
Conocí a Hisham El Naggar en 2005, cuando me acerqué a dirigir su primera obra, La mujer del manto gris. Desde ese día comenzó una relación artística que marcó profundamente mi recorrido como director. Hisham tenía una manera única de mirar el mundo: desde una perspectiva siempre internacional, cruzando culturas y épocas, pero sin perder de vista a la Argentina, a sus tensiones y a su gente. En cada obra aparecía esa mezcla: personajes extranjeros dialogando con argentinos, universos históricos o literarios filtrados por nuestras propias contradicciones.
Después de La mujer del manto gris siguieron otros trabajos que me permitieron entrar cada vez más en su universo creativo: Los que volar no saben, con su castillo perdido en la nada y esa Marchesa empeñada en fabricar un superhombre al estilo nazi-fascista; o La razón derrocada, donde la Revolución Francesa y la figura de Robespierre se transformaban en metáforas vibrantes sobre el poder, la locura y las fuerzas que intentan domesticar a la razón. En cada ensayo, en cada estreno, lo que aparecía era una voz inquieta, arriesgada, cargada de humor negro y de una enorme inteligencia.
La última obra que escribió antes de su fallecimiento, en 2013, fue Hace como si entendieras. Y junto con su hermano Ossama decidimos este año darle vida sobre el escenario del Teatro Payró, un espacio que para mí es también una casa. Allí trabajé muchas veces y siempre sentí que su historia y su arquitectura, cargadas de memoria cultural, son un marco perfecto para las aventuras teatrales que buscan dialogar con el presente.
La trama de Hace como si entendieras parte de un disparador fascinante: un grupo de personajes, en el living ostentoso de un country, se propone escribir un texto inspirado en los cuentos de Edgar Allan Poe. Lo que comienza como un juego literario se convierte poco a poco en un espiral de paranoia, violencia y delirio.

Poe está presente en cada rincón, desde La máscara de la muerte roja hasta El corazón delator o El barril de amontillado. Pero lo más interesante no es la cita, sino cómo Hisham metaboliza esos universos para que resuenen con nuestra propia realidad: las tensiones sociales, las jerarquías, el encierro y los fantasmas de un país que se mira en su propio espejo distorsionado.
Hay un objeto que decidí incluir en la escenografía que tiene un valor profundamente personal. Hace algunos años, Hisham me regaló una máscara veneciana. Cuando la recibí pensé en un gesto afectuoso, pero también simbólico. Hoy, al colocarla en escena, inevitablemente dialoga con la referencia a La máscara de la muerte roja. Para mí funciona como un puente: entre la memoria del amigo, su mirada como artista y la obra que ahora nos convoca.
El montaje de Hace como si entendieras es el resultado de un trabajo colectivo enorme. Los actores Jorge Schwanek, Fernanda Sforza, Carolina Ghio, Pilar Suárez, Ariel Ragusa y Leonardo Nachman dieron cuerpo y voz a esos personajes con una entrega conmovedora, navegando entre el grotesco, el humor y lo siniestro. Andrés Claiman aportó con su música y su diseño sonoro una atmósfera que envuelve y tensa cada escena. La escenografía y ambientación de Mariela Daga construyen un espacio cargado de signos, donde lo ostentoso y lo inquietante conviven en un mismo plano. Y la producción ejecutiva de Sabrina Silva fue fundamental para sostener este proyecto desde el inicio, acompañando cada decisión y resolviendo con creatividad los desafíos de la puesta.

Dirigir esta obra fue también una forma de volver a conversar con Hisham. Cada vez que me acercaba al texto sentía que él estaba ahí, empujando a los personajes a salirse del lugar cómodo, invitándolos a reírse de sus propias sombras o a mirarse en un espejo que deforma pero no miente. Creo que lo que más me conmovía de su escritura era justamente esa capacidad de jugar con lo universal —la literatura, la historia, los mitos— y aterrizarlo en nuestras propias contradicciones cotidianas.
El Teatro Payró se convierte, así, en el escenario perfecto para este reencuentro. No solo porque guarda parte de mi propia historia como director, sino porque es un lugar que resiste, que sigue apostando por el teatro como espacio de pensamiento, emoción y encuentro, a su escritura, a nuestra amistad, y también a la capacidad del teatro de mantener viva la conversación con quienes ya no están.
Hace como si entendieras nos invita a eso: a entrar en el mundo de Edgar Allan Poe, pero desde nuestra propia mirada, con nuestras obsesiones y nuestras preguntas. Y a seguir entendiendo, o intentando entender, que el teatro es también una forma de resistencia frente al olvido.
*Director de Hace como si entendieras, que se presenta los sábados a las 21:30 en el Teatro Payró (San Martín 766, C. A. B. A.).
[Fotos: DF prensa]
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