
El 31 de diciembre a las dos de la tarde los teléfonos de los trabajadores del Centro Cultural Haroldo Conti sonaron todos a la vez. Un mensaje de WhatsApp de la Secretaría de Derechos Humanos la Nación, a cargo de Alberto Baños, avisaba en una suerte de comunicado oficial interno que el 2 de enero el espacio cerraba. Las palabras exactas fueron estas: “Se procede al cierre a partir del 2 de enero de 2025″. ¿Por qué, para qué? “Ello a efectos de velar por una adecuada reestructuración interna, rearmado de equipos de trabajo y análisis de la programación del año entrante”.
Son 87 las personas que trabajaban en el centro cultural que lleva el nombre de uno de los escritores más destacados de la generación del sesenta, desaparecido el 5 de mayo de 1976. El lugar es emblemático: en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) funcionó el centro clandestino más grande de la dictadura. Tras un largo proceso de discusión social sobre lo que significó aquella oscura época, se convirtió en un museo de la memoria. Allí funciona, no solo la Secretaría de Derechos Humanos, también el Archivo Nacional de la Memoria y el Centro Cultural Conti: a partir de hoy, cerrado.
El texto enviado desde la cartera de Baños decía que “el personal queda en guardia pasiva en sus respectivos domicilios, atentos a convocatorias que se cursaran por etapas a los fines aludidos. A todo aquel que no se haya adherido al Plan de Retiro Voluntario, o en su defecto, se haya adherido y por falta de interés propio o porque no se lo haya considerado ´trabajador imprescindible´ para obtener su continuidad mediante un ART 9, NO DEBE PRESENTARSE a partir del día 02 de enero de 2025″. Las mayúsculas no bastaron: ahora, en la puerta, hay una asamblea; la policía custodia el lugar.
Mientras tanto, el Conti se mantuvo muy activo en sus propuestas culturales. En diciembre se brindaron talleres de bordado y arte textil, se proyectó Norita de Jayson McNamara y Andrea Tortonese, se realizó la presentación del libro Desaparecida: en los ojos de Cecila Viñas de Julieta Viñas, se realizaron dos obras de teatro (Yo también me llamo Hokusai de Tomás Masariche y Capricho de Tamara Belenky) y se hizo la jam de CI (Contact Improvisación). También se inauguró una enorme muestra titulada 40 años del Informe “Nunca Más”.

“Se terminó la joda”, había dicho el ministro de Justicia Mariano Cúneo Libarona, con el tono burlón que caracteriza a La Libertad Avanza, cuando el vocero Manuel Adorni anunció 2400 despidos. Para Paula Donadío, delegada de ATE en la secretaría de Derechos Humanos, detrás de “la espectacularización de la noticia” no hay otra cosa que “2400 familias que pierden sus ingresos”. Los funcionarios aludían a contrataciones que se mantenían hace décadas a través de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA). De los 87 del Conti, 50 están en esta modalidad.
Hubo ofertas de retiros voluntarios en el ministerio pero, explicó Donadío en el programa QR, “a las personas que no lo aceptaron las terminaron despidiendo”. ¿Se trata de un mero recorte presupuestario o hay, como sugieren algunos, un especial ensañamiento con los derechos humanos? Jorge Asis publicó un tuit alusivo que vale la pena citar: “MEMORIA CLAUSURADA. Con el cuento de ‘la reestructuración’ cierran desde el 2 de enero el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti. Los despidos fueron anunciados el 31/12. Persisten algunos colgados en la incertidumbre de la hibernación”.
“Estamos en la puerta de la Secretaría de Derechos Humanos, acabamos de hacer una asamblea”, dijo el secretario general de ATE Capital, Daniel “Tano” Catalano, en diálogo con Radio Gráfica. ”Nos vamos a movilizar a Salguero 329 donde está Cúneo. Acá los laburantes están imposibilitados de entrar. Hay policías con celular en la puerta que indican quién puede entrar y quién no. Vamos a seguir peleando. A las 15:30 vamos a acompañar a las Madres de Plaza de Mayo. Mañana vamos a hacer una misa, el sábado un festival y después se va a definir en asamblea cómo seguir, pero acá no se rinde nadie”.

La ESMA funcionó hasta 1998 y en 2004 se convirtió en el Espacio para la Memoria y para la Promoción y Defensa de los Derechos Humanos. Ahí funciona el Conti, inaugurado en 2008 —su primer director fue Eduardo Jozami— y hoy, 17 años después, se cerró. “El gobierno es el mal en todo sentido”, espetó la exdirectora del Conti, la actriz Lola Berthet. ¿Qué dijo el secretario Alberto Baños? “No vamos a cerrarlo, sino a reestructurarlo. Hay que hacer una reestructuración general de las distintas aéreas que integrarán el Centro”, fueron sus palabras vertidas al diario La Nación.
Esta mañana, cuando los trabajadores entraron al predio de la ex ESMA, todo estaba cerrado: el Centro Cultural Haroldo Conti, el Archivo Nacional de la Memoria y la Secretaría de Derechos Humanos. En esta última, dos policías los esperaban con una lista. Los trabajadores se acercaban, daban su nombre, y los uniformados decían si podían entrar o no. “Ese listado tiene más de mil compañeros, es de todo el Ministerio de Justicia: están despidiendo a mansalva”, dijo Octavio Rampoldi, trabajador del Archivo (finalmente abrieron las puertas), en el programa radial La inmensa minoría.
Un día antes del mensaje de WhatsApp, la cuenta oficial del Ministerio de Justicia de la Nación publicó un video donde alegaba haber hecho “de la motosierra el eje central de nuestra gestión”. “En estos 12 meses cerramos 355 dependencias innecesarias, desvinculamos a miles de empleados militantes y modernizamos los Registros Automotores, ahorrándole miles de millones de pesos a los argentinos”, decía el tuit. La línea del gobierno es clara: recorte y más recorte. Los trabajadores aseguran que hay encono y crueldad. El conflicto se abre y será difícil saber cuándo concluirá.
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