La belleza del día: “Celebración de la victoria”, de Weegee

En tiempos de incertidumbre y angustia, nada mejor que poder disfrutar de imágenes hermosas

"Celebración de la victoria" es parte de la colección del MoMA, que posee 22 fotografías de Weegee. (Museum of Modern Art)
"Celebración de la victoria" es parte de la colección del MoMA, que posee 22 fotografías de Weegee. (Museum of Modern Art)

En 1945 Weegee hizo algunas de las fotos menos conocidas de su carrera: no se veían cadáveres en las veredas, cubiertos con periódicos; nadie se cubría pudorosamente el rostro por haber sido sorprendido a la salida de un casino ilegal; no mostraban a las criaturas nocturnas de Nueva York en los cabarets o los carros policiales. Todo el mundo estaba contento, y así se tituló una de esas imágenes sobre el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Algunas son del 7 de mayo, la derrota de Alemania; otras del 10 de agosto, un día después de segundo ataque con bombas atómicas que forzó la rendición de Japón. En todas el espíritu es el mismo: aun al otro lado del Atlántico, la ciudad había sentido fuertemente la guerra, transformadas todas sus rutinas por los apagones y el racionamiento, y al fin todo terminaba. En Chinatown como en Little Italy, entre los soldados y entre los vecinos, la normalidad parecía asomar en el horizonte otra vez. Las manos, con solo dos dedos a la vista, la V de la victoria; los carritos de bebés y los perros se sumaban a los desfiles espontáneos embanderados con stars and stripes.

Todo eso registró Weegee, nacido cerca de Lemberg (por entonces, Austria; ahora Ucrania) como Usher Fellig, hijo de inmigrantes húngaros que llegaron a Estados Unidos en 1910. Era un adolescente cuando comenzó a trabajar como asistente de un fotógrafo de niños que los subía a un pony; pronto, por no tolerar la religiosidad de su padre, dejó la casa y se mantuvo con empleos similares. A los 18 años llegó a conocer lo suficiente del oficio como para sumarse a un estudio y a mediados de la década de 1930 ya trabajaba por su cuenta: recorría Nueva York en su Chevrolet, con una radio policial instalada en el tablero, para enterarse de crímenes, accidentes e incendios, y siempre era el primero que llegaba, el que sacaba las fotos más espectaculares.

"Hitler por el cuello", otra de las obras desconocidas de Weegee sobre el fin de la Segunda Guerra Mudial. (International Center of Photography)
"Hitler por el cuello", otra de las obras desconocidas de Weegee sobre el fin de la Segunda Guerra Mudial. (International Center of Photography)

“Las fotos Weegee durante la Segunda Guerra Mundial, en el frente doméstico de la ciudad de Nueva York, en su mayoría en Manhattan, son fascinante y en buena medida no se han analizado: rara vez se las incluye en muestras y publicaciones, y no se ajustan a los clichés sobre el fotógrafo”, observó Fans in a Flashbulb, el blog del Centro Internacional de Fotografía (ICP) de Nueva York, que atesora estas obras. La publicación se ocupa con regularidad de la obra de Fellig, en una sección llamada Weegee Wednesday.

“Aquí tenemos a un fotógrafo en plena forma, que documenta y celebra, concienzudamente y, a veces, de manera idiosincrásica”, escribió Christopher George en el blog. Todos los trabajos de las celebraciones del final de la guerra se hicieron con la cámara Speed Graphic de Weegee, sobre película Kodak y Ansco. La mayoría de las copias en la colección del ICP tienen dimensiones similares a las de la belleza elegida, “Celebración de la victoria”, que pertenece al Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York y es una copia en gelatina de plata de 27,3 por 35,4 centímetros. John Coplans la donó al MoMA.

