La vigencia arrolladora de Virginia Woolf y su influencia más allá de la literatura: del cine y el teatro hasta los videojuegos y la moda

Se cumplen 80 años de la muerte de la celebrada escritora británica, autora de libros como “Orlando” y “Mrs. Dalloway”. En esta nota, escrita por una especialista en su obra, un recorrido por las distintas disciplinas y artes que tomaron su legado y lo mantienen vivo

(Shutterstock.com)
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Un legado que se actualiza continuamente. Virginia Woolf falleció hace ochenta años, nació en 1882 y, sin embargo, parece que siempre va un paso más adelante que nosotros, sus lectores, sus biógrafos, sus editores y seguidores. Esto sucede porque no hay día del año en el que Virginia no inspire, en alguna parte del mundo, un nuevo trabajo sobre ella o sobre su obra, y no solo me refiero a los miles de “papers” que producen las universidades desperdigadas por el orbe. Tampoco me referiré a los Congresos, Jornadas, los concursos literarios instaurados a la sombra de su nombre, ni a las Asociaciones que se le dedican. Con la ligereza del vuelo de las mariposas que la sugestionaban y maravillaban, en la actualidad ella inspira los más diversos esfuerzos creativos. Todos reclaman algo de Virginia y lo obtienen, y esto sucede con la industria literaria, que es la primera en hacer valer sus derechos, pero también con las artes plásticas, el teatro, la música, la moda y, aunque resulte extraño, con la cocina, la jardinería y los videojuegos.

Pero además, Virginia Woolf puede reunir universos dispares, como el de una estrella que excede el firmamento de Hollywood y el de una ignota escritora argentina, como sucedió en enero de 2020, cuando conocí a Tilda Swinton.

Tilda Swinton, Orlando, “trait d’unión”

Como decía, en enero de 2020 compartí momentos de un desayuno, en Roma, con Tilda Swinton. Virginia Woolf fue nuestro “trait d’union” por unos minutos. Por supuesto celebré su Orlando mientras que ella, con mucha amabilidad, me dijo que lamentaba no leer en español, y se mostró interesada por mi biografía Virginia Woolf. La vida por escrito. Pero hubo más, Tilda se ocupó de “googlear” en su teléfono y mostrarme la información sobre una muestra de fotografía que ella misma había curado, en 2019, inspirada en el Orlando, y el número que editó para la revista Aperture. Pasan las décadas y según parece Tilda Swinton sigue en la línea de sus reflexiones de 1992, cuando protagonizó la película Orlando, dirigida por Sally Potter: “Como con cualquier otra posibilidad de transformación, podemos jugar con el género. Mi idea de identidad es que no estoy segura de que exista realmente. He dado vueltas a esta idea de manera tangencial desde Orlando y otros trabajos que he hecho, en los que he jugado con la idea de un género transformativo. Por ejemplo, cuando te conviertes en madre, ¿lo pierdes todo? ¿Puedes realmente mantener una identidad con múltiples caras? Toda la idea de transformación es el núcleo de lo que me interesa como actriz, incluyendo la idea de género. Es un asunto muy personal. Puedo decirlo categóricamente, igual que Orlando lo hace en el filme: probablemente soy una mujer”.

Tilda Swinton con Irene Chikiar Bauer
Tilda Swinton con Irene Chikiar Bauer

Ese día, en Roma, cuando nos despedíamos, más gentileza imposible, Tilda hizo que nos levantáramos de la mesa y eligió que nos sacaran una foto cerca de un bello tapiz antiguo porque, dijo, ambientaba nuestro encuentro en una atmósfera que recordaría a la de Orlando. Una foto en la que ella luce espléndida y yo como puedo, y que me hace pensar que, en ocasiones, la belleza y los complejos van de la mano: al menos, ése parece haber sido el caso de Virginia Woolf quien estaría sorprendida si supiera que la alta costura también reclama su parte y le dedica colecciones de moda.

