dejar libres las partes altas de la capilla.
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A partir de ese momento, los restauradores continuarán las labores de manera exclusiva en la parte inferior de los muros, completando la limpieza y consolidación de los yesos antes de la retirada definitiva de todos los soportes al término del verano.
El cierre de las pasarelas superiores pone también fin a la iniciativa A tu per tu con Giotto (De tú a tú con Giotto), un ambicioso programa de “obra abierta” que permitió por primera vez a ciudadanos y turistas acceder a los andamios y contemplar los frescos a escasos centímetros de distancia.
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La propuesta atrajo a más de 4.000 visitantes divididos en dos periodos. En el primero, dedicado al público local, participaron unos 2.600 florentinos, mientras que en la etapa abierta al turismo internacional sumó otras 1.700 personas hasta el pasado 7 de junio.

Rumbo al centenario franciscano
Los trabajos superaron el millón de euros de inversión, financiados de forma colectiva a través del mecanismo italiano de incentivos fiscales Art Bonus, la Fundación CR Firenze y diversas aportaciones privadas procedentes de la industria cultural estadounidense.
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La culminación de las obras, prevista para septiembre, servirá de preámbulo a las celebraciones del octavo centenario de la muerte de san Francisco de Asís, que se conmemorará en toda Italia el 4 de octubre de 2026.
“Es fundamental hacer comprender esta riqueza patrimonial para asegurar que en el futuro se mantenga la atención y el esfuerzo sobre este legado extraordinario”, señaló a esta agencia el secretario general del Patronato de la Santa Croce, Stefano Filipponi.
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Santa Croce o Santa Cruz no solo es una de las iglesias más importantes de Florencia por su valor artístico y espiritual, sino también la mayor de la orden franciscana en el mundo, construida a lo largo del siglo XIII por los acólitos del santo “pobre” de Asís.
Para la efeméride, la basílica gótica estrenará además un circuito museístico completamente renovado que abrirá una nueva puerta de acceso directa desde la plaza, orientada a proyectar hacia la sociedad contemporánea los valores cívicos y el equilibrio con la naturaleza que el santo legó a la posteridad.
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Fuente: EFE
[Fotos: Santa Croce Opera]
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