Una mirada fotográfica de la década infame

El libro “Fotografías 1930-1943″ recupera imágenes de un momento particular de la historia argentina. Curado por Francisco Medail, con prólogo de Selva Almada y editado por Asunción Casa Editora

Fotografías 1930-1943 Matias Carnevale
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En Fotografías 1930-1943, el joven curador e investigador Francisco Medail reúne más de ochenta fotos, en su mayoría del Archivo General de la Nación, que retratan los contrastes de clase de un período del país que todavía despierta cierta nostalgia. El libro, con prólogo de Selva Almada y publicado por Asunción Casa Editora, recorre procesiones, exposiciones rurales, trabajos (y obreros) varios, funerales y cementerios.

Es posible que mi primer acercamiento a la fotografía argentina haya sido con Sameer Makarius, a través de Buenos Aires, mi ciudad, editado por primera vez en 1963 y reeditado en 2013. Al igual que aquel libro, estas fotos son mayoritariamente porteñas, aunque se han incluido una de Vicente López y dos de Avellaneda.

Fotografías 1930-1943 Matias Carnevale
Portada de "The Americans"

Ya se han señalado las similitudes de Fotografías 1930-1943 con The Americans, de Robert Frank (publicado en 1958), pero uno encuentra que no son tantas o tan determinantes. Comencemos por el Prólogo, muy diferente en tono a las palabras de Jack Kerouac en aquel libro: sus primeras palabras son “Ese loco sentimiento en Estados Unidos cuando el sol calienta las calles y la música sale de la fonola o de un funeral cercano…”. Almada elige términos más combativos para con la élite retratada en las imágenes que compiló Medail. Así abre el juego Almada: “Las cabezas erguidas, las naricitas respingonas, las boquitas fruncidas de las señoras emergen de las pieles de zorro acurrucadas como gatitos alrededor de los cogotes…” El uso de tres diminutivos casi contiguos (más adelante habla de “señoritos de la Sociedad Rural”) da cuenta de esa intención sarcástica.

Volvamos a Kerouac, que nunca estuvo demasiado interesado en la política de su país, a pesar de haber sufrido cuando los hippies quemaban banderas estadounidenses en protesta por la Guerra de Vietnam (Jack ahí estaba casi retirado de la vida pública y se había vuelto una especie de caricatura doliente de sí mismo…) Kerouac veía en las fotos de Frank una celebración honesta y transparente de la vida cotidiana de su país. Kerouac exalta “el humor, la tristeza, la totalidad y la americanidad de estas fotos”; Almada se ensaña con la SRA (con razón, tal vez). Kerouac considera poéticas las imágenes, y se imagina los poemas que serán escritos gracias a las fotos de Frank; Almada se enfrasca en la cuestión sociopolítica, y parece no ver vida más allá de las imágenes que prologa. Kerouac, tan naif él, descendiente de francocanadienses, hijo católico de un imprentero, pretende “que Dios nos bendiga a todos”; Almada parece no comulgar con nada que tenga que ver con “Patria. Familia. Dios.”—tan telegráficamente asociados—. Creo, no obstante, que Kerouac estaría de acuerdo con la escritora en un punto: la vida humana es finita, pero la fotografía nos sobrevive, al menos por un tiempo.

Fotografías 1930-1943 Matias Carnevale
Portada de "Fotografías 1930-1945"

En cuanto a las convergencias, vale mencionar que ambos libros coinciden en la tipografía, el tipo de papel, el diseño apaisado, y que pueden permanecer en las bibliotecas de los coleccionistas como finas obras de arte. La foto de portada elegida para The Americans, de un tranvía en Nueva Orleans, y para el libro de Medail, de cinco trabajadores en un camión, también tiene cierta semejanza, como podemos observar, aunque los protagonistas sean diferentes.

Quisiera comentar ahora algunas de las fotos que Medail seleccionó para su libro.

Fotografías 1930-1943 Matias Carnevale
"Tranvía"

¿Qué luto observa el hombre de bigotes que mira a la cámara? ¿La muerte de Yrigoyen? ¿De alguien más cercano? Por otro lado, después de ocho décadas, el transporte público —viajar apretujados como sardinas en una lata— parece no haber cambiado tanto.

Fotografías 1930-1943 Matias Carnevale
"Cafetería, 1930"

¿El hombre a la derecha come una porción de pizza o una empanada? Cuando Antonio (Armando Bo) invita a comer a Delicia (Isabel Sarli) en Carne (1968) la lleva a una pizzería. La pizza bien puede ser considerada el verdadero alimento del pueblo (aunque páginas después, “Parrilla al paso” pareciera contradecirme en esto). La carne siempre fue para la monarquía; recordemos que la gota era la enfermedad de los reyes.