La alta costura tras los pasos de Virginia Woolf

Por más que compararan a las mujeres de su familia con la belleza griega de los mármoles que Elgin capturó en Grecia y se encuentran en el British Museum, Virginia Woolf solía verse a sí misma como una mujer desaliñada y con poco criterio para elegir su ropa y estilo. De todas maneras, insisto, su belleza impactaba a propios y extraños y a todos ellos les sorprendería la caracterización de Nicole Kidman, quien obtuvo un Oscar por su actuación en la película Las horas (2002) en la que, posiblemente con el propósito de afearla, la caracterizaron con una nariz que poco tenía que ver con la de Virginia. Digo esto porque su belleza nunca dejó de ser celebrada. Recordemos que al casarse su hermana Vanessa con Clive Bell, en un ataque de celos por el rol protagónico que su amigo estaba adquiriendo para las hermanas, Lytton Strachey le escribió a Leonard Woolf, por entonces soltero y en Sri Lanka: “¡Las dos mujeres más hermosas e inteligentes de Inglaterra! Sin duda, Bell tiene suerte”. Pero como a muchas mujeres bellas, a Virginia Woolf le preocupaba su aspecto y asumía ciertos “complejos” que en ocasiones la llevaban a comprar ropa casi compulsivamente, y a tener de sí misma una imagen corporal distorsionada. Así, en 1940, al final de su vida escribía en su diario que había sido guiada y persuadida por una astuta empleada: “Desde luego que yo parecía una vieja harapienta y desaliñada”. En estas líneas, escritas el año antes de su suicidio, se percibe, además el estado depresivo que la Segunda Guerra Mundial, la muerte en el frente republicano español, de su sobrino Julian, y la amenaza cierta del nazismo había despertado en ella y en muchos de su entorno.

Años antes, en 1934, otra admiradora de su belleza, Victoria Ocampo recordó la primera vez que se vieron, en una muestra del fotógrafo Man Ray (que las retrató a ambas), cuando Aldous Huxley las presentó. Nos informa la escritora y editora argentina que Virginia llegó “con un gran sombrero adornado con plumas”. ”Yo —continúa Ocampo— la miré con admiración. Ella me miró con curiosidad. Tanta curiosidad por una parte, y admiración por otra, que enseguida me invitó a su casa”. Vale decir, que Victoria Ocampo también quedó extasiada por la belleza de Virginia al punto de confesar que solo en su amante Julián Martínez y en ella había encontrado una “arquitectura” de cara de perfección superlativa. Entusiasta. Victoria recordó: “Cuando estuvimos más en confianza una con otra, (…) no pude menos de decírselo: ‘¡Son los huesos, Virginia, los que encuentro perfectos!’, cosa que le hizo reír”. En cuanto a la moda, sabemos que Virginia Woolf llegó a escribir y a posar para la revista Vogue, cuando este tipo de revistas solicitaban artículos “intelectuales”. Y aunque sus sentimientos al respecto eran encontrados, y a veces la moda la repelía, le llamaría la atención que, en la actualidad, se diseñaran colecciones de alta costura inspirada en ella y en el arte de Bloomsbury.

Virginia Woolf para Vogue
Virginia Woolf para Vogue

No es para menos, Virginia misma registró el estilo de su hermana, la pintora Vanessa Bell, al describirla en 1922: “¿Qué decir sobre ella? Muy alegre en sus botas francesas, sombrero y falda a cuadros, con esa rara y antigua sencillez exterior que comparo con el mármol de las mejillas de una estatua griega”. Al cotejarse con su hermana, Virginia no sentía confianza en sí misma y aún siendo una escritora reconocida, a mediados de la década del veinte dependía en exceso de las mirada de los otros. Incluso podía sentirse humillada si percibía que alguno de sus amigos se reía de ella, como sucedió en 1926, a poco de la publicación de Mrs Dalloway y cuando su relación con Vita Sackville-West prosperaba, luego de la compra de un sombrero nuevo:

