Anaïs Nin, en cómic: los desdichados y sexuales años parisinos

En “Anaïs Nin, en un mar de mentiras”, que obtuvo el premio del público en el Festival Internacional de Angoulême, la suiza Léonie Bischoff recrea la crucial década del ‘30 de la autora francesa, de una manera bella y, a la vez, cruda

Anaïs Nin, en cómic
Anaïs Nin, en cómic

Durante la década del ‘30, Anaïs Nin vivió en los suburbios parisinos. Era una época en que luchaba con la angustia de su vida como esposa de un banquero y sus deseos de convertirse en escritora. Llevaba la carga de una existencia anclada en el desarraigo, de haber crecido entre dos continentes y tres idiomas y luchaba por encontrar su lugar en una sociedad que relega a las mujeres a roles secundarios. Esos son los ejes principales de Anaïs Nin, en un mar de mentiras, un cómic de la suiza Léonie Bischoff (1981), que ganó el premio del público en la edición 2021 del Festival Internacional del Cómic de Angoulême, Francia, y que tiene su versión en español publicada por Garbuix Books.

La novela gráfica Anais Nin: sur la mere des mensonges fue publicada en su idioma original por la editorial franco-belga de cómics Casterman, en agosto de 2020. Este cómic también recibió el premio de la feria del libro de París (RLT), y ha sido finalista del Grand Prix de la ACBD (Asociación francesa de críticos y periodistas de cómic) 2020 y del premio Artémisia 2021, otorgado por la asociación del mismo nombre que tiene como objetivo promover tanto el cómic creado por mujeres como a sus autoras.

La escritora Anaïs Nin nació en 1903 en Francia, en una familia con una herencia cultural y familiar muy variada. Su madre fue una cantante cubana de origen francés y danés, y su padre fue un compositor y pianista cubano de ascendencia española que abandonó a la familia cuando la artista sólo tenía once años. Cuando su padre deja a la familia, Anaïs le escribe una serie de cartas que nunca llegaría a enviarle. Poco después, empezaría a escribir diarios que se convertirían en una constante durante toda su vida.

"Anaïs Nin, en un mar de mentiras", de Léonie Bischoff
"Anaïs Nin, en un mar de mentiras", de Léonie Bischoff

Aunque Anaïs quiere convertirse en novelista, no es capaz de centrarse en un manuscrito que le robe tiempo de sus diarios. Y es que en ellos puede expresar realmente quién es, qué siente y cómo lo exterioriza. Una noche, Nin conoce a Henry Miller, un escritor estadounidense que la atraerá, inicialmente, a nivel intelectual. Aunque se siente muy ligada a su marido, mantiene también una relación sentimental con Miller, además de enamorarse de June, la pareja de éste. A partir de ese momento, su vida se dividirá entre la Anaïs casada, “buena mujer”, y la Anaïs creadora, evocadora y sensual que siente sin límites y se expresa no sólo a través de su obra, sino también de su cuerpo.

Algunos de los temas que tratan los diarios de Nin, y por lo tanto esta obra de Bischoff, son el amor, el sexo y la sexualidad, la identidad sexual, la psicología, el feminismo, la sensualidad, el adulterio, el aborto e incluso el incesto. Temas que en aquel momento resultaban escandalosos y que, obviamente, hacían a la autora todavía más interesante para quienes la conocían. Aunque en la época se aplaudía la nula moralidad de artistas como Miller, se esperaba de ella, y del resto de mujeres, una moralidad intachable. Y Nin era consciente de ello. Por eso, mostraba a cada uno de sus amantes el reflejo de lo que esperaban encontrar en ella, mientras la artista desarrollaba sus propios intereses tanto intelectuales como sexuales.

Henry Miller, Anaïs Nin y June Miller
Henry Miller, Anaïs Nin y June Miller

Anaïs Nin, en un mar de mentiras no se propone refritar los datos de la vida de Nin que podemos encontrar en una biografía o en internet, sino que enriquece lo que ya conocemos de la artista francesa. Bischoff va mucho más allá y eso lo deja claro desde el inicio de su novela gráfica, desde la primera secuencia en que la representa como la única superviviente de un naufragio.

“No quería hacer su autobiografía detallada, un ejercicio, para mí, árido y aburrido, sino seguir su florecimiento artístico, mostrar su lucha por encontrar su propio camino. Un enfoque que se hizo eco del mío. No fue fácil, tuve que tomar decisiones difíciles, sacrificar ciertos personajes, hechos, como por ejemplo su encuentro con Antonin Artaud, porque no encajaba en el arco narrativo que había elegido”, expresa la autora en el sitio telerama.fr.

Léonie Bischoff cuenta además que se basó sobre todo en la correspondencia entre Nin y Miller para reflejar la relación entre ambos escritores: “Lo más fascinante de su relación es que en este momento están más o menos en la misma onda; aunque no tengan exactamente la misma concepción, ambos practican la autoficción y este diálogo los nutre. Sobre todo, están en pie de igualdad. En un momento en que el hombre es a menudo el artista y la mujer su musa, estos dos trabajan juntos, confrontan sus puntos de vista, se releen, se corrigen”.

Página del libro
Página del libro

En cuanto al aspecto visual de esta novela gráfica, la artista cuenta que trabajó con acuarelas que luego escaneó y rediseñó, pero que la mayor parte del tiempo empleó lápices de colores: “Un lápiz violeta y especialmente un lápiz multicolor. Me gusta esta técnica porque son chips muy pequeños que se desgastan muy rápido y se entremezclan sin poder controlarlos realmente. Este aspecto aleatorio trae la fantasía y lo inesperado que le corresponde al personaje de Anaïs; sobre todo, quería no perder la emoción y la sensualidad que emana de su escritura. Fue un trabajo muy intenso, estuve casi un año dibujando, con jornadas de dieciséis a dieciocho horas durante el confinamiento”, recoge el medio francés.

Bischoff establece por último un código gráfico particular para narrar un episodio de incesto en la vida de Anaïs Nin: “En su Diario, este pasaje es extremadamente crudo y no quería ceder al porno. Sentí la escisión de su personalidad al leerlo: por un lado, escribe: Mi consentimiento es ilimitado, pero por otro, se siente congelada, ajena a sí misma, el alma en mil pedazos. Opté por un tratamiento en negativo, líneas de colores sobre fondo negro, para mostrar que eso ocurre en el lado oscuro de la Fuerza. Esto contrasta fuertemente con la forma en que representé las otras escenas eróticas de la obra”.

Con una gran sensibilidad esta novela gráfica traslada al lector al sorprendente mundo interior de Nin. No es una obra que busque juzgar su particular visión sobre el amor y el sexo, sino que quiere entenderla como escritora, como artista y como mujer. Y eso hace de este un cómic profundamente sensible, visualmente fascinante, idealizador quizás de una vida compleja y turbulenta.


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