
Expuesta por primera vez en la Royal Academy en 1865, el catálogo de la pieza El último del clan, del pintor escocés Thomas Faed, versaba: “Cuando el vapor retrocedió lentamente y John MacAlpine se soltó de la cuerda, empezamos a sentir que nuestro otrora poderoso clan estaba ahora representado por un anciano débil y su nieta, quienes, junto con algunos parientes periféricos -yo mismo entre ellos-, no tenía ni una sola brizna de hierba en la cañada que alguna vez fue nuestra”.
La obra es una historia de inmigrantes, lo que le confiere una notable actualidad. Personas que debían abandonar su historia porque su tierra ya no les daba lo suficiente para sobrevivir o expulsados por los cambios políticos, como en este caso. La pintura retrata el proceso conocido como Highland Clearances, que significó la expulsión de los pueblos gaélicos de las Tierras Altas, durante el siglo XVIII y XIX, debido a un cambio en el sistema agrícola del Reino Unido.
Las mudanzas fueron, en muchos casos, forzadas y violentas. Y llevaron a la desaparición de varios clanes asentados en la región desde siempre. Muchas se ubicaron en las Lowlands, otros en la costa, pero una gran parte debió cruzar el mar hacia EE.UU. y Canadá. La escena retrata la partida de una embarcación, pero no desde el lugar de los que se marchaban, sino de los que tenían prohibido viajar: los niños, los ancianos y las mujeres. Es entonces una despedida, no solo de la tierra que debieron abandonar, sino también de lo afectos, la imposibilidad de seguir siendo una familia en el más allá. Una doble ruptura feroz.
A 120 años de su muerte, Faed fue un artista muy respetado de su tiempo: miembro de la Royal Scottish Academy y luego de la Royal Academy británica, donde también fue académico. Tuvo mucho éxito como pintor de género doméstico, y tenía una considerable capacidad ejecutiva.
El último del clan es una obra maestra de la pintura de género, en la que Faed desarrolla su técnica exquisita en los detalles. Un frasco de jengibre, un faisán, ollas y las cajas de embalaje esparcidos en el muelle son pequeñas joyas técnicas de la naturaleza muerta. Los trajes típicos y los rostros revelan la inevitable influencia prerrafaelita.
A través de las expresiones y ese juego con el cielo abierto y el mar picado, Faed genera un relato épico enmarcado de una trágica y sublime belleza. La obrase encuentra en la Kelvingrove Art Gallery and Museum, de Glasgow, Escocia.
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