
Tras 18 meses sufriendo una enfermedad mental, el 29 de julio de 1890, Vicent van Gogh decidió acabar con su vida. El artista entró a un campo de trigo detrás del castillo de Auvers-sur-Oise, un pueblo francés a pocos kilómetros al norte de París y se disparó el pecho. Una de sus últimas palabras fue: “Así es como quería irme”.
Dos años antes de terminar con su vida, en 1888, se había cortado la oreja izquierda con una navaja. Tras aquel incidente de autolesión, el artista continuó sufriendo ataques esporádicos. Según consignó National Geographic, estas alteraciones mantenían al pintor débil, confundido e incoherente.
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Más allá de estos colapsos, van Gogh disfrutaba de momentos de calma y lucidez que le permitían pintar. Incluso, mientras residía en Auvers, lugar donde vivió en mayo de 1890 tras salir de una institución psiquiátrica a las afueras de Saint-Rémy-de-Provence, al noreste de Arlés, pasó su período más productivo. En 70 días, terminó 75 pinturas y más de 100 dibujos y bocetos.
Si bien su éxito como artista crecía a pasos agigantados, sus problemas psicológicos afectaban su vida diaria. van Gogh se sentía cada vez más solo y ansioso lo que lo llevaba a convencerse de que su vida era un fracaso.
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El trágico final de Vicent van Gogh
Los pensamientos intrusivos recurrentes y la sensación de soledad llevaron al artista a conseguir un pequeño revólver que pertenecía al dueño de su pensión en Auvers. Este sería el arma que van Gogh llevaría al campo aquella tarde de domingo.
Sin embargo, se trataba solamente de un revólver de bolsillo, con potencia de fuego limitada. Cuando van Gogh apretó el gatillo, la bala rebotó en una costilla y no le atravesó el corazón. Rápidamente el artista perdió el conocimiento y se desplomó. Al caer la noche, volvió en sí y buscó la pistola para terminar el trabajo. No pudo encontrarla y regresó tambaleándose a la posada, donde llamaron a un médico.
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Theo, su hermano, fue uno de los primeros en ir a ver al artista. Apenas llegó, estuvo seguro de que Vicent se recuperaría pero no se pudo hacer nada. Esa noche, el artista murió a los 37 años. “No me separé de él hasta que todo terminó”, escribió Theo a su esposa, Jo. Y contó que “una de sus últimas palabras fue: ‘Así es como quería irme’. Le tomó unos instantes, pero luego todo terminó y encontró la paz que no había podido encontrar en la tierra”, dijo Theo.

Quién fue van Gogh
Vincent van Gogh fue uno de los pintores más influyentes de la historia del arte. Nació el 30 de marzo de 1853 en los Países Bajos. Aunque en la actualidad su obra es venerada por su singular estilo y su profunda expresividad, durante su vida, el reconocimiento le fue esquivo.
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Su arte no alcanzó la popularidad que hoy posee hasta después de su muerte. Van Gogh fue una figura que luchó constantemente con su salud mental, lo que lo llevó a vivir en la marginación tanto profesional como social. Sin embargo, a pesar de su sufrimiento, produjo más de 2.000 obras, incluidas 860 pinturas al óleo.
La salud mental de Van Gogh fue un tema recurrente a lo largo de su vida. Se especula que el pintor padecía de trastornos como la epilepsia, trastorno bipolar y depresión severa. Estos episodios, que incluyen sus famosos ataques psicóticos, estuvieron acompañados de periodos de gran productividad artística.
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Durante sus momentos de lucidez, desarrolló su estilo único, caracterizado por el uso audaz del color y el trazo expresivo. Su técnica empleaba colores brillantes y pinceladas gruesas, que otorgaban a sus obras una vibrante intensidad emocional. Obras como La noche estrellada, Los girasoles y El dormitorio demuestran su evolución artística, en la cual la belleza de la naturaleza y la lucha interna se fusionan de manera única.
Sin embargo, el artista nunca se liberó del tormento que lo acompañó durante toda su vida, una lucha constante entre la creatividad y la oscuridad mental que, finalmente, lo llevó a la tragedia.
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