“Hoy es el último día de junio (escribió Virginia en su diario) y me encuentro sumida en negra desesperación porque Clive se rió de mi sombrero nuevo. Vita me compadeció y yo me hundí en las profundidades de la tristeza”. La escena de la humillación tuvo lugar tras una reunión en casa de amigos a la que Virginia había concurrido con Vita. Esa misma noche visitaron a Clive y a Vanessa, y surgieron nuevamente las comparaciones: “allí estaba Nessa, andando airosamente en la oscuridad, con su discreto sombrero negro”, escribió Virginia y agregó:

Bueno, cuando estábamos todos sentados hablando Clive dijo de pronto, o más bien vociferó: “¡Qué sombrero tan asombroso llevas!”. Luego me preguntó dónde lo había comprado. Fingí que era un misterio, traté de cambiar de conversación, pero no me lo permitieron y me dieron caza entre todos, como a una liebre; nunca me había sentido más humillada. Clive dijo: “¿Lo eligió Mary?” “No. Todd”, dijo Vita. “¿Y el vestido?”. “Todd, por supuesto”. Después de eso me vi obligada a continuar como si no hubiera ocurrido nada terrible; pero me resultaba muy forzado y extraño y humillante. Así que hablé y reí demasiado. Duncan, remilgado y ácido como siempre, me dijo que era completamente imposible hacer nada con un sombrero como ese. Y yo bromeé acerca de la fiesta de los Squire. Y Leonard se quedó callado, y yo salí profundamente mortificada, tan desdichada como en los peores momentos de estos diez años; y le di vueltas y vueltas en sueños toda la noche; y el día de hoy está estropeado.

Trailer de "Orlando", película dirigida por Sally Potter


El día estaría estropeado, Virginia sufrió, pero de este tipo de experiencias ganó la literatura con relatos como “El vestido nuevo” que puede leerse como eco o testimonio de sus experiencias cuando se sentía observada o criticada por su atuendo. Pero hay más, Vita Sackville-West, la amiga y amante que inspiró la novela Orlando y que alguna vez escribió: “Estoy reducida a una cosa que anhela a Virginia”, no saldría del asombro si supiera que el MET de Nueva York planeó una exhibición de vestidos de diferentes épocas en la que, como explicó Andrew Bolton, director del Costume Institute, Virginia Woolf y Orlando son parte principal. El caso es que About Time: Fashion and Duration, programada para principios de 2020 y que debido a la pandemia recién se concretó entre octubre 2020 y febrero 2021, tuvo como principal referencia la adaptación cinematográfica de Orlando, realizada por Sally Potter. Pero, además, Virginia Woolf oficia como narradora fantasma porque sus escritos fueron escuchados, a través de las galerías, en las voces de Nicole Kidman, Meryl Streep y Julianne Moore, protagonistas de la película Las horas (2002) basada en la novela que, inspirada en Virginia Woolf y en Mrs Dalloway, escribió Michel Cunningham, en 1998, y que obtuvo el Premio Pulitzer en 1999.

Pero no solo fue el MET, también las casas de alta costura se inspiraron en Virginia Woolf y en el grupo de Bloomsbury, como sucedió en 2014, cuando Burberry lanzó la colección “Bloomsbury Girls”, definida como “nostálgica, sin ser retro”. A todo esto, en diciembre de 2020 se estrenó la ópera Orlando, lo que constituyó un hito ya que la compositora Olga Neuwirth fue la primera mujer en dirigir un trabajo de semejante extensión en la Ópera de Viena. Descripta por The Guardian como una fiesta para los oídos y para la vista, el vestuario estuvo a cargo de Rei Kawakubo, la celebrada diseñadora de Commes des Garçons. Haciendo gala de practicidad, la diseñadora comentó, en una entrevista para el New York Times, “Acepté hacer los trajes con la condición de que Olga estuviese de acuerdo en que utilizase el tema de Orlando para las dos siguientes colecciones en París, ya que era la única manera de poder cumplir físicamente con los tiempos”.

