Emilio del Guercio, Luis Alberto Spinetta, Edelmiro Molinari y Rodolfo García: Almendra
Emilio del Guercio, Luis Alberto Spinetta, Edelmiro Molinari y Rodolfo García: Almendra

En sus orígenes, a fines de la década del ‘60, el rock nacional tuvo tres vertientes. Los Gatos, pioneros del rock en español, representaron la música beat emulando el estilo de la primera etapa de The Beatles. Manal tomó el camino del blues eléctrico, el que tuvo a The Rolling Stones como principales abanderados. Y luego, muy poco tiempo después, apareció Almendra, un grupo de adolescentes que, tomando como guía la fase más experimental y psicodélica de The Beatles, desarrollaron la música del futuro. Hoy, 50 años después, su primer álbum tiene el sonido de lo eterno.

El éxito de este cuarteto integrado en voz y guitarra por Luis Alberto Spinetta –que demostró a muy temprana edad que iba a ser dueño de una poesía única en la música popular-, Emilio del Guercio en bajo, Edelmiro Molinari en guitarra y Rodolfo García en batería, fue meteórico. Tan rápido, que el grupo se desintegró al concluir 1970, el mismo año de su consagración. En tan solo dos años se convirtieron en la banda del momento, Leonardo Favio versionó su primer simple (Tema De Pototo), cedieron composiciones a Bárbara y Dick, llenaron teatros, sonaron en la radio, aparecieron en los programas de televisión más populares y grabaron dos álbumes que se convirtieron en clásicos.

Escuchar el debut de Almendra 50 años después de su lanzamiento es como acceder a una especie de manual del rock nacional. El LP homónimo contiene nueve canciones y cada una de ellas funciona como puerta de entrada a alguna de las vertientes del rock que se desarrollarían años más tarde en el país. Pocos discos en la historia de la música han dejado semejante legado, y menos aún en el rock argentino.

Spinetta y las bandas eternas: Almendra cantando "Muchacha Ojos de papel"

El lado A abre con Muchacha (Ojos De Papel), la canción de amor que el Flaco le dedicó a su novia de la adolescencia, Cristina Bustamante. Es una balada austera, interpretada sólo con guitarra acústica, al estilo de Yesterday de The Beatles. A diferencia de la grabación producida por George Martin, en vez de arreglos de cuerdas tiene los coros de García, Molinari y Del Guercio que le dan un toque pastoral de una belleza insuperable. Fue un éxito instantáneo, aunque veinte años más tarde Spinetta, en un texto que tituló Muchacha ojos de papel: desintegración abstracta de la defoliación analizaría la letra con sumo detalle para concluir que su propia composición tiene un sesgo machista que en el fondo esconde el deseo del hombre por dominar a la mujer: “Quedarse hasta el alba, que sólo el guía ve, representa a las claras una orden impartida (que subyace en cualquier pedido) y refleja la prosecución de una finalidad de parte del que pide”, explica el Flaco en ese artículo.

El álbum continúa con Color Humano, de Molinari, que con sus nueve minutos se posiciona en ese breve período de transición entre la psicodelia y el rock progresivo. Es una prueba de la audacia de Almendra, ya que luego de editar simples con un sonido más “beat” y de iniciar el LP con una balada folk como es Muchacha (Ojos De Papel), la banda vira hacia un rock duro y lisérgico.

Figuración, que empieza con una flauta interpretada por Emilio del Guercio, marca el aire barroco que subyace en todo el disco. Pese a su instrumentación acústica, se trata de un tema complejo con cambios abruptos en su estructura que remiten al surrealismo figurativo. Spinetta había cursado el primer año de Bellas Artes y quiso transpolar los conceptos de artistas como Salvador Dalí a la música. Pappo, que había pasado a saludar por el estudio, grabó los coros.

Posiblemente esta sea una de las imágenes más emblemáticas del rock nacional
Posiblemente esta sea una de las imágenes más emblemáticas del rock nacional

Ana No Duerme, otro de los clásicos de Almendra, retorna al rock más distorsionado, ése que inauguraron The Beatles con Helter Skelter y The Kinks con You Really Got Me. En varias entrevistas el Flaco dijo que estaba inspirada en su hermana, pero también otras veces lo rectificó. En Crónicas e Iluminaciones, el libro que coescribió con el periodista Eduardo Berti, explica: “Ana no es solamente mi hermana sino todas las Anas que no duermen. Es ese ser que siempre está esperando, esa muchacha que espera ser amada, que espera un poco de amistad, de comprensión, que quiere salir de su mundo vulgar de mujer, que quiere ocupar otro lugar”.

Fermín, con una melodía melancólica construida sobre una base de piano, abre el lado B. Está basada en un vecino de Luis que padecía síndrome de Down y que era maltratado por sus padres. Es una canción que reivindica a los marginados y maltratados.

El aura letárgica continúa en Plegaria Para Un Niño Dormido, que llamó la atención por el uso de la diástole, una licencia poética que permite cambiar la acentuación de las palabras para que encajen mejor en las estrofas (como “plegariá”, “niñó” y “dejenló”). La balada tiene un aire de canción de cuna que el Flaco canta con mucha dulzura, tal vez porque es una de sus composiciones más antiguas. La escribió en 1965 cuando tenía 15 años y, tal como explica el músico en Crónicas e Iluminaciones, “De algún modo es un tema contestatario. Hay una crítica a la sociedad y a la injusticia del mundo”.

A Esos Hombres Tristes es la prueba de que la propuesta musical de Almendra era profundamente artística, lejos de las pretensiones comerciales del sello discográfico. Luego de una breve introducción donde sobresalen el bajo y la batería, el tema va construyendo una arquitectura intrincada que muta en un jazz que a su vez coquetea con el folklore y le hace un guiño al tango de Piazzolla. Son seis minutos que hubieran dado envidia al Lennon de la etapa del Álbum Blanco, trabajo que junto a Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band influenció mucho a la banda. Hasta ese momento, ningún grupo argentino había compuesto un tema tan complejo y fue obra de un grupo de chicos que no llegaban a los 20 años.

El primer disco de Almendra, con su música y su estética, sigue siendo un hito en la historia del rock
El primer disco de Almendra, con su música y su estética, sigue siendo un hito en la historia del rock

Emilio del Guercio aportó Que El Viento Borró Tus Manos, una canción de estirpe jazzera con una flauta que recuerda al primer Jethro Tull y al folk psicodélico de The Incredible String Band.

Almendra tiene un cierre de antología con Laura Va, inspirada en She’s Living Home de The Beatles, incluida en Sgt. Pepper. “Después de escuchar esa canción, no quise privarme de componer algo que se pudiera orquestar de esa forma”, declaró Spinetta en una entrevista radial en 1984.

El grupo convocó a Rodolfo Alchourrón, un respetado arreglador de música clásica y jazz, para que haga la orquestación. El músico había participado en la grabación del primer simple de Almendra y había acudido por el llamado del productor Ricardo Kleinman, una pieza fundamental en el éxito de la banda al haber conseguido el contrato con el sello RCA y haber sido el primero en darle difusión a sus canciones en la radio. Kleinman era el productor del programa Modart En La Noche que conducía Pedro Aníbal Mansilla en Radio Excélsior.

Alchourrón hizo los arreglos de Laura Va con una instrumentación poco convencional que incluyó un clarón (también llamado clarinete bajo), un arpa y un fliscorno, que es una especie de trompeta con un sonido más dulce. También se sumó el bandoneón de Rodolfo Mederos, el más rockero de los tangueros, en lo que fue el primer acercamiento entre dos géneros que cuando surgió el rock estaban en veredas opuestas. Mederos volvería a colaborar con Spinetta en Las Golondrinas De Plaza De Mayo, que cierra el último álbum de Invisible, El Jardín De Los Presentes (1976).

El día planeado para el lanzamiento del LP era el 29 de noviembre de 1969, tal como figura en los registros, pero se retrasó y terminó saliendo el 15 de enero de 1970, una de las peores fechas para editar un disco. ¿El motivo? La portada del álbum. En esa época los sellos consideraban más rentable que la carátula sea una foto del grupo, pero Almendra, en consonancia con lo que sucedía en Europa y los Estados Unidos, creía que el arte de tapa también hacía al concepto del álbum y por eso le presentaron a RCA el célebre dibujo del payaso triste con la sopapa en la cabeza que había hecho Spinetta. Hoy es un ícono del rock nacional, pero para la discográfica en su momento una portada así era inconcebible.

Además, en vez de los nombres de las canciones, Luis quería poner en la contraportada unos símbolos que las representaran. La lágrima del payaso se refería a las canciones más tristes (Muchacha, Figuración, Plegaria Para Un Niño Dormido y Que El Viento Borró Tus Manos), el ojo a las más complejas (Color Humano y A Estos Hombres Tristes) y la sopapa a las composiciones con nombres propios (Ana No Duerme, Fermín y Laura Va).

El atraso en la edición del LP se debió a que el departamento de arte de RCA habría perdido el dibujo original del payaso. Según cuenta Rodolfo García en Ruido De Magia, la biografía del Flaco que escribió Sergio Marchi recientemente, el sello especulaba con que, ante la necesidad de que el lanzamiento se concretara antes de las fiestas, la banda iba a ceder con la cuestión de la portada. Sin embargo, no estuvieron dispuestos a resignar su idea y Spinetta presentó un nuevo dibujo, casi idéntico al original, y el sello no tuvo más remedio que aceptarlo.

Mientras parte del país estaba de vacaciones, Almendra llegó a las bateas y hubiera pasado desapercibido para el público ajeno al rock si no fuera porque pocos meses más tarde Muchacha (Ojos De Papel) sería utilizado en una publicidad de telas y le daría a la banda una proyección nacional.

Foto de Spinetta abrazado con Cristina Bustamante durante un recital de Almendra, en 1970
Foto de Spinetta abrazado con Cristina Bustamante durante un recital de Almendra, en 1970

Tras un profundo desgaste debido al éxito repentino, la banda se separó a fines de 1970 luego de editar un segundo LP doble y, citando a Edelmiro Molinari, se multiplicó en diversos proyectos musicales. Luis Alberto Spinetta entró en una fase experimental y grabó Spinettalandia y Amigos con Pappo, Miguel Abuelo y otros músicos invitados y con Pescado Rabioso fusionó el rock progresivo de King Crimson con el hard rock de Black Sabbath. Molinari formó Color Humano, un power trio que estaba más cerca del sonido blusero de Manal que de las melodías dulces de Almendra. Por su parte, Emilio del Guercio y Rodolfo García fundaron Aquelarre, un cuarteto progresivo con inclinaciones al folk.

El álbum debut de Almendra es uno de esos trabajos que marcan un quiebre en la historia. Si Los Gatos en 1967 habían sentado las bases para hacer rock en castellano, el cuarteto liderado por Luis Alberto Spinetta demostró que era posible llevarlo a límites insospechados y en los propios términos de la música rioplatense.

Almendra no es simplemente un disco, es una obra conceptual que hace medio siglo pateó el tablero y se convirtió en el hito fundacional de una nutrida tradición rockera que floreció en la Argentina y se expandió por toda Latinoamérica. Son tan solo nueve canciones, pero cada una constituye un universo que, de 1970 para acá, ha estado en constante expansión.

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