Miguel Ángel Muñoz se despide de su tata en un documental sobre el duelo: “Me jugué la vida como forma de escapar de la muerte”

El intérprete y director, después de ‘100 días con la tata’, ha presentado en el Festival de Málaga ‘La última vuelta’

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Infobae entrevista Miguel Ángel Muñoz, que dirige y protagoniza el documental 'La última vuelta', que se presenta en el Festival de Málaga.

Han pasado cinco años desde que Miguel Ángel Muñoz sorprendiera con su documental 100 días con la Tata, en el que recogía el confinamiento durante la pandemia junto a su abuela Luisa Cantero.

Este trabajo, que también se convirtió en un fenómeno previo durante sus transmisiones en redes sociales a lo largo de los meses del COVID, le valió el galardón al mejor documental en los Premios Forqué gracias a la cercanía y el amor que desprendía, así como por su discurso en torno a los cuidados y los daños psicológicos generados durante el encierro.

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Luisa Cantero falleció en julio de 2023, pero el intérprete y director continuó a su lado. Ahora se estrena La última vuelta, presentada en el Festival de Málaga que, aunque como dice el propio Miguel Ángel Muñoz, no sea una segunda parte de 100 días con la Tata, sí que continúa la historia que planteaba allí.

“Al igual que ocurrió con la primera, no estaba en mis planes rodarla, ni mucho menos volver a hacer una película donde apareciera mi tata, en esta ocasión ya póstuma. Pero ha sido necesario a nivel vital para mí poder hacerla”, cuenta Miguel Ángel Muñoz a Infobae.

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Su experiencia como piloto de carreras

En La última vuelta el actor se enfrenta a un nuevo reto a nivel deportivo: debutar como piloto de carreras, todo eso mientras se preparaba para el duelo. Así, la competición se convertirá en una especie de refugio emocional, con la velocidad con vía de escape.

“Yo comencé a competir con coches de manera fortuita y llegué a un acuerdo a la hora de documentarlo”, continúa. “Y empezaron a ocurrir cosas extraordinarias, muy positivas aunque, por desgracia, otras no tanto. Entre ellas, yo me sentí muy traicionado por mi escudería. En ese momento, cuando había mucha tensión, les dije: “Chicos, dentro de lo que mal que nos llevamos ahora, lo único positivo es que, como os dije hace meses, ahora hay una historia que contar y la voy a contar hasta el final”.

Una imagen de Miguel Ángel Muñoz en 'La última vuelta'
Una imagen de Miguel Ángel Muñoz en 'La última vuelta'

Así, durante el metraje, asistiremos a los primeros pasos de Muñoz frente al volante dentro de esta disciplina, sus primeros logros, la relación con sus compañeros, hasta las fricciones que desembocaron en el quiebre de vínculos profesionales.

“Cuando terminó el campeonato me di cuenta de que no quería contar una historia de resentimiento ni de rabia hacia aquellos que me lo habían hecho pasar tan mal. Y lo más extraordinario no fue ni los accidentes en pista ni la traición de mi escudería sino que, al mismo tiempo, acompañé a mi tata al final de sus días y empecé a vivir un ‘preduelo’ y un duelo posterior, donde ahora que ya está la película, pues veo claramente que me estaba agarrando a la vida jugando con la muerte también. Lo que me sacaba del dolor tan profundo que estaba sintiendo era estar a doscientos kilómetros y entrando en una curva jugándome la vida”.

Y es que la muerte está presente durante todo el documental. La de poder perder la vida en la pista y la de ver cómo se apaga poco a poco la existencia de la persona que más quieres.

Miguel Ángel Muñoz en 'El Desafío' (Atresmedia)
Miguel Ángel Muñoz en 'El Desafío' (Atresmedia)

Dice Miguel Ángel Muñoz que se considera una persona inquieta y que eso lo ha convertido en un estilo de vida. “Me gusta aprender cosas nuevas. Y luego eso se convierten en retos, porque el mero hecho de aprender algo nuevo desde cero es un reto fascinante. Y claro, pues cada vez me los pongo más difíciles. De eso también habla la película. Hay gente que cuando se deprime, se va al alcohol o las drogas y en mi caso, el mal hábito es la hiperactividad, hacer cosas cada vez más extremas, que no digo que sea bueno”.

Acompañar en la muerte

Al mismo tiempo que ocurría todo esto, el director se apuntó a un grupo de duelo para aprender a encajar la pérdida, algo que también se refleja en la película.

“La formación que hice sobre acompañamiento al duelo y final de la vida fue providencial en mi vida. Y estoy tan, tan agradecido que ha sido uno de los motores principales para contar esta historia. Duró un año y terminó haciendo prácticas en una unidad de cuidados paliativos, acompañando a pacientes al final de sus días. Eso me ayudó a estar con mi tata cuando se fue como yo deseaba, en casa. El poder tener herramientas para acompañar a los que se van para que se vayan de la manera más digna posible, creo que es muy, muy importante. Y cuando te acercas a esto, el miedo, el susto, pues como que se ve de otra manera”.

El director, de alguna manera, clausura con este documental una etapa. “De una manera orgánica y natural, sí que creo que estoy cerrando un ciclo. También es un homenaje póstumo para ella”.

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