Héctor Olivera rodeado por los estudiantes y profesionales de la ENERC
Héctor Olivera rodeado por los estudiantes y profesionales de la ENERC

El encuentro está por finalizar. Héctor Olivera, emblemático director y productor de cine argentino, está parado de frente a un grupo de estudiantes de la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (ENERC). Tiene en sus manos una claqueta con su nombre. La mira, sonríe, y no puede contener un recuerdo que lo invade y la inevitable emoción: "Entré a los estudios Baires por primera vez con 15 años. Me encontré de golpe en la Viena de 1800, la película era sobre la vida Schubert. A partir de ese momento no pensé en otra cosa que ser director de cine. Lo pude cumplir. Costó mucho, recién la primera película la hice a los treinta y tantos años. Lo que les deseo a ustedes, que si están acá es porque tienen esa vocación, es que también la puedan cumplir. Porque no hay nada más maravilloso que decir esas tan remañidas palabras de 'Cámara, acción'. Que las he dicho tantas veces y las podría seguir diciendo si alguien me financiara una película". Y como una tormenta que irrumpe la calma, estallan las risas.

Así, entre la emoción de la memoria y el humor como escape, Olivera dialogó con el crítico de cine Fernando Martín Peña en el microcine de la ENERC por una hora, ante un auditorio cautivado por conocer en la voz de "un hombre que es historia viva del cine argentino", dijo Peña en su presentación. Luego, se proyectó La Nona, su filme de 1979 basado en la obra teatral de Tito Cossa, "al que no le fue tan bien en la pantalla, pero que se convirtió en una película de culto en la era de los videoclubs", reflexionó Olivera, para finalmente recibir el recordatorio por parte del director de la institución, Carlos Abbate, y un sostenido y merecidísimo aplauso por parte de todos al enterarse que Olivera había realizado una donación de equipamiento para el espacio.

Olivera recibe su claqueta de parte del director Carlos Abbate
Olivera recibe su claqueta de parte del director Carlos Abbate

La charla comenzó con la fundación de Aries, la productora de cine y televisión constituida en 1956 junto a Fernando Ayala que continuó en funciones hasta 2014: "Le pusimos Aries porque la fundamos en abril, y yo también soy de aries. Fernando era de cáncer y Cáncer Films hubiera sido horrible"

Peña retomó: "La