
Los bienes visibles es la última parte de una suerte de trilogía que, un poco azarosamente, se fue armando. Hace muchos años, con parte de este elenco ya habíamos hecho una obra que hablaba sobre la pérdida de la infancia y cómo ese pasado resonaba en un grupo de amigos. El espectáculo se llamaba Un Hueco y Patricio Aramburu era uno de los protagonistas. Luego, vino Prueba y Error, donde se incorpora Anabella Bacigalupo y donde también actuaba una actriz de diez años. Allí, un artista frustrado (Aramburu) no podía lidiar con el cuidado de su hija y mantenía una relación tirante con su ex pareja y su hermana (Bacigalupo hacia ambos roles).
Los bienes visibles es una suerte de continuación de aquél, los personajes de los hermanos son los mismos y quienes los interpretan también. Como si a lo largo de los años con estos actores/amigos hayamos ido generando ficciones acorde pasaban los años y los problemas. Esta escritura, en lo personal, me encuentra con padres ya muy grandes, al cuidado de ellos, observarlos y observarme dio mucho material para cerrar esta trilogía de los años.

Nuestros procesos son largos, casi eternos. En este caso nos llevó 4 años - pandemia incluida - no sólo llegar al texto escrito sino, sobre todo, al texto espectacular que es lo que a mí me interesa especialmente. Nos preguntábamos qué rol debía cumplir el coro, testigo de la acción, cómo era la omnipresente música que compusimos con Guadalupe Otheguy y, principalmente, encontrar al actor para el personaje del padre.
Luego de mucha búsqueda, dimos con Enrique Amido y todo pareció encontrar su lugar. Su tono. Para ese entonces la estructura musical y dramatúrgica ya estaba lista pero eran solo palabras en un papel. Fue con la presencia de ese cuerpo añoso y la propuesta de los intérpretes que la cosa cobró vida.
Acabo de cumplir 51 años y por momentos estoy como el Dante en el comienzo de la Divina Comedia: “A mitad del camino de la vida, en una selva oscura me encontraba, porque mi ruta había extraviado.” Es un momento bastante bisagra donde uno vislumbra y toma decisiones sobre lo qué será el resto de la vida. Acompañar a mis padres y estar con ellos lo más que podamos (incluyo en esto a mi hermano, fotógrafo del espectáculo) es una de esas decisiones.
La pandemia dejó bastante al desnudo cuál era el lugar de descarte que nuestra sociedad le daba a los viejos. La actualidad no es más que la segunda temporada de aquella horrible revelación. Este espectáculo es por momentos, una catarsis, un ensayo escénico sobre la vejez y una elegía sonora a nuestros padres mientras aún están con nosotros.

La puesta de Los bienes tiene varias particularidades. Es circular, inmersiva y diseñada para favorecer la dimensión sonora que, como ya dije, es sumamente importante. Encontrar espacios con las dimensiones, la disposición y la predisposición adecuada no es fácil. El Cultural tiene todas esas condiciones y un equipamiento sonoro de alta calidad lo cual también era un requisito excluyente. En ese sentido el recibimiento que estamos teniendo de parte del personal y el equipo técnico, no podría ser mejor.
Hicimos dos temporadas, los lunes en Dumont 4040 en Chacarita y cambiar de día y de barrio siempre implica renovar el público. Es abrirse a otras miradas y formas de leer y disfrutar el espectáculo que nos tiene intrigados. Serán tres meses de temporada, hasta fines de noviembre.
Por otra parte durante este período se incorpora Manon Segret, una actriz y cantautora exquisita quién reemplaza a Carolina Saade - que estuvo desde el comienzo de los ensayos - y que tiene otro compromiso. Así que es un periodo de muchos cambios que nos entusiasman. Además del fino trabajo sonoro de la obra y el tema de la vejez, Los bienes visibles es también un ensayo espacial sobre cómo volver a reunirse con el público. Cómo ensayar una comunidad de escucha y empatía. Algo bastante necesario en estos tiempos crueles.
*Las funciones son los jueves, a las 20 en la Sala 3 del Centro Cultural San Martín (Paraná 310, C.A.B.A.). Las entradas pueden adquirirse en entradasba.buenosaires.gob.ar o personalmente en la boletería.
**Juan Pablo Gómez, autor, director y docente.
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