Según la revista Vogue, la onda Woolf también impactó en la colección de Louis Vuitton, patrocinador de la exposición del MET, y lo mismo sucedió con el desfile de alta costura de la casa Givenchy, que aludía al idilio de Virginia Woolf con Vita Sackville-West. Para todos ellos, parece ser clave la frase del Orlando: “No hay ser humano que no oscile de un sexo a otro, y a menudo solo los trajes siguen siendo de varones o mujeres”. Lo cierto es que el creador de Palomo Spain, “la marca que representa”, según Vogue, “una nueva masculinidad en España”, lanzó en 2016 su colección Orlando y su diseñador aseguró que en ella: “el género juega un papel crucial. No porque esté marcada por éste, sino porque pretendo eliminar la barrera de los sexos y apostar por una fantasía global que no distinga entre hombres y mujeres. Creo que los chicos deberían tener la misma oportunidad de hacer extensible su personalidad a través de su estilo propio sin barrera estética alguna”.

Trailer de "Las Horas", película dirigida por Stephen Daldry


Más sobre ópera, teatro, el ballet, la música y Virginia Woolf

Virginia Woolf también ha inspirado a muchos compositores de música académica, este último 2020, en Copenague, tuvo lugar la obra Dalloway, una “fusión” entre música de cámara, ópera y teatro, dirigida por Kirsten Milenko. Esta obra tiene como antecedente la ópera Mrs Dalloway, compuesta por Libby Larsen, y estrenada en 1993 en el Cleveland Institute of Music. A riesgo de no ser completamente exhaustiva y solicitando sepan disculparme si no los nombro a todos, pidiendo además que los interesados me hagan llegar información, no puedo dejar de nombrar la gran actividad teatral que Virginia Woolf inspiró en estos últimos años. Por ejemplo, Orlando, anunciada como “Ópera del Nuevo Paradigma para siete movimientos, una voz y un horizonte. Obra inmersiva y performática que combina movimiento consciente con videoinstalación, arquitectura y música en vivo. Basada en la novela épica sobre una figura andrógina de Virginia Woolf”, dirigida por Julia Beavais (2019) y que pudo verse en Buenos Aires; la versión teatral de Orlando presentada en el Festival de Artes escénicas de Lima, FAE, en marzo 2020 con dirección de Norma Martínez; Orlando también fue llevada al teatro en 2019, en España, con dirección de Vanessa Martínez. La versión teatral de la novela fue puesta en escena en Colombia, en la Casa del teatro Nacional, en 2019. Y en Buenos Aires, en 2014 se representó Orlando despierta, dirigida por Leo Bossio.

En cuanto a Un cuarto propio, el célebre ensayo feminista de Virginia Woolf llegó al teatro en 2016, en España, con dirección de María Ruiz y actuación de Clara Sanchis. En Francia, Une Chambre à Soi fue dirigida por Sylvie Mongin-Algan, contó con la actuación de Anne de Boissy en 2014, y con la escenografía de mi admirada Carmen Mariscal. También cabe destacar que Freshwater, la única pieza teatral escrita por Virginia Woolf, fue traducida por primera vez al español por la dramaturga argentina María Emilia Franchignoni, editada en 2012 por El cuenco de plata, y llevada al teatro en Argentina ese año. Un recuerdo especial me merece la obra Vita y Virginia, de 1998, con la dirección de Oscar Barney Finn y la actuación de Elena Tasisto y Leonor Benedetto.

Virginia Woolf también llegó al ballet, y no puedo menos que mencionar a la excepcional bailarina italiana Alessandra Ferri, convocada con más de cincuenta años, en 2017, para la obra Woolf Works, de Wayne McGregor, con música de Max Richter, creada para The Royal Ballet. Construido como un tríptico, el ballet de McGregor que pudo verse en streaming en el 2020 se basa en tres novelas de Woolf: Mrs Dalloway, Orlando y Las olas.

