Yo tenía siete u ocho años cuando se publicó el primer compendio de tiras de Mafalda en forma de librito. Mis viejos leían la tira y me decían que yo no la iba a entender. Qué ofensa. Qué desafío. Fui corriendo a comprarlo y todavía me acuerdo venir subiendo la barranca de Melo mientras lo leía, largando carcajadas y admitiendo que, efectivamente, había tiras que no entendía. Mafalda y sus amigos no solo me hacían reír muchísimo, sino que de vez en cuando me mandaban al diccionario. Y cada palabra nueva que aprendía venía con el premio de una nueva carcajada.
Pronto ya era uno más de la pandilla de Mafalda. Puedo citar muchos chistes de memoria, pero como hoy enfrento este enorme desafío, no voy a empezar con los spoilers.
CORTE A décadas después, en plena producción de Metegol. El maestro Quino vino a visitar nuestra oficina de producción. Había casi 200 artistas de distintas generaciones y para todos nosotros había entrado Dios. Recuerdo que fue ese día que Quino intentó, por primera vez, dibujar con un lápiz digital. Un gigante como él que había inspirado a generaciones de dibujantes con su trazo, y a muchos más humoristas con su sentido de la ironía y el comentario agudísimo, le iba dando forma a un trazo, pero como nunca antes, sin tinta ni papel. Su entusiasmo era el de un chico con un juguete nuevo, haciendo decenas de preguntas. El entusiasmo y la curiosidad del que nunca creyó saber todo.

Desde esa visita que nos fueron apareciendo preguntas. ¿Cómo podemos reconectar a las nuevas generaciones que no crecieron con Mafalda con esta gran obra? ¿Cómo podemos llevar su ingenio, su mordacidad, a los chicos que hoy crecen en plataformas digitales? ¿Cómo se puede, en fin, trasladar una de las obras más grandes de la historia del Humor Gráfico al lenguaje audiovisual?
Hoy, una docena de años después de esa inolvidable visita enfrentamos este desafío. Ni más ni menos que convertir a Mafalda en un clásico de la animación. Es nuestra la obligación de preservar el humor, el timing, la ironía y las observaciones de Quino. Sabemos que no podremos elevar a Mafalda, porque más alta no puede estar. Pero soñamos con que los que somos devotos de ella desde la primera hora podamos compartirla con nuestros chicos, y aunque haya cosas reservadas solo para adultos, podamos todos largar una carcajada en familia, y por qué no, ir al diccionario de vez en cuando.
Sin duda, y por lejos, el desafío más grande de mi vida.
Julio, 2024
Últimas Noticias
Entre excesos, comida y bebida: así se celebraban los carnavales en la Edad Media
Los carnavales medievales transformaban la vida cotidiana con banquetes, bromas y rituales que permitían invertir el orden social antes de la llegada del ayuno y la Cuaresma

“El debate sobre las corridas de toros no me interesa”, dice el director de un potente documental sobre tauromaquia estrenado en Buenos Aires
‘Tardes de soledad’, que se proyecta en la Sala Leopoldo Lugones, es una hipnótica película que retrata tradición, violencia y muerte en una práctica controvertida. “Puse la cámara con la premisa de la curiosidad”, cuenta Albert Serra

“Salimos todos enloquecidos”: el día que debutó Pescado Rabioso, la banda más salvaje de Luis Alberto Spinetta
Un capítulo del libro ‘Días de Pescado’ de Nicolás Igarzábal, cuenta todo lo que pasó en aquella madrugada de mayo de 1972, cuando una banda clave en la historia del rock argentino brindó su primer recital

Timothée Chalamet, Leonardo DiCaprio, Wagner Moura, Michael B. Jordan y Ethan Hawke: ¿quién ganará el Oscar?
La lista de nominados a la crucial categoría “mejor actor”, con variedad de estrellas y revelaciones, expone el dilema de la Academia entre las tradiciones e las innovaciones interpretativas

Bad Bunny y su influencia sociopolítica desde Puerto Rico para el mundo, analizado desde la teoría académica
El libro ‘P FKN R: Cómo Bad Bunny se convirtió en la voz global de la resistencia puertorriqueña’, de las profesoras universitarias Vanessa Díaz y Petra R. Rivera-Rideau, estudia el activismo cultural de la estrella latina


