
“Hay crisis, no hay plata y es difícil pintar. Pero Andrés encuentra en aquel impedimento una respuesta material: repintar. Repintar no como una acción casual o aislada, sino como proyecto. Rescatar el descarte”, dice la historiadora del arte y curadora chilena Marcela Astudillo sobre el núcleo de las exposiciones de Andrés Sobrino en la galería Towpyha.
El artista (San Miguel de Tucumán, 1967) presenta más de 40 obras inéditas que, según Astudillo, “resucitan pinturas con vidas pasadas” y exploran la resistencia del arte en tiempos de crisis.
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En la galería de San Telmo, Sobrino presenta dos muestras simultáneas: la primera, Nadie está invitado, reúne 42 pinturas inéditas que, en palabras de la curadora, “se tornan como una radiografía de superposiciones, pues Andrés no pretende ocultar las anteriores vidas que tuvo la obra. Por el contrario, en ellas se explicita el tiempo a través de las texturas, que son protagonistas de esta exhibición. Los dorsos están firmados y las fechas tachadas. Una obra del 2022 ahora es de 2025”.

La segunda, This is not an iceberg, se compone de cinco esculturas de madera de distintos tamaños, realizadas con precisión y que, según la organización, “guiñan a la obra de Roberto Aizenberg”.
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El proceso creativo de Sobrino para esta exposición surgió en medio de la búsqueda de un nuevo espacio para su taller, motivada por la crisis económica que atraviesa el país. Durante el desarme del antiguo taller, el artista halló “latas de material sobrante, experimentos abandonados” y otros elementos descartados, que utilizó como base para sus nuevas obras.
Astudillo subraya que Sobrino “busca minuciosamente qué sobró y lo revive: una lata oxidada, una mezcla fallida, un experimento abandonado, una pintura que jamás se exhibió. Resucitar una obra, al tercer día, del sepulcro a la sala vacía”.
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La exposición no solo revisa más de 30 años de trayectoria de Sobrino en la escena local, sino que también plantea preguntas sobre el presente. Astudillo vincula el hastío y la resignación ante las crisis económicas con la música de los años noventa, citando la canción “Ping Pong” de Stereolab: “Laetitia Sadier describe cómo los ciclos económicos caen y se recuperan una y otra vez, cada vez con recesiones más profundas y recuperaciones menos robustas. El arte no salva, pero resiste”.
Durante el período de exhibición, la galería Towpyha ha programado varias actividades. El jueves 28 de agosto se realizará la primera visita guiada por ambas muestras. El 18 de septiembre, el músico Amadeo Azar ofrecerá un set de música experimental en diálogo con las obras, mientras que el jueves 25 de septiembre se lanzará Palabra al margen, una serie de fanzines creados por la investigadora y socióloga Paula Castillo Acosta en el marco de las exhibiciones.
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*Andrés Sobrino en galería Towpyha, Piedras 986, CABA. Hasta el jueves 9 de octubre, de martes a viernes de 10 a 18hs. Entrada gratuita
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