Fotografías 1930-1943 Matias Carnevale
"Buenos Aires, 1935"

Vemos un pituco con un ramo de flores caminando con paso firme. ¿Visitará a su amada? ¿A su madre en el hospital? ¿A un difunto en el cementerio?

Fotografías 1930-1943 Matias Carnevale
"Oficina"

Edward Hopper, en los cuarenta, pintaba cuadros sobre la soledad de los oficinistas norteamericanos. Nuestro oficinista aquí está acompañado por el adusto retrato de Roberto Marcelino Ortiz, presidente entre 1938 y 1942.

Fotografías 1930-1943 Matias Carnevale
"Penitenciaría"

Si hay algo que los implicados en la imagen no parecen son delincuentes comunes. Uno especularía que se trata de presos políticos —recordemos que la cárcel de Ushuaia, destino usual para los perseguidos políticos, funcionó hasta 1947—.

Fotografías 1930-1943 Matias Carnevale
"Accidente, 1933"

En los años treinta, ¿un accidente automovilístico generaba el mismo morbo que en la actualidad? Tapados por los árboles, no alcanzamos a ver el daño que sufrieron los vehículos lacerados ni los pobres cuerpos que los ocupaban.

Barrio de Flores:

El arte angélico, para el más allá, está presente en esta imagen. Es posible observar una cualidad más bien espectral (¿sobrenatural?) en algunas fotos: hay varias dedicadas a cementerios, cortejos, procesiones, cruces…

Fotografías 1930-1943 Matias Carnevale
"Barrio de Flores"

El arte angélico, para el más allá, está presente en esta imagen. Es posible observar una cualidad más bien espectral (¿sobrenatural?) en algunas fotos: hay varias dedicadas a cementerios, cortejos, procesiones, cruces…

Fotografías 1930-1943 Matias Carnevale
"Gasolinera"

Volvamos a la comparación con el país del norte. Allí, las rutas, los autos y las estaciones de servicio han protagonizado fotos y cuadros (Hopper, de nuevo, en Gas); aquí no nos quedamos atrás. Curiosa imagen esta, sin embargo: fumar al lado de un despacho de nafta no parece ser la opción más prudente.

Fotografías 1930-1943 Matias Carnevale
"Maizal"

El modelo de patria agraria predominó en buena parte de la primera mitad del siglo XX. Aquí podemos ver dos figuras (¿los dueños de la tierra labrada?) inspeccionando la cosecha del maíz, imagen que excede las fronteras argentinas para volverse latinoamericana.

Fotografías 1930-1943 Matias Carnevale
"Estación"

Quien viva hoy en el conurbano bonaerense podrá relacionar esta imagen con su realidad cotidiana, aunque probablemente hayan desaparecido los árboles del andén y la soledad de la estación sea una rareza. En el libro de Medail también aparece otra imagen relacionada con los rieles: “Vías ferroviarias”.

Fotografías 1930-1943 Matias Carnevale
"Carretera"

Un descanso en el camino bien puede servir para posar como modelos de una foto. La mujer parece tímida, incómoda… o solo le molesta el reflejo del sol. ¡Claro, los lentes los lleva puesto él!

Fotografías 1930-1943 Matias Carnevale
"Funcionarios municipales"

En la fabulosa película El planeta de los simios (1968), un triunvirato de orangutanes enjuicia a Taylor, el astronauta sobreviviente interpretado por Charlton Heston. Allí vemos una alusión bastante explícita al cuento de los tres monos, aquel de “no ver maldad, no decir maldad, no oír maldad”. Aquí, los tres funcionarios deliberan —con distintos niveles de aburrimiento— sobre algún punto más o menos trascendente para su comunidad.

Fotografías 1930-1943 Matias Carnevale
"Cabina telefónica"

Existen al menos dos asociaciones que pueden venir a la mente al ver esta foto: el timorato Clark Kent volviéndose Superman en una cabina (por privacidad y ubicuidad, desde luego) y el maravilloso film español La cabina, de 1972, que deriva en una fantasía terrible sobre el avance de las corporaciones en la vida pública. En la imagen, alguien acaba de hacer una llamada y dejó la puerta abierta en la primera cabina. En las cabinas 2 y 3, dos hombres vestidos casi idénticamente (¿podemos imaginar este cuadro?) cierran apuestas para sus caballos favoritos.

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