"Orlando despierta" (Foto: Facebook  Orlando despierta)
"Orlando despierta" (Foto: Facebook Orlando despierta)

Una mención aparte merecen las composiciones de Philp Glass, para la película Las horas; Flowers for Mrs Dalloway, de Ashley Adams Trio y From the Diary of Virginia Woolf, de Dominick Argento. Debo decir que, al referirme a la música, temo perderme en un mar de obras. Y esto es así porque Virginia y Leonard Woolf eran melómanos, escuchaban música regularmente, ella escribió algunos ensayos relevantes, como el que dedicó al Bayreuth de Wagner, la música está presente en su ficción, fue amiga de la compositora Ethel Smyth, y hay referencias musicales en varios de sus libros. Pero además, Virginia Woolf inspiró numerosas piezas musicales, entre ellas: “Virginia Woolf” de Indigo Girls, “Who’s Afraid of Virginia Woolf?” de Jimmy Smith, “Paris” de Regina Spektor, “To the Lighthouse” de Patrick Wolf, “Rapture” de Laura Veirs, “Virginia” de Marissa Nadler, “Shakespeare’s Sister” de The Smiths, “It’s Magnetic” de Assembly Now, Waves” de Princeton y “The Waydown” de Modest Mouse.

Del cine a la historieta, siempre que sea con Virginia Woolf

Ya hemos hablado de las películas Orlando (1992) y Las Horas (2002). Invito a recordar también aquella basada en la obra de teatro de Edwardd Albee, Quien le teme a Virginia Woolf, que aunque poco tiene que ver con nuestra escritora, le adeuda parte de su fama. Por supuesto, también están Al faro, 1983, con la actuación de Rosemary Harris y de un joven Kenneth Branag y Mrs Dalloway (1997) con la magnífica Vanessa Redgrave. Más cerca en el tiempo nos encontramos con Vita y Virginia, estrenada en 2018, y que cuenta con las actuaciones de Elizabeth Debicki, Gemma Arteton e Isabella Rossellini, entre otros. A todo esto, se suman miles de documentales, entre ellos The War Within, de 1996; un documental sobre Angelica Garnett, sobrina nieta de Virginia Woolf, que puede verse por YouTube, lo mismo que otros documentales sobre la escritora que cuentan con la participación de reconocidas especialistas inglesas, como Hermione Lee. También en YouTube se encuentra el registro de su voz, en una conferencia que Virginia Woolf dio para la BBC. Este catálogo que está resultando abrumador pero aunque dista de ser completo debe incluir la serie de la BBC Life in squares, sobre el Grupo de Bloomsbury, lanzada en 2017. Y no puedo evitar la breve aparición, fantasmal, apenas un cameo, o ni siquiera eso, porque parece que a último momento se prescindió de la escena, dedicada a Virginia Woolf (representada por la actriz Christina Carthy), en la famosa serie Downton Abbey.

Habría que preguntarse qué diría Virginia Woolf si supiera que su vida ha sido llevada a la historieta, tal es el caso del comic de Michèle Gazier y Bernard Ciccolini, publicado en 2011por Impedimenta; y que en Lungwerg Editores 2020 se ha publicado El jardín secreto de Virginia Woolf, con ilustraciones de Vanessa Borrell. Y qué diría si supiera que Monk´s House, su casa de campo, en Sussex es hoy museo, y que sus jardines, como sucede con los de Victoria Ocampo, son retratados en libros como Virginia Woolf’s Garden: The Story of the Garden at Monk’s House, de Caroline Zoob, publicado en 2013. Más aún la asombraría saber del libro The Bloomsbury Cookbook: Recipes for Life, Love, and Art (2014) que reúne recetas, anécdotas, fotografías y pintura relacionadas con la comida. En la vida de Virginia Woolf la comida ocupó un lugar especial, problemático o asociado al placer, según las circunstancias. Y hay referencias a las comidas, a las recetas, al encuentro alrededor de una mesa o a los que se producen en reuniones sociales tanto en sus escritos autobiográficos como en Fin de viaje, Un cuarto propio, Al faro, Mrs Dalloway, Orlando, Los años y Entre actos, solo para nombrar los primeros libros con este tipo de situaciones que me vienen a la mente.