“La rendición incondicional de la Wehrmacht, aunque todavía no es oficial, fue la ocasión para que un grupo de jóvenes siguiera celebrando hasta bien entrada la noche en Times Square”, se lee en un epígrafe tipeado en máquina de escribir y pegado al dorso de la imagen de un soldado y una muchacha que bailan. “Llevaron sus instrumentos musicales, se sentaron en los coches”.

El 7 de mayo y el 10 de agosto de 1945 Weegee recorrió Nueva York con su cámara para registrar el acontecimiento más esperado: el fin de la guerra. (International Center of Photography)
El 7 de mayo y el 10 de agosto de 1945 Weegee recorrió Nueva York con su cámara para registrar el acontecimiento más esperado: el fin de la guerra. (International Center of Photography)

La nota detrás de otra imagen tomada en mayo recordaba la restricción al consumo de energía durante la guerra, destacó el ICP: “Con las celebraciones del Día de la Victoria en Europa esta noche se levantó la orden de apagón en Nueva York”. Llamaba la atención sobre las marquesinas brillantes, y destacaba que una anunciaba “películas de Hitler y sus nazis, que se han convertido en otra página de la historia con la rendición incondicional, y completa, de Alemania”.

Weegee (1899-1968) hizo buena parte de su carrera en la década de 1940 vendiéndole fotos a PM Daily, no obstante lo cual la mayoría de las referidas al fin de la guerra no salieron allí ni en su libro Naked City, detacó el blog del ICP. En general su obra se conoce por las imágenes noir de Nueva York: llegó a cobrar USD 20 por cada foto de homicidio, a pesar de que la primera vez que pidió USD 5 había causado escándalo. Las facturaba sin sutilezas: “Two murders, USD 35″, por ejemplo, dice un cheque que le pagó Time, subastado en 2020 por USD 2.750.

Antes que Andy Warhol, Weegee creó con toda intención y cuidado la imagen del artista como celebridad: él mismo se proclamó “el famoso Weegee”, como decía el sello con el cual estampaba el dorso de sus fotos, y por fin “el fotógrafo más grande del mundo”. Warhol, por cierto, lo admiraba y logró ser fotografiado por él, al igual que Marilyn Monroe y Salvador Dalí. Su personalidad desbordante, su conducta transgresora como sus imágenes y su sentido del humor negro completaban el perfil de un hombre nada ordinario.

Si bien Weegee hizo buena parte de su carrera en la década de 1940 vendiéndole fotos a PM Daily, la mayoría de las referidas al fin de la guerra no salieron allí ni en su libro "Naked City", destacó el blog del ICP. (International Center of Photography)
Si bien Weegee hizo buena parte de su carrera en la década de 1940 vendiéndole fotos a PM Daily, la mayoría de las referidas al fin de la guerra no salieron allí ni en su libro "Naked City", destacó el blog del ICP. (International Center of Photography)

La Liga de Fotografía de Nueva York hizo una muestra de sus trabajos en 1941 y el MoMA comenzó a comprar sus fotos en 1943, con lo cual su obra, además de tener éxito en los medios populares, comenzó a ganar el respeto en la comunidad del arte. Desde entonces se orientó más hacia la fotografía de las calles cotidianas, hasta que en Naked City fusionó todas sus perspectivas sobre Nueva York.

Casi al mismo tiempo que salió el libro dejó las calles ensangrentadas para buscar personajes, que fueron el eje de su segundo libro, Weegee’s People. Quiso conocer el mundo de Hollywood y se mudó a Los Angeles con su pareja, Wilma Wilcox, quien acaso por ser una trabajadora social de familia cuáquera le tenía la paciencia que sus antecesoras no lograron conservar. Excepto su trabajo en la fotografía fija de Dr. Strangelove, con Stanley Kubrick, lo detestó todo sobre la industria del cine: cuando publicó Naked Hollywood, en 1953, ya había regresado a Nueva York, donde iba a morir 15 años más tarde de un tumor cerebral.

SEGUIR LEYENDO:

Últimas Noticias

MAS NOTICIAS