
En medio de la crisis que planteó la pandemia a comienzos de 2020, Catalina Greloni Pierri, Tamara Selvood y Vic Tolomei crearon Viralizá Arte, una comunidad digital que al día de hoy cuenta con más de 30 mil seguidores en Instagram. El proyecto de estas tres emprendedoras se incubó con la idea de que más artistas pudieran vivir de su arte, pero terminó tomando impulso con el cierre de actividades y el aislamiento social que comenzaron a regir en aquel momento, a través de un plan de apoyo a artistas que necesitaban seguir creando y generando ingresos dentro de ese contexto. La iniciativa difundió los trabajos de quienes participaron y logró vender más de 200 obras a un valor fijo, sin comisiones ni intermediarios. Hoy, dos años después, Viralizá Arte creció más allá de ese escenario aunque mantiene el propósito de generar un impacto social en el arte emergente.
“El mundo del arte lo veíamos precarizado y en cierta manera infantilizado, muchos artistas que conocíamos tenían una formación académica pero después no sabían ponerle un precio a su obra o no encontraban las herramientas adecuadas para desarrollar su carrera”, le dice Catalina Greloni Pierri a Infobae Cultura. “Nos llamó la atención que la mayoría de los artistas emergentes no saben vivir de su arte pero tampoco pueden, porque el mercado está pensado con el artista aislado de su obra en tanto negocio. No desarrollan su total potencial por tener que estar buscando otro medio de subsistencia y eso está bastante naturalizado en todas las industrias culturales”, agrega Greloni Pierri.
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Con el objetivo de “empoderar” a los artistas con herramientas de la autogestión para que no dependan necesariamente de intermediarios para vender sus obras, las emprendedoras inauguraron recientemente un espacio de educación digital y asincrónico diseñado a partir de las necesidades y problemáticas que les fue transmitiendo su comunidad online. A través de la página cursos.viral.art ofrecen un curso con los primeros pasos para autogestionarse, donde explican cómo hacer un statement de artista, cómo posicionarse en canales digitales y cómo contar la historia personal y la de la obra, diseñar un plan de acción estratégico y establecer un precio de obra.
“Hay una gran oportunidad para un gran segmento de artistas que tienen obras a un precio medio. Por otro lado, hay un gran mercado de consumidores con un gran interés de acceder a producciones artísticas y que no se acercan a galerías o se animan a invertir grandes sumas de dinero y que podrían consumir la producción de un montón de artistas emergentes locales, de gran talento. Por eso nuestro gran objetivo es brindar soluciones a través de una plataforma y espacio de comercialización y educación que puedan impulsar el desarrollo de estos artistas y la venta de sus obras”, dice Tamara Selvood, productora cultural y cofundadora de este emprendimiento. Varios de quienes participaron del plan de apoyo lanzado por Viralizá Arte luego fueron convocados por pequeñas galerías, para residencias y otras páginas digitales.
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Mientras Viralizá Arte continúa difundiendo talento regional a través de convocatorias artísticas abiertas al público y siguen trabajando en contenidos educativos, su equipo se encuentra en el desarrollo de una plataforma digital y móvil que será lanzada a mediados de abril y que funcionará como puente entre consumidores y artistas. Estos podrán gestionar su propia tienda digital y vender su obra sin comisiones ni intermediarios, mientras que el proyecto aportará la plataforma y el espacio de visualización de la obra. Habrá una primera fase con 100 artistas elegidos de la comunidad en estos dos años y una cantidad determinada de obras en las que habrá un equilibrio entre cerámica, pintura collage, arte audiovisual, todos los estilos y formatos posibles.
La nueva plataforma, que cuenta con el apoyo de Mecenazgo de la Ciudad de Buenos Aires, será además un espacio de formación de artistas donde habrá más cursos y herramientas de autogestión. Uno de los pasos siguientes será introducir a los artistas en el mundo del criptoarte a través de un curso que busca familiarizarlos con los NFTs y la tokenización del arte. Para sus creadoras es fundamental poder ser parte de la creación de este nuevo mercado del arte y entender el futuro del intercambio cultural en el ecosistema digital, siempre con la idea de sostener un espacio más democrático e inclusivo para los artistas.
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