En este contexto, es ineludible mencionar el gran merchandising que gira alrededor de Virginia Woolf, su famosa foto de perfil, tomada por Beresford en 1902, es una de las postales más vendidas por la National Portrait Gallery. Pero también hay miles de objetos y prendas con su cara o con frases suyas estampados en ellas. En cuanto al arte, las obras de artistas del grupo Bloomsbury, especialmente Vanessa Bell, hermana de Virginia Woolf, Duncan Grant y Roger Fry, forman parte del recorrido obligatorio de los seguidores y especialistas en Virginia Woolf. Vale decir que el tema del arte del Grupo de Bloomsbury merece un abordaje más extenso y complejo que de este recorrido.

Ediciones de Sur de Virginia Wolf
Ediciones de Sur de Virginia Wolf

Virgina Woolf y los videogames

Resulta curioso saber que, en la actualidad, Virginia Woolf amplia su ámbito de influencia a los creadores de videojuegos. El escritor principal de Far Cry 3, Jeffrey Yohalem, explicó que la novela Al faro inspiró su decisión de sacar anticipadamente del juego a Vaas, el personaje principal, un villano que cautivaba especialmente a los usuarios aduciendo que “el personaje principal” de la novela Mrs Ramsay “muere en la mitad”, produciendo un paréntesis”: “llegas a estos paréntesis…, y ella está muerta… el resto del libro trata sobre la ausencia de ella. Eso es muy atrevido. Y lo logramos”. Mientras tanto, Steve Macaris, otro especialista en videogames, recupera una escena de Mrs Dalloway; para él, al describir un avión que sobrevuela la ciudad de Londres, Virginia hizo uso de la tecnología moderna, y se pregunta: “Si bien no estoy seguro de qué pensarían Woolf y sus colegas (modernistas) del panorama multimodal actual, muchos de sus intereses se extienden a los medios digitales y las actuales literaturas (digitales)”. Por su parte, Tony Tulathimutte, escritor que obtuvo el Whiting Award en 2017 se pregunta: ¿se hubiera interesado Virginia Woolf por los videojuegos?

Last but not least (por último, pero no lo menos importante)

Llegamos finalmente a la literatura. No me extenderé en lo que sucede en el campo literario en inglés. Sí quiero dejar constancia de algunas biografías y aproximaciones biográficas dedicadas a Virginia Woolf publicadas en español durante el siglo veinte: las de Quentin Bell, Jane Dunn, Vivianne Forrester, Lyndall Gordon, Herbert Marder, Maud Mannoni, Roger Poole y Leonard Woolf. Especialmente quisiera mencionar la recuperación que se hizo, en la última década, y en nuestro país y en España, de la figura y de las obras de Virginia Woolf que no he mencionado hasta el momento.

Mientras que en Gran Bretaña, en 2011, se publicaba una “introducción a la vida y a la obra” de Virginia Woolf, de Alexandra Harris (sobre quien volveré en las últimas líneas de esta nota), en Argentina, nuestra gran editora, Julia Saltzmann, se decidía a publicar Virginia Woolf. La vida por escrito, un trabajo que me había llevado más de siete años de investigación. Cuando finalicé, la escritura jugó a mi favor ya que los derechos de autor de Virginia Woolf se habían hecho públicos en esos meses. Pero un hecho no menor, y que habla de la valiente decisión de Julia fue que, hasta ese momento, quien escribe estas líneas no tenía ningún libro publicado y aparecía de pronto con un manuscrito de casi mil páginas. Alentada por la lectura de Sylvia Iparraguirre, Julia logró que Taurus publicara la biografía, y me puso en contacto con editoras de la talla de Gaby Franco y Patricia Somoza. Luego llegaría el libro a España, en 2015, de la mano de Elena Martínez Bavière.

