El brutalista, un drama épico inspirado vagamente en la vida y obra del arquitecto Marcel Breuer, es una de las cintas favoritas a llevarse el Oscar este domingo 2 de marzo.
Pero la película fue criticada por expertos arquitectónicos que la acusan de errores y cuestionan si su protagonista es, en efecto, un arquitecto brutalista.
A continuación cinco datos sobre la producción con diez nominaciones a los premios de la Academia, incluyendo el de mejor película:
¿Quién es László Tóth?
El director Brady Corbet ha dicho que su protagonista, László Tóth, es una “amalgama” de varios arquitectos famosos, especialmente Breuer.

Al igual que el ficcional Tóth, Breuer nació en Hungría, se formó en la influyente Bauhaus, en la Alemania de entre guerras, y emigró a Estados Unidos.
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Ambos diseñaron sus modelos distintivos de sillas antes de planear grandes edificios. Judíos ambos, fueron contratados para erigir gigantes construcciones cristianas en remotas partes de Estados Unidos que se convertirían en sus obras maestras.
Corbet ha dicho que un libro sobre el trabajo de Breuer en la Abadía de San Juan, en la región rural de Minnesota, fue una inspiración clave.
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Breuer también es conocido por haber diseñado partes de la sede de la UNESCO en París; el Museo Whitney de Arte Estadounidense, en Nueva York; y el Pirelli Tire Building, en Connecticut.
¿Qué es el brutalismo?
El brutalismo es un estilo de diseño polarizante que surgió durante la reconstrucción de Europa en la década de 1950, tras la Segunda Guerra Mundial. Es reconocible por su hormigón expuesto, sin adornos, y sus gigantes y audaces formas geométricas.
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Se cree que su nombre deriva de “beton brut”, la definición en francés para hormigón en bruto.
De forma sorpresiva, El brutalista no muestra casi nada de arquitectura brutalista hasta al final de la película de tres horas y media, cuando revela una parte de la obra completa de Tóth.
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En un podcast titulado ¿Por qué El brutalista es una película terrible?, la crítica de diseño Alexandra Lange comentó que los cineastas “dijeron que leyeron todos estos libros sobre brutalismo, pero absolutamente nada de eso fue utilizado con fines dramáticos, ni parece haber sido absorbido”.
Victoria Young, profesora de la Universidad de St. Thomas, dijo a AFP que el edificio que aparece al final ni siquiera es brutalista, sino modernista temprano, lo que provoca una confusión cronológica.
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¿Qué pasa con la cronología?
Algunos expertos señalaron otros puntos de distorsión histórica.
En la película, antes de ser descubierto por un millonario benefactor, Tóth es un sobreviviente del Holocausto en busca de empleo que hace fila para conseguir pan gratis al llegar a Estados Unidos en la posguerra.
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Pero pupilos de la Bauhaus como Breuer y Walter Gropius cruzaron el Atlántico en la década de 1930, antes de la Segunda Guerra Mundial. Llegaron como profesionales renombrados y fueron recibidos con prestigiosas posiciones en lugares como la Universidad de Harvard.
La arquitectura modernista estaba profundamente establecida y de moda en Estados Unidos mucho antes de la época que retrata la cinta.
“Como historiadora de arquitectura, la cabeza aún me da vueltas tras ver esta película”, dijo Young.
Tóth es caracterizado como devoto religioso y adicto a la heroína. Breuer era sobrio y secular.
¿Hay otras controversias?
David Jancso, editor de El brutalista, dijo que usaron inteligencia artificial para representar imágenes de los edificios y planos de Tóth. La tecnología, cuyo empleo y desprecio aumentan al mismo tiempo en Hollywood, también afinó el acento húngaro de los actores.
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Corbet aclaró rápidamente que los diseños de los planos fueron dibujados a mano.
Pero explicó que la tecnología fue empleada para crear “de forma intencional (...) pobres reproducciones digitales aproximadamente de 1980” para el epílogo de la película.
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¿Importará?
El brutalista es una de las favoritas para mejor película.
Y sus críticas palidecen en comparación con el vendaval alrededor de Emilia Pérez, debido a las ofensivas publicaciones de su protagonista en redes sociales.

“No me molesta”, dijo Robert McCarter, arquitecto y autor de la monografía Breuer, en relación con las ocasionales distorsiones históricas de la película. “Ellos apenas están utilizando su biografía de forma conveniente (...) Creo que está bien”, dijo.
¿Qué opinan los monjes que rezan a diario en la edificación que supuestamente inspiró la película, la Abadía de San Juan?
Alan Young admitió que el supuesto brutalismo del título de la película le recuerda a “edificios modernos rusos... que parecen parapetos para armas” o “un montón de cajas apiladas”, en lugar de la extraordinaria iglesia.
Aun así, dijo que sus compañeros monjes están “emocionados” por la atención adicional que está recibiendo su hogar.
Fuente: AFP
[Fotos: Lol Crawley/ A24 vía AP; Vianney Le Caer/ Invision/ AP]
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