
En medio de una charla frente a referentes sociales, empresarios y medios, el candidato presidencial Alberto Fernández mencionó un libro. No es cualquier libro, y el contexto tampoco. Durante aquella mañana soleada en la Facultad de Agronomía y Veterinaria de la UBA, el hombre que está más cerca de gobernar la Argentina en los próximos cuatros años lanzó un plan para combatir la pobreza, en el caso que ganara la elección. Lo llamó “Argentina contra el Hambre” y busca combatir el mal que aqueja al 35,4% de la población, fruto de la gran desigualdad social que reina en el país.
El libro que nombró se llama, efectivamente, El hambre y lo escribió el autor argentino hoy radicado en España Martín Caparrós. Al hacerlo, contó una anécdota: “Estando en Madrid me pidió una audiencia Martín Caparrós y vino con un librito de él que se llama El Hambre. Me hizo la pregunta, y gracias a Dios que me la hizo: ¿por qué la Argentina con todo el potencial de producción de alimentos que tiene no se pone de pie para terminar con el hambre?”.
PUBLICIDAD
El hambre es un libro denso e intenso. Salió en 2014 con la ambiciosa tarea de explicar la raíz de la miseria en el mundo. “Conocemos el hambre, estamos acostumbrados al hambre: sentimos hambre dos, tres veces al día. No hay nada más frecuente, más constante, más presente en nuestras vidas que el hambre —y, al mismo tiempo, para la mayoría de nosotros, nada más lejos que el hambre verdadero”, escribe Caparrós en este texto, mezcla de crónica y ensayo, que tiene 616 páginas y fue editado en Argentina por Planeta y en España por Anagrama.
En otro fragmento, Caparrós interpela al lector de este modo: “Entre tantas preguntas que me hago, que este libro se hace, hay una que sobresale, que repica, que sin cesar me apremia: ¿Cómo carajo conseguimos vivir sabiendo que pasan estas cosas?”
PUBLICIDAD

Hace varios años que Martín Caparrós vive en España y desde allí escribe para The New York Times artículos de actualidad y para El País artículos de lo que él llama vida cotidiana. Su último libro es Todo por la Patria, una novela que ocurre en los años treinta y que permite vislumbrar en esa Argentina lejana todo lo que ocurrirá después.
Autodefinido como de izquierda, nunca ha dudado en criticar al macrismo y al kirchnerismo por igual. Tanto es así que se ha ganado el rechazo de militantes y simpatizantes de ambos bandos. Sin embargo, su trabajo de cronista le ha permitido conocer de cerca el hambre y la pobreza que en el mencionado libro define como “la razón de cambios sociales, progresos técnicos, revoluciones, contrarrevoluciones. Nada ha influido más en la historia de la humanidad. Ninguna enfermedad, ninguna guerra ha matado más gente. Todavía, ninguna plaga es tan letal y, al mismo tiempo, tan evitable como el hambre”.
PUBLICIDAD
El hambre es un libro que transita varios carriles. Si bien está repleto de números y cifras, también transmite la humanidad de las historias. Como el destacado cronista que es —de los más respetados de Latinoamérica, junto a Leila Guerriero y Juan Villoro—, viaja a diversos puntos del mundo para contar cómo se vive la miseria y qué significa para cada sociedad, para cada cultura, y desde allí pensar en las expectativas individuales y colectivas.

Un buen ejemplo es el diálogo que transcribe con Aisha, una mujer pobre de un pueblo de Níger, sobre un tapiz de mimbre frente a la puerta de su choza, “sudor del mediodía, tierra seca, sombra de un árbol ralo, los gritos de los chicos desbandados”. Le preguntó, qué le pediría a un mago, cualquier cosa podría elegir.
PUBLICIDAD
—Quiero una vaca que me dé mucha leche, entonces si vendo un poco de leche puedo comprar las cosas para hacer buñuelos para venderlos en el mercado y con eso más o menos me las arreglaría.
—Pero lo que te digo es que el mago te puede dar cualquier cosa, lo que le pidas.
PUBLICIDAD
—¿De verdad cualquier cosa?
—Sí, lo que le pidas.
PUBLICIDAD
—¿Dos vacas?
Me dijo en un susurro, y me explicó:
PUBLICIDAD
—Con dos sí que nunca más voy a tener hambre.
Era tan poco, pensé primero.
PUBLICIDAD
Y era tanto.