Poco después, y también gracias a que los derechos de Virginia Woolf habían sido liberados, llegaron nuevas ediciones de su obra. Apareció Un cuarto propio, con traducción de Teresa Arijón, publicado por El cuenco de plata en 2013, luego Mrs Dalloway, con su traducción y la de Bárbara Bell, publicada por la misma editorial en 2018. También de Teresa Arijón es la traducción de los ensayos agrupados en La muerte de la polilla, publicados por La Bestia equilátera en 2020.

Virginia Woolf en la literatura
Virginia Woolf en la literatura

Por su parte, la editorial Losada encaró la publicación de varios de los principales títulos de Virginia Woolf, con la traducción de Pablo Ingberg y de Cristina Piña. El caso es que una vez vencido el plazo de los derechos de autor, las editoriales comenzaron a competir, en beneficio de los lectores y admiradores de Woolf, apostando por la estética, por las ilustraciones y por nuevas traducciones (por ejemplo, las ediciones ilustradas de la editorial Lumen que incluye, entre otros libros, La señora Dalloway recibe, de 2014; Flush. Biografía de un perro; y las ediciones en tapa dura y blanda, con cubiertas diseñadas a partir del arte de Vanessa Bell).

Lo cierto es que en la primera década del siglo XXI no todos los libros de Virginia Woolf se conseguían en la Argentina. Por entonces, se valoraban especialmente las publicaciones españolas de Cátedra, con sus ediciones a cuidado de Dámaso López, y María Lozano. También se conseguían algunas ediciones de Alianza, Caralt, Edhasa, Lumen, Salvat y Sudamericana. Por supuesto, siempre contábamos con que en las librerías de viejo podíamos hacernos, sin demostrar demasiada emoción, para que no nos aumentaran el precio, de alguna edición de Sur. En esa época, otra figura de referencia fue Marta Pesadarrona, escritora catalana, traductora de Woolf y autora de Virginia Woolf i el Grup de Bloomsbury (1972).

Volviendo a las apuestas editoriales de la segunda década del siglo XXI, destacan las invitaciones a que escritores célebres prologaran los títulos de Virginia, y reediciones de sus libros por varias editoriales. Pero tal vez lo más significativo es el rol que asumieron los traductores. Así, en 2015 (2020), con traducción de Carolina Orloff y Micaela Ortelli, Godot publicó Cuentos completos, mientras que Tres guineas se editó, en 2012 (2020), con traducción de Laura García. Entre las novedades que vienen de España contamos con La viuda y el loro (2015), una apuesta de editorial Gadir por traducir y publicar escritos de Virginia Woolf para un diario familiar que editaban sus sobrinos. En 2017 apareció Las aventuras agrícolas de un cockney, escritos del diario familiar que Virginia Woolf llevaba en la niñez con sus hermanos, con traducción de Ainize Salaberri e ilustraciones de Maite Gurrutxaga,

En nuestro país, la editorial Barba de Abejas publicó Leer y reseñar, con la traducción de Eric Schierloh en una edición artesanal, cosida, con tapa impresa con tipos móviles de plomo. También en 2020, la editorial Rara Avis, con traducción de Virginia Higa y Juan Javier Negri, y con prólogo de Manuela Barral, publicó Victoria Ocampo y Virginia Woolf. Correspondencia. El libro cuenta con la bienvenida incorporación de facsímiles de las cartas, el texto de Victoria Ocampo: “Virginia Woolf en su diario” y una cronología del intercambio epistolar entre ambas autoras. A propósito de este último, es de público conocimiento el rol excepcional que tuvo Victoria Ocampo al conseguir que Virginia Woolf aceptara ser traducida y publicada, por primera vez en español, por la editorial Sur. En paralelo con la edición de la correspondencia entre ambas, la Universidad Nacional de La Plata incorporaba, en 2020, en su repositorio digital, mi trabajo Un análisis comparado de los escritos autobiográficos, testimonios y ensayos personales de Virginia Woolf y de Victoria Ocampo: “En búsqueda de un espacio propio”, continuación y profundización de la investigación de 2014, Victoria Ocampo y Virginia Woolf: escritura autobiográfica, encuentros y lecturas.

