Marcelo Arce celebra 50 años trayendo el espíritu de ‘Los 3 Tenores’ al Teatro Astral

El martes 23 en el Teatro Astral, el reconocido divulgador musical festeja su medio siglo de trayectoria con una gala que recorre lo mejor de José Carreras, Plácido Domingo y Luciano Pavarotti

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Marcelo Arce, un hombre calvo de traje negro, con los brazos abiertos, se presenta ante una proyección azul con patrones abstractos y sombras
Marcelo Arce celebra 50 años de carrera con una gala dedicada al legado de Los 3 Tenores en el Teatro Astral

Marcelo Arce presenta su próxima gala, enfocada en el repertorio de Los 3 Tenores , el supergrupo formado por José Carreras, Plácido Domingo y Luciano Pavarotti, este martes 21 de abril en el Teatro Astral. La función se integra a la celebración por los 50 años de carrera del divulgador que brinda un amplio acceso a la música lírica y sinfónica. El espectáculo se presenta con un formato diferencial que evita la estructura tradicional de clase magistral o conferencia para consolidar una experiencia de “muestra sonora” interactiva. Arce, referente en acercar la ópera al público general, sostuvo que sus shows —también en este caso— están orientados a quienes “no sabemos música, pero la amamos”. La propuesta incluye explicaciones breves y subtitulado, lo que profundiza el acceso y la comprensión de las obras programadas para una audiencia transversal.

La selección curatorial, que abarca desde arias de Verdi, Puccini, Cilea y Meyerbeer hasta fragmentos de zarzuela, canzonettas y canciones emparentadas con la tradición de Frank Sinatra, subraya la transversalidad de repertorios institucionalizados por el trío de tenores. Fuentes de la producción detallaron que la orquesta en vivo ejecutará piezas populares como “Granada” y “‘O sole mio” y, en uno de los segmentos principales, un popurrí que recorre temas como “María”, “Cielito lindo”, “Memory” y “La vie en rose”, con breves relatos de contexto e historias detrás de cada composición y de sus autores, a cargo de Arce: hará eje en las “anécdotas detrás de la obra y del compositor” y desarrollará explicaciones de escena y trama, reforzando la función didáctica que ha distinguido su estilo y que ha sido fundamental en el sostenimiento de su vigencia.

—¿Qué tiene hoy de vigente el fenómeno de Los Tres Tenores en un contexto musical completamente distinto al de los años 90?

—El mismo. ¡Plena vigencia! Como sucede con todo lo que es clásico. Es decir, aquello que da clase, que supera la prueba del tiempo, que es artístico por su forma y contenido. Se los considera un hito en la historia de la música. Al igual que nacieron otros clásicos, fue la casualidad (Mundial de Fútbol, Italia, 1990) quien los unió, los lanzó y se expandieron. Son un modelo.

Primer plano de Marcelo Arce, un hombre calvo, sonriendo levemente, con camisa blanca, chaleco negro de lunares blancos y pajarita, tocando su sien
Marcelo Arce profundiza en anécdotas, contexto e historias detrás de cada composición y de sus autores durante la presentación

—En este show proponés que no es una clase sino “un cuento musical”. ¿Cómo construís ese relato?

—Así es: ni clase ni conferencia ni nada por el estilo. De pie y en continuo movimiento, voy hilvanando las canciones, las arias, los temas, a través de sus contenidos recorriendo de Verdi a Sinatra. Así puedo cumplir mi principal objetivo desde hace décadas: juntos, el Público y yo, descubrir la Obra y saber qué describe la Obra.

—¿Qué lugar ocupan las historias, el contexto y el humor en ese relato?

—El ochenta por ciento de la música tiene directa o indirectamente un cuentito. Más el contexto histórico político, las rarezas, el backstage, anécdotas que la rodean. Aquí es donde generalmente surge el humor. Y no me privo de los chimentos.

—En estos 50 años de carrera, ¿qué fue lo más difícil: sostener el interés del público o reinventarte?

—Por el placer y deber de sostener el interés, me voy reinventando cada vez. No es fácil, confieso: sin sponsors, sin publicidad y ¡todo a pulmón! [Lerner dixit]. Amo al público... (mi segundo libro está dedicado a él). Aprendí a percibir su estado anímico, desde 1985, cuando lo que eran clases se convirtieron, por idea de mi esposa Elba, en estos espectáculos.