La actriz francesa Marion Cotillard afirma que “son tiempos complicados para la prensa”, al abordar los desafíos de debutar en la televisión estadounidense en la cuarta temporada de The Morning Show.
Cotillard, ganadora del Óscar a mejor actriz por La vie en rose (2007), explica cómo, a sus 50 años, abrazó el reto de interpretar a la ejecutiva Céline Dumond, un papel que le exigió actuar en inglés durante meses y representar a las mujeres que determinan qué ve el público en los canales de noticias.
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“Son tiempos complicados para la prensa, quizá más que nunca, y representar a alguien con ese nivel de poder obliga a hacerse muchas preguntas sobre cómo se toman decisiones y cómo se construyen las narrativas”, afirma la intérprete en una entrevista virtual. La artista subraya que su personaje opera en un entorno sometido a tensiones editoriales y económicas que definen el rumbo de la información.
Su personaje en la serie de Apple TV es una de las dueñas y ejecutivas del conglomerado UBA, eje dramático de la producción protagonizada por Jennifer Aniston y Reese Witherspoon.
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La llegada de Dumond a la serie altera los equilibrios internos de un canal de noticias que lucha por adaptarse a la fragmentación de audiencias y la creciente desconfianza social hacia el periodismo televisivo, y en este contexto Cotillard enriqueció su proceso de interpretación.
“Me encantó cómo estaba escrita. Tiene tantas áreas de su mente y de su corazón visibles al mismo tiempo, sus debilidades y sus fuerzas”, señala.
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El salto a la TV
Cotillard reconoce que el cine había sido su principal horizonte creativo, pero el salto cualitativo de las series la llevó a replantearse sus propios límites.
De hecho, su decisión de unirse a ‘The Morning Show’ nació de un entusiasmo como espectadora.
“Había visto las dos primeras temporadas en tres días. Me obsesioné. Cuando me preguntaron si quería participar, ni siquiera me planteé decir que no”, recuerda.
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Si bien esta temporada mantiene la vocación crítica que ha definido a la serie desde su estreno, luego de explorar el movimiento #MeToo, esta vez también examina la responsabilidad editorial.
“Y lo que hacemos las mujeres con ese poder que hemos adquirido. Como vemos en la serie, la corrupción no tiene género”, acota. “Tenemos un largo camino por recorrer. Pero estas historias cuestionan nuestra conciencia y nos obligan a mirar lo que damos por sentado”, agrega.
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Retos inesperados
Aunque Cotillard tiene trayectoria en producciones en inglés, como Inception, The Dark Knight Rises, Public Enemies y Allied, reconoce que trabajar en televisión en ese idioma supuso un desafío distinto por el volumen de diálogos y la velocidad del rodaje.
“El inglés fue mi dificultad técnica más grande. No es mi lengua materna y necesito tiempo para aprender mis líneas. Cuando me las daban a última hora, era realmente duro”, admite.
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Ese proceso implicó una doble tarea: dominar el texto y, a la vez, encontrar la autenticidad del personaje en un idioma que no forma parte de su cotidianidad emocional.
“Me gusta descubrir cómo respira un personaje, cómo habla, dónde está su tono. Cuando el idioma no es el tuyo, el camino hacia esa autenticidad es más corto, pero el esfuerzo para apropiarte de las palabras es mayor”, comenta.
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Aún así, la actriz asegura que interpretar a una figura con contradicciones y múltiples capas, que incluyen los cambios de idioma, constituye un estímulo más que una dificultad.
“Cuanto más complejo es un personaje, más interesante es para mí. No lo vivo como un obstáculo, sino como algo emocionante de construir”, afirma.
Además de las discusiones éticas, Cotillard relata haber disfrutado momentos de rodaje más ligeros, incluida una escena de baile que, sin revelar detalles, se ha convertido en una de las más comentadas de la temporada. “Me divertí muchísimo haciéndola”, dice.
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Para la intérprete, este salto a la televisión estadounidense representa un nuevo capítulo en su carrera, uno que combina profundidad dramática, exigencia técnica y una aproximación crítica a la industria mediática.
“Estoy muy feliz de formar parte de algo que entretiene y, al mismo tiempo, invita a reflexionar. Esa mezcla es muy valiosa”, concluye.
Fuente: EFE
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