
A medida que el calor abrasador se apodera de amplias zonas de la Tierra, son muchos los que tratan de situar las temperaturas extremas en contexto y se preguntan: ¿ha hecho alguna vez tanto calor en el pasado?
A nivel mundial, en 2023 se han registrado algunos de los días más calurosos dentro de las mediciones modernas. Y varios medios de comunicación han publicado que las temperaturas diarias alcanzaron su nivel más alto en los últimos 100.000 años. Pero ¿de verdad podemos saber qué ocurrió en el pasado, antes de que existieran las estaciones meteorológicas y los satélites?
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Como paleoclimatólogo que estudia las temperaturas del pasado, me estremezco ante la inexactitud de los titulares. Aunque podrían estar en lo cierto, no existen registros detallados de temperaturas que se remonten a 100.000 años atrás, por lo que no sabemos con certeza si estamos batiendo un récord.
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Lo que sí podemos afirmar con seguridad sobre cuándo fue la última vez que la Tierra estuvo tan caliente es lo que sigue.
Este es un nuevo estado climático
Hace unos años, los científicos llegaron a la conclusión de que la Tierra había entrado en un nuevo estado climático nunca visto en los últimos 100.000 años. Como comentábamos recientemente mi colega Nick McKay y yo en una revista científica, esa conclusión formaba parte de un informe de evaluación del clima publicado por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) en 2021.
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Las mediciones indicaban que la Tierra ya estaba más de 1 °C más caliente que en la época preindustrial. A lo que se suma que los niveles de gases de efecto invernadero en la atmósfera eran lo suficientemente altos como para asegurar que las temperaturas se mantendrían elevadas durante mucho tiempo.
Incluso en los escenarios de futuro más optimistas –en los que el ser humano deja de quemar combustibles fósiles y reduce otras emisiones de gases de efecto invernadero–, es muy probable que la temperatura media mundial se mantenga al menos 1 °C por encima de las temperaturas preindustriales –y posiblemente mucho más– durante varios siglos.
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Este nuevo estado climático, caracterizado por un nivel de calentamiento global durante varios siglos de 1 °C o más, puede compararse de forma fiable con reconstrucciones de temperatura del pasado muy lejano.
Cómo estimamos la temperatura en el pasado
Para reconstruir las temperaturas de épocas anteriores a los termómetros, los paleoclimatólogos se basan en la información almacenada en una variedad de archivos naturales.
El archivo más extendido, que se remonta a muchos miles de años atrás, se encuentra en los sedimentos del fondo de lagos y océanos, donde se acumulan pruebas biológicas, químicas y físicas que ofrecen pistas sobre el pasado.
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Estos registros basados en sedimentos son ricas fuentes de información que han permitido a los paleoclimatólogos reconstruir las temperaturas globales del pasado, pero tienen importantes limitaciones.
Por un lado, las corrientes del fondo y los organismos excavadores pueden mezclar el sedimento, difuminando cualquier pico de temperatura a corto plazo. Por otro lado, la cronología de cada registro no se conoce con precisión, por lo que cuando se promedian varios registros para estimar la temperatura global en el pasado, las fluctuaciones a pequeña escala pueden quedar anuladas.
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Por ello, los paleoclimatólogos son reacios a comparar el registro a largo plazo de la temperatura pasada con los extremos a corto plazo.
Una mirada retrospectiva de decenas de miles de años
La temperatura media global de la Tierra ha fluctuado entre condiciones glaciares e interglaciares en ciclos que duran unos 100.000 años. Estos ciclos están, en gran medida, impulsados por lentos y predecibles cambios en la órbita de la Tierra con los consiguientes cambios en las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera. Actualmente nos encontramos en un periodo interglaciar que comenzó hace unos 12.000 años, cuando se retiraron las capas de hielo y aumentaron los gases de efecto invernadero.
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Si observamos ese periodo interglaciar de 12.000 años, la temperatura global promediada a lo largo de varios siglos podría haber alcanzado su máximo hace unos 6000 años, pero probablemente no superó el nivel de calentamiento global de 1 °C, según el informe del IPCC.
Según otro estudio reciente, las temperaturas medias mundiales han continuado aumentando durante el periodo interglaciar. Y eso implica que tendríamos que mirar más atrás para encontrar una época que pudiera haber sido tan cálida como la actual. Se trata de un ámbito de investigación activo.
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El último episodio glaciar duró casi 100.000 años. No hay pruebas de que las temperaturas globales a largo plazo alcanzaran la línea de base preindustrial en ningún momento de ese periodo.
Si nos remontamos aún más atrás, al periodo interglaciar anterior, que alcanzó su punto álgido hace unos 125.000 años, sí encontramos indicios de temperaturas más cálidas. Las pruebas sugieren que la temperatura media a largo plazo probablemente no superó los 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales. No mucho más que el nivel actual de calentamiento global.
¿Y ahora qué?
Sin una reducción rápida y sostenida de las emisiones de gases de efecto invernadero, la Tierra podría alcanzar temperaturas de aproximadamente 3 °C por encima de los niveles preindustriales a finales de siglo, y posiblemente bastante más.
En ese momento, tendríamos que retroceder millones de años para encontrar un estado climático con temperaturas tan cálidas. Eso nos llevaría a la época geológica anterior, el Plioceno, cuando el clima de la Tierra era un pariente lejano del que sustentó el surgimiento de la agricultura y la civilización.
* Es profesor de Earth and Environmental Sciences en la Northern Arizona University
Publicado originalmente en The Conversation.
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