
Naoshima, una isla en el corazón del mar interior de Seto, ha completado un proceso de transformación clave: de ser una región industrial marcada por la contaminación y el éxodo de su población, a convertirse en un referente internacional de arte contemporáneo. Ubicada en la prefectura de Kagawa, al sur de Japón, recibe anualmente a miles de turistas.
Actualmente, cuenta con alrededor de tres mil habitantes, la mitad de los que tenía cuarenta años atrás. Su historia reciente estuvo señalada por la actividad industrial, especialmente la fundición de cobre, que dejó profundas huellas ambientales y sociales. Durante la década de 1980, la región presentaba un paisaje árido y sin vegetación, mientras que la población disminuía drásticamente debido a la emigración de los jóvenes hacia las grandes ciudades.
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De centro industrial a destino cultural
En respuesta al deterioro ambiental y a la despoblación, surgió la idea de revitalizar la isla a través de la cultura. El editor Tetsuhiko Fukutake y el entonces alcalde Chikatsugu Miyake concibieron inicialmente un campamento infantil como motor de cambio. Tras su fallecimiento, su hijo Sōichirō Fukutake tomó la posta y continuó con el desarrollo en una isla que necesitaba una nueva cara.
De este modo, decidió adquirir una amplia franja de la costa sur para desarrollar museos integrados en la naturaleza. “Este proyecto nació como un acto de resistencia. Mi intención consciente era construir una especie de paraíso en la Tierra: el primer paraíso que armoniza el arte, la naturaleza y la comunidad local”, mencionó el dirigente en el Sitio de Bienestar y Arte de Naoshima, en 2018.
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Para poder impulsar este ambicioso proyecto, Fukutake recurrió al arquitecto Tadao Andō, conocido por su capacidad para fusionar arquitectura y entorno. “Me sorprendió la idea y pensé que sería difícil de llevar a cabo. Era tan incómodo ¿Quién vendría aquí?”, mencionó sobre los primeros pasos y negociaciones.
La Trienal de Setouchi, celebración inaugurada en 2010, ha reforzado el atractivo de Naoshima como destino cultural. Considerado uno de los más relevantes de Japón, congrega a un millón de personas en cada edición e incluso puede extenderse por meses. En 2025, la fiesta inició a fines de abril y tiene previsto durar hasta noviembre.
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Este cambio, incitado por la iniciativa Benesse Art Site Naoshima y la festividad, ha transformado la economía y la vida social de la isla, situándola en el mapa cultural global y generando un alto impacto en la economía local.
Los proyectos que acompañan el desarrollo de Naoshima
El primer hito fue el Campamento Internacional de Naoshima, inaugurado en 1989. Tres años después, le siguió la apertura del Museo Casa Benesse, que combina hotelería y arte contemporáneo con obras de figuras como Bruce Nauman, Frank Stella e Hiroshi Sugimoto. En 1994, la escultura Calabaza de Yayoi Kusama se incorpora a la colección pública, convirtiéndose en un símbolo de la isla.
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El arquitecto Andō ha continuado su colaboración con Naoshima, diseñando nueve proyectos adicionales, entre ellos el Museo de Arte Chichu, parcialmente subterráneo, y el Nuevo Museo de Arte de Naoshima. Hideaki Fukutake, actual director de la fundación que lleva su nombre, considera este nuevo espacio como “uno de los proyectos más ambiciosos y emocionantes” en el que han trabajado”.
El enfoque de la iniciativa Benesse abarca mucho más que la construcción de galerías artísticas. Desde 1998, el Proyecto Art House en el pueblo de Honmura ha promovido la reutilización de edificios en desuso, transformándolos en obras de arte. Entre los ejemplos más destacados figuran las intervenciones del artista Shinrō Ōtake, como Haisha, un antiguo consultorio dental convertido en instalación artística, y el baño público Naoshima Bath, decorado con mosaicos y una escultura de elefante a tamaño real.
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Del rechazo al impacto social y económico
La primera reacción de los habitantes fue de desconfianza. Toshio Hamaguchi, quien trabajó en la alcaldía durante la planificación del campamento, admitió: “No esperaba que un proyecto así, y en particular el arte, atrajera a tanta gente”. Con el tiempo, la percepción cambió ante la llegada masiva de visitantes y la revitalización de la vida cotidiana.
BBC recoge testimonio del alcalde Shinichi Kobayashi: “Gracias al creciente número de visitantes, las casas de huéspedes y los restaurantes han florecido, lo que ayuda a que la vida cotidiana sea más vibrante para los lugareños”. No obstante, reconoció cambios en las costumbres, como el aumento de la seguridad en los hogares, y enfatiza: “Para mí, lo más importante es que los residentes puedan vivir con alegría, energía y felicidad”.
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El renacimiento cultural de Naoshima también ha tenido un impacto económico notable. La isla recibe más de 500.000 visitantes anuales, y la Trienal de Setouchi ha llegado a congregar a un millón de personas por edición. El auge del sector hotelero y la llegada de empleados vinculados al arte han generado incluso una escasez de viviendas.

Según datos de Asahi Shimbun, periódico japonés, desde 2022 el número de nuevos residentes ha crecido de forma constante, con 500 personas mudándose a la isla en los últimos cinco años, atraídas por su entorno artístico y la buena calidad de vida.
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A pesar de estos avances, la despoblación sigue siendo un desafío. Naoshima cuenta actualmente con la mitad de habitantes que en la década del 80. El alcalde Kobayashi expresa su deseo de revertir esta tendencia: “Personalmente, deseo fervientemente que aumente. Aunque solo sea con una persona”.
La transformación de la imagen de la isla ha sido reconocida por figuras del mundo del arte. En una conferencia de 2023, Eriko Ōsaka, directora general del Centro Nacional de Arte de Tokio, atribuyó a los organizadores de Benesse Art Site Naoshima el mérito de haber cambiado la percepción de la ciudad “de negativa a positiva a través del poder del arte”.
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El éxito ha servido de modelo para otras regiones rurales de Japón. En la isla de Momoshima, la Base Artística está dirigida por el artista conceptual Yukinori Yanagi, mientras que en Ōmi-shima, el arquitecto Toyō Itō ha fundado el Museo de Arquitectura Toyō Itō.
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