Un cuarto de siglo después de ganar su primer Óscar, Benicio del Toro vuelve a competir con su personaje en Una batalla tras otra: un entrenador de karate que en los ratos libres ayuda a inmigrantes, y con quien el actor afirma sentirse identificado. “Hay mucho de mí allí”, dice Del Toro sobre el imperturbable Sensei Sergio St Carlos, quien, con una cadencia apacible, equilibra al manojo de nervios que es su compañero de escena, el exrevolucionario Bob Ferguson (Leonardo DiCaprio).
Del Toro confiesa que lo tomó por sorpresa la efusividad en torno al papel, que con menos de 15 minutos de pantalla lo puso en la disputa por el Óscar al mejor actor de reparto. El puertorriqueño de 59 años compite en la categoría con su compañero de elenco Sean Penn, además del sueco Stellan Skarsgard (Valor sentimental), Jacob Elordi (Frankenstein) y Delroy Lindo (Pecadores).
Una batalla tras otra, favorita para llevarse el Óscar a mejor película con 13 nominaciones, sigue al exrevolucionario Ferguson, que intenta criar a su hija adolescente (Chase Infiniti) cuando el pasado regresa a pasarle factura. El drama de padre e hija avanza en medio de actos insurgentes, redadas antimigratorias y complots supremacistas, en un Estados Unidos contemporáneo, pero sin fecha precisa.

Benicio Del Toro reconoce que vio el potencial de la película desde el comienzo, aunque consideró a sus colegas “como los verdaderos protagonistas”. “Me sorprendió que de pronto me señalaran a mí, no me lo esperaba. Y... se siente bien, pero también te puede incomodar un poco”, agregó. Pero el actor dijo sentirse orgulloso de que sea justamente este rol el que “sea reconocido por lo que representa. De alguna manera, creo que demuestra que hay algo en él, hay un corazón ahí, y creo que por eso la gente se siente atraída hacia Sensei”.
“Quizás eso es lo que hay en una película tan oscura, que trae un pequeño sentido de esperanza”, agregó.
Del Toro comenzó su carrera en la televisión. Luego de varios roles menores, como uno de extra en el video “La isla bonita” de Madonna, pasó al cine. Su primer rol de peso en la gran pantalla fue en Los sospechosos de siempre (1995), que lo hizo destacar en Hollywood. En 2001 se consolidó al ganar el Óscar a mejor actor de reparto por Tráffic, venciendo a figuras como Willem Dafoe y Jeff Bridges. Allí, Del Toro interpretaba a un policía de frontera que intenta mantenerse honesto en medio de la corrupción y el narcotráfico reinantes. Luego fue nominado por segunda vez en 2004 por su participación en 21 gramos, del director mexicano Alejandro González Iñaritu.
Elogiado por directores como Steven Soderbergh, Alejandro González Iñárritu, Denis Villeneuve, Guy Ritchie y Wes Anderson, Del Toro materializó en Una batalla tras otra una segunda colaboración con Paul Thomas Anderson, después de Vicio propio (2014). El actor, cuya imponente presencia contrasta con su humildad y una aparente reticencia a ser el centro de atención, abrazó el proyecto justamente por tratarse de Anderson, el aclamado director que busca hacerse con su primer Óscar este domingo luego de 14 nominaciones en su carrera. Anderson le dijo que quería que interpretara a un instructor de karate y le envió una foto de un tigre en un kimono.
El actor describió a Anderson como un alguien que crea “un espacio cómodo para la creatividad, para la colaboración”. En ese clima, la visión de Del Toro terminaría remodelando el accionar del sensei, y por ende, la película. “Sensei lo ayuda (a Bob) a ir del punto A al punto C. Ahora, lo que pasa en el ínterin, eso cambió un poco”.
“Se volvió más un luchador para los necesitados, un protector de esos migrantes que buscan el sueño americano”, cuenta Del Toro. La entrega de su personaje sobresale en una trama donde las debilidades de revolucionarios, militares y supremacistas afloran, volviéndolos cada vez más ensimismados. En una escena, el maestro hace que el protagonista Bob, frenético y enajenado, salude a su familia y a algunos de los migrantes que está ayudando a proteger, cuyas vidas también corren peligro. “Lo sentí con mucha, mucha fuerza”, dijo Del Toro. “Sentí que el tema necesitaba ser tratado con humanidad, con respeto”.
Para él ha sido “un honor” representar a la comunidad latina y ser parte del destacado elenco. “Lo hicimos con el corazón”, dijo “Y creo que la gente entendió eso”.
Fuente: AFP
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