
I
Los imperios siempre tambalean. En la década del treinta, Estados Unidos sufrió la Gran Depresión, una gran crisis financiera mundial que se prolongó durante diez años, luego del crack del 29. La economía se estancó, el desempleo se disparó y el mundo no volvió a ser el mismo.
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El gobierno comandado por Franklin D. Roosevelt inició una fuerte política intervencionista llamada New Deal con el objetivo de sostener a las capas más pobres de la población, reformar los mercados financieros y redinamizar la herida economía.
Uno de los programas que formaban parte de esa política lo impartía la agencia Works Projects Administration (WPA) que consistía en dar trabajo a los desempleados. Entre ellos a los artistas. Entre ellos a Philip Guston, un joven canadiense que no bajaba los brazos.
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II
Philip Guston nació en Montreal el 27 de julio de 1913. Llegó a Estados Unidos a ganarse la vida como artista, pero la crisis estaba envolviéndolo todo, incluido el arte. Así que tomó el empleo de la WPA y se puso a pintar murales.
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Influenciado por los debates políticos en los círculos de artistas de izquierda de ese entonces, Guston comenzó a hacer obras cada vez más sociales. Estaba convencido que el arte podía despertar las conciencias dormidas de la sociedad. O al menos le entusiasmaba la idea.
Sentía que estaba hecho para eso y que hacer arte era lo mejor que podía darle a un mundo derruido y fragmentado. No quería dar belleza (pintar paisajes hermosos, mujeres bellas, escenas de paz), sino propinar un golpe estético en el espectador.
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III
Gladiadores, un óleo de 1940 que hoy se encuentra en el MoMA de Nueva York, lo pintó en esa época. Un día, luego de trabajar sobre un mural durante toda la tarde, llegó a su casa cansado pero inquieto. Se abrió una cerveza y comenzó a trabajar en el lienzo.
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Esta obra tiene una clara influencia política y estética del movimiento muralista mexicano dirigido por Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros. Este último lo describió como uno de “los pintores más prometedores de Estados Unidos”. Sin dudas lo era.
Sus obras, a lo largo de toda su vida, presentan muchas variaciones. El estilo abstracto parece ser predominante. La figuración de Gladiadores es más que interesante: en apariencia es un cuadro caótico, pero visto en detalle posee una armonía notable.
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IV
Con el tiempo se sumó a la Escuela de Nueva York, siendo uno de sus mejores representantes. Para muchos se trata del primer movimiento genuinamente estadounidense dentro del arte abstracto.
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Entre los artistas que formaron parte de la Escuela de Nueva York estaban Jackson Pollock, Willem de Kooning, Arshile Gorky, William Baziotes, Adolph Gottlieb, Franz Kline, Robert Motherwell, Ad Reinhardt, Mark Rothko y Clyfford Still.
Y Philip Guston, por supuesto. Un trabajador del arte, con una estética rabiosa y un estilo inconfundible.
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Murió el 7 de junio de 1980 pero su obra sigue vigente.
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