
El rey de España, Felipe VI, expresó a la escritora canadiense Margaret Atwood, en la Universidad Victoria de Toronto, su gratitud por enseñar a la sociedad a leer mejor: “a leer nuestro tiempo, a leer nuestras sociedades y a leernos a nosotros mismos”. Por su parte, la escritora indicó cómo hoy es otra vez tiempo de crisis mundiales y cómo el mundo está “en medio del tumulto”: “El reloj del juicio final sigue avanzando y el futuro es, como mínimo, incierto”.
Después de 18 años, cuando entregó a Atwood en Oviedo (España) el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, el rey de España se reencontró en Toronto con la escritora canadiense, de 86 años, para volver a darle un galardón, el III Premio Internacional de Poesía Joan Margarit.
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Antes de la ceremonia, celebrada en la antigua capilla de la Universidad Victoria de Toronto, el rey y la escritora, cuya literatura defiende la dignidad de las mujeres y denuncia situaciones de injusticia social, pasearon del brazo por el jardín del centro.
El jefe del Estado español, que realiza un viaje oficial de tres días a Canadá, explicó que para muchos lectores españoles el primer encuentro con este “inmenso” país llegó a través de su literatura y, en particular, mediante la obra —novelas, poemas, relatos y ensayos— de Margaret Atwood.
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“Una brillante novelista, intelectual comprometida, amante y profesora de la naturaleza, artista de la repostería, lectora de cartas y manos, astróloga y —por supuesto— poeta… Un alma que refleja la de todo un país. Porque solo Canadá podría haber producido una personalidad tan multifacética”, dijo el monarca español.
El rey se refirió también al lúcido sentido del humor de Margaret Atwood, que ha sido testigo “de lo mejor y lo peor” insinuando “algunos peligros de futuros distópicos”, situaciones que confió en que no lleguen.
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El rey, que recordó también la figura de Joan Margarit, no solo un gran poeta (en catalán y en español), galardonado con el Premio Cervantes de Literatura en 2019, sino también arquitecto y profesor, expresó a Atwood su deseo: que reciba este premio “como una muestra de gratitud por enseñarnos a leer mejor, a leer nuestro tiempo, a leer nuestras sociedades y a leernos a nosotros mismos”.
“Eso es lo que usted ha hecho a lo largo de una carrera prolífica y extraordinaria; eso es lo que siempre hace la gran literatura”, recalcó el rey, a quien la propia Atwood, en su discurso al recibir el premio, agradeció a su vez a Felipe VI haber venido a Canadá en “un tiempo en el que los vínculos y amistades internacionales son cada vez más importantes para quienes tenemos la fortuna de seguir viviendo en democracias”.
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Tras destacar el importante papel de Felipe VI en la consolidación de la monarquía constitucional de España, Atwood, en un discurso que tituló Poesía en tiempos duros explicó cómo incluso en los tiempos modernos, “cuando los regímenes políticos han cambiado violentamente, los poetas han estado entre los primeros en ser silenciados, porque podían decir lo prohibido, y decirlo de forma convincente, y eso resulta amenazante para los autócratas”. Frente a estos peligros, Atwood inquirió sobre el valor de la poesía y señaló que “unas pocas palabras no pueden hacer mucho frente al poder material real, ni ante la mala voluntad y la malicia que algunos poderosos pueden ejercer”.
“Los regímenes que actúan fuera del Estado de derecho —o incluso con un Estado de derecho basado en leyes injustas y parciales— no son un fenómeno nuevo”, advirtió la escritora canadiense, que confió en que “en tiempos sombríos”, la poesía represente lo que más se necesita, “la propia esperanza”.
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El galardón, que celebra su tercera edición impulsado por el Instituto Cervantes, la editorial La Cama Sol y la familia del poeta Joan Margarit (1938-2021), tiene como propósito difundir internacionalmente la figura del autor catalán, premio Cervantes y premio Reina Sofía de Poesía, entre otros, y celebrar el talento de destacados poetas contemporáneos.
En el acto, el director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, recordó la figura de Joan Margarit y explicó cómo la escritora canadiense, con su mirada y su defensa de los derechos humanos, “indaga en la intimidad de la experiencia vital y en la identidad, celebrando el compromiso político, la alegría y el activismo del corazón”.
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Fuente: EFE
[Fotos: EFE/ Julio Cesar Rivas]
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