Virginia Woolf en la literatura
Virginia Woolf en la literatura

En los últimos años, en España son muchas las ediciones dedicadas a Virginia Woolf, entre ellas Un cuarto propio, editado en Sabina editorial, en 2018, con traducción “en femenino” de Milagros Rivera Garretas, Las mujeres y la literatura. Virginia Woolf (2019), con prólogo de María Laura Freixas y traducción de Marta Gámez y Violeta Sánchez, también con prólogo de Laura Freixas, esta vez con traducción de Luisa Moreno se ha editado Paseos por Londres (2020). Por su parte, Virginia Woolf. Cartas a mujeres, con selección edición e introducción de Nora Catelli, y traducción de Susana Constante, editado en este 2021, ya agotada su segunda edición. De este año también es Una habitación propia, la propuesta de Seix Barral, con prólogo y traducción de Elena Medel e ilustraciones de Sara Morante.

Hasta aquí las novedades, con temor por haber dejado algunos imprescindibles en el tintero, y haber deslizado algún error en los años de edición de libros publicados en Argentina y en España; y nuevamente con el pedido a los interesados en que se divulguen sus ediciones de que nos hagan llegar la información pertinente. Para finalizar, menciono lo que podría destacarse como la más valiosa apuesta editorial dedicada a Virginia Woolf de estos últimos años, realizada por la editorial Tres hermanas, de Cristina Pineda, quien encargó nada menos que la traducción de los cinco tomos de diarios personales Virginia Woolf a Olivia de Miguel Crespo, Premio Nacional de Traducción en España (2011). A los editores con ánimo de emprender una tarea colosal, vale recordarles que aún quedan por traducir los seis volúmenes de correspondencia de Virginia Woolf, y sus seis tomos de ensayos personales.

Antes del punto final, cuento las últimas novedades woolfianas que me llegaron estos últimos días. El domingo 21 de marzo, a las 21.00 de Argentina pude presenciar, por zoom, invitada por su directora, responsable también del texto, Aline Menassé, la lectura privada de la obra La muerte de la polilla. También durante el fin de semana conversamos con la escritora Jimena Néspolo acerca de un ensayo de Nora Catelli (autora de un prólogo para una edición de Orlando en 2001) en el que vincula a Jorge Luis Borges con Virginia Woolf: Desplazamientos necesarios. Lecturas de literatura argentina (2020). Días antes, un querido amigo, el escritor inglés Matt Lloyd-Rose, me hizo llegar un podcast que realizó Henry Eliot, editor de Penguin Classic, de paseo por el Londres de Mrs Dalloway, junto con la especialista Alexandra Harris.

Y ahora sí, un anticipo que habla del interés de las universidades argentinas por Virginia Woolf. El 24 y 25 de septiembre de 2021 la Universidad Nacional de San Martín organizará las V Jornadas de Literatura y Medios Audiovisuales en Lenguas Extranjeras, en homenaje a Virginia Woolf. La modalidad, online, contará con la presencia de invitados internacionales, las especialistas Olivia de Miguel Crespo y Amparo Serrano de Haro estarán a cargo de las conferencias inaugural y de cierre. Permítanme ahora que los deje no sin antes anticiparles que Virginia Woolf nos deparará más alegrías literarias en este 2021 en el que las actividades presenciales y virtuales nos concederán una cercanía afín a los tiempos que corren.

*Irene Chikiar Bauer es la autora de Virginia Woolf. La vida por escrito, biografía de la gran escritora inglesa publicada por Taurus.

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