Las crónicas de Caparrós recorren el planeta y llegan, por supuesto, al Primer Mundo. Estados Unidos es uno de los lugares para pensar el estado de situación. Ingresa a los locales de comida chatarra (que además de poco nutritiva es barata) y se pregunta por los altos índices de obesidad. También ingresa a la Bolsa de Chicago para pensar qué relación existe entre accionistas del mercado bursátil y el hambre. Las respuestas están en todos lados.
En la pluma de Caparrós el periodismo narrativo adquiere vuelo y diluye los posibles aires de superioridad moral al plantear que “este libro es un fracaso”. ¿Por qué? “Para empezar, porque todo libro lo es. Pero sobre todo porque una exploración del mayor fracaso del género humano no podía sino fracasar. A lo cual, está claro, contribuyeron mis imposibilidades, mis dudas, mi incapacidad. Y, aún así, es un fracaso que no me avergüenza: tendría que haber conocido más historias, pensado más cuestiones, entendido algunas cosas más. Pero a veces fracasar vale la pena. Y fracasar de nuevo, y fracasar mejor”
Sin dudas, el hambre es un fracaso en el sistema que hoy nos rige. A eso alude Caparrós. Y lo dice sin estar arriba de ningún pedestal. Lo dice con dolor y a la vez con inteligencia porque sabe que su libro es una valiosísima torre de testimonios que lo comprueban.
Escribe: “Cada día se mueren, en el mundo —en este mundo— 25.000 personas por causas relacionadas con el hambre. Si usted, lector, lectora, se toma el trabajo de leer este libro, si usted se entusiasma y lo lee en —digamos— ocho horas, en ese lapso se habrán muerto de hambre unas 8.000 personas: son muchas 8.000 personas”.

En su discurso, Alberto Fernández dijo que el texto de Caparrós “es un libro que a medida que uno lo lee sólo siente vergüenza porque ve cómo el mundo se fue dividiendo entre poderosos y débiles, y los débiles fueron cada vez más condenados a la miseria. En un mundo que cada vez exige más alimentarse bien para poder desarrollar la inteligencia porque el conocimiento es lo que hace fuertes a las sociedades en el tiempo en el que vivimos”.
A partir de ese encuentro y de la lectura de El hambre, el candidato del Frente de Todos se comunicó con el diputado nacional Daniel Arroyo, uno de sus hombres más cercanos y especialista en temas de desarrollo social, y le dijo: “Tenemos que tener vergüenza, decimos ser el país que produce alimento para 400 millones de personas y no podemos alimentar a 15 de millones de argentinos que están en situación de pobreza”.
Fue entonces que surgió “Argentina contra el Hambre”, el plan que planea revertir esta tristísima realidad que sacude al país y que durante el gobierno de Cambiemos se ha agravado. Y todo indica que, esta vez, la literatura —particularmente El hambre de Martín Caparrós— tuvo mucho que ver.
SEGUÍ LEYENDO
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
¿Son falsos los autógrafos de Liza Minnelli?: polémica por las firmas en sus memorias de lujo
Expertos y seguidores de la legendaria artista aseguran que las supuestas firmas originales en los ejemplares presentan un patrón idéntico, lo que provoca reembolsos y un revuelo pocas veces visto en el mundillo del coleccionismo

“Gracias, Daniel, por todo lo que leímos”: un homenaje a Divinsky, mucho más que el editor de Mafalda
Juan Sasturain, Judith Gociol y Patricio Zunini recordaron a ese gran lector que murió en 2025. Fue también la presentación del ebook gratuito con sus reseñas que sacó Infobae Ediciones

Peter Jackson recibirá la Palma de Oro de honor de Cannes de mano de un actor de “El señor de los anillos”
El reconocimiento del festival al director neozelandés, se otorgará durante la ceremonia inaugural del Festival

De Ginastera a Rubén Blades: Gustavo Dudamel fue capaz de juntar la música clásica con la salsa
El director venezolano reunió por primera vez a la Filarmónica de Nueva York y a la Orquesta de ‘Spanish Harlem’ para una serie de conciertos en distintos barrio de la ‘Gran Manzana’

Bienal de Venecia en crisis: artistas renuncian de forma masiva a los premios del público
Un comunicado firmado por más de setenta participantes y veintidós delegaciones nacionales expresa desacuerdo con la implementación de un sistema de voto popular y la exclusión del jurado experto en la edición actual



