
Los niños de María Luisa; así había pensado originalmente titular su libro la escritora y periodista argentina Laura Ramos para hablar de esos niños, ente ellos la propia Laura, a los que María Luisa, una de las mayores espías de la KGB, “cuidaba en los dormitorios mientras los grandes hablaban de política en la sala”.
La espía se infiltró en la élite intelectual trotskista uruguaya de los años 60 llevando a cabo misiones para los servicios soviéticos, una de las cuales Laura recuerda con escalofríos: “Mientras nos cuidaba a nosotros, esa mañana, o el día anterior, había ido a buscar tumbas de niños muertos para robarles los documentos”.
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Mi niñera de la KGB se mueve por una larga historia de espionaje de la KGB, desde la guerra civil española a los combates en Ucrania durante la Segunda Guerra Mundial, pasando por el asesinato de Trotski en México y una vida de modista en París hasta el desarrollo de una red de espionaje en Uruguay, sin olvidar al Moscú soviético.

“Yo la llamo a María Luisa, porque para mí va a ser siempre María Luisa”, dice Ramos en una entrevista con esta agencia al preguntarle cómo tenemos que llamar a la heroína del libro.
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Porque todo este recorrido histórico se hace a través de una misma persona, nacida con el nombre de África de las Heras en Ceuta (España) y quien pasó a tener muchas identidades: María Luisa en Uruguay; Patria, como nombre de espía de la KGB, María Sierra, en México; o Ivonne, en Ucrania.
El proceso de investigación llevó a la escritora a descubrir cosas que “no se sabían ni en Montevideo, ni en Rusia, ni en España”, como el hecho de que María Luisa “había cooptado a una familia entera como ayudantes” en la capital uruguaya, a cuyo padre mandó asesinar, o el envenenamiento de su propio marido italiano, crímenes aún sin resolver.
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Nadie descubrió quién era realmente
Lo que sorprende es que en todo este tiempo nadie descubrió quién era realmente María Luisa, a pesar de sembrar indicios que podrían haberla delatado, como el libro que le regaló a la autora: una versión infantil de La cuarta altura, biografía sobre la soviética Gulia Koroliova, una “heroína” muerta en la batalla de Stalingrado.

Mi niñera de la KGB hace también dudar sobre cuál es la verdad; ya que, como subraya Ramos, para escribirlo tuvo muchas informaciones, documentaciones y a veces “chismes”, que no siempre se pueden corroborar.
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Decidió poner todos los datos, citando a las fuentes, dejando al lector imaginar cuál es la versión más cierta.
“Cuanto más hago la revolución, más ganas tengo de hacer el amor. Cuanto más hago el amor, más ganas tengo de hacer la revolución”. Esa frase de mayo del 68, en La Sorbona de París, usada en el libro podría resumir el carácter de la espía, movida por la revolución y “una ética feminista que estaba a la vanguardia de los movimientos de esos años”.
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Ramos contó para esta nota que le “gusta mucho la historia y huir de la realidad” y con este objetivo indagó en su historia familiar para transportar al lector al Montevideo de los años 60.
Del libro se está preparando una serie para una de las grandes plataformas de streaming.
Fuente: EFE.
Fotos: Alejandra López.
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