
Hace algunos años, bajo una lluvia de primavera, me detuve en la vidriera de una librería de antiguos. Y allí vi el libro: Jorge Luis Borges, Introducción a la literatura norteamericana. Al mirar el colofón se produjo en verdad el hallazgo: Buenos Aires, 15 de septiembre de 1967. El mismo año en que Piglia escribió sus perfiles sobre escritores norteamericanos –pensé–. Al llegar a casa pude comprobarlo: Crónicas de Norteamérica, Editorial Jorge Álvarez, septiembre de 1967. No sólo se trataba del mismo año, era el mismo mes. ¿Borges y Piglia habían escrito, cada uno y por separado, sus propias historias de la literatura norteamericana? La respuesta es sí y no. La de Borges había sido confeccionada algunos años antes, bajo el formato de un curso que había dictado, por encargo de Luis Reissig, para el Colegio Libre de Estudios Superiores. El Colegio Libre fue una de las varias instituciones para las que Borges trabajó dictando cursos y conferencias luego de su alejamiento, en 1946, de su empleo estable en la Biblioteca Municipal Miguel Cané. Había trabajado en la Biblioteca de Almagro unos nueve años. Luego de la estabilidad de un módico empleo, debió buscar su sustento como disertante y conferencista.
La historia de la literatura nortemericana de Ricardo Piglia no es una historia exactamente. Se trata de una serie de perfiles sueltos de escritores norteamericanos que la editorial Jorge Álvarez reunió para la edición. Los perfiles no están firmados. Por ese entonces, un desconocido y joven Piglia, para ganarse la vida, realiza trabajos de ghostwriter. Pero algo en la suerte del joven escritor está a punto de cambiar. Dos meses más tarde, en noviembre de 1967, por la misma editorial, se dará a conocer su primer libro: La invasión. Aparecido como fragmentos anónimos en el interior de un libro de los 60, antes de la aparición de su primer libro de relatos; o publicado como volumen de ensayos en 2016, poco antes de su muerte: no sería un error afirmar que bajo el título de Escritores norteamericanos se cifra el nombre del primero y del último libro de Ricardo Piglia. Pero la historia de este libro quizá comienza algunos años antes.
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Todo comienza allá por el 2012, en circunstancias de una muestra de libros sobre la editorial Jorge Álvarez en la Biblioteca Nacional, a instancias del acopio de ejemplares para la exposición. Con los curadores de la exposición, realizábamos pesquisas en librerías de viejos. Jorge Álvarez nos había hablado de su colección de Crónicas. Que quienes la coordinaban eran Pirí Lugones y Julia Constela. Ricardo Piglia nos había contado algunos detalles inesperados que ampliaban lo ya informado por él en Formas breves. Ante la imposibilidad de dar con todos los títulos de un catálogo de trescientos ejemplares dispersos, los cuales debíamos adquirir de a uno y con fondos muchas veces propios, la colección de crónicas se reconstruía lentamente. Un tiempo después nos contactó nuestro proveedor. Que había llegado hasta él un lote con varios libros de la editorial. Así se presentó ante nosotros aquel volumen: con relatos de Hemingway, Faulkner, Thomas Wolfe… Y los perfiles de Piglia sobre Ring Lardner, Sherwood Anderson, Francis Scott Fitzgerald…
Quizá la historia de este libro comience todavía un poco antes. El 9 de octubre de 2007 era víspera de mi cumpleaños. Aquella tarde asistí a una conferencia que Ricardo Piglia dictó en Madrid. Veníamos reuniéndonos con Ricardo en diferentes momentos por aquellos días madrileños –la editorial Anagrama le había organizado un homenaje en Casa de América–. Al término de su disertación, luego de algunas fotos y los habituales autógrafos de rigor, Ricardo me pidió que fuéramos a cenar. Quería ir a un restaurante en el Barrio de Las Letras del que ya varias veces le habían hablado. Conversamos de proyectos y literatura. De su proyecto de Piglia por Piglia (Del Centro Editores, Madrid, 2008). Recuerdo que el título me hizo pensar en los libros de la colección Seuil: Barthes por Barthes. Allí Ricardo me propuso que yo tal vez podría hablar con Claudio Pérez Míguez. Sobre la posibilidad de editar un libro mío en el Centro de Arte Moderno. Ricardo alzó la copa, brindamos por los proyectos y mi cumpleaños. Luego de eso caminamos algunas cuadras y nos despedimos tarde en la noche. Con Ricardo mantuvimos esa relación de restaurantes por la noche que entre residentes de diferentes países se suele mantener. En 2010 nos reencontramos en Buenos Aires. A los restaurantes por la noche, por interpósito de Germán García, se sumaron los sábados al mediodía. Recuerdo que recorrimos juntos una exposición de la poesía concreta de Augusto de Campos en la Fundación Proa. En 2012, Ricardo me sugirió la idea de ir a Princeton. Las reuniones con Ricardo siempre eran vinculantes. Fui, por ejemplo, a Princeton. Aún así, jamás le escribí a Del Centro Editores para proponer un proyecto de publicación. Hasta que muchos años después me decidí hacerlo. Le escribí a Claudio Pérez Míguez. Con la siguiente línea en el asunto: Borges/Piglia: una introducción a la literatura norteamericana. Como me había anticipado Ricardo, la respuesta de Claudio fue inmediata.
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Esa es, podría decirse, la historia de este libro. El título y sus pormenores, están tomados de un curso que, durante varias semanas, por invitación de Mariana Sández, tuve la oportunidad de dictar en la Asociación de Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes. Como tal, en algunas de sus partes, todavía se conservan muchas de las marcas de la oralidad. Por alguna razón, los nombres de Graciela Speranza, Marc Caellas, Antonio Jiménez Morato, Federico Barea, Matías Raia, Sergio Raimondi y Fernando Acosta-Rodríguez se relacionan con la historia de este libro. Mi agradecimiento especial a todos ellos.
Este libro está dedicado a Germán García y a Jorge Álvarez, in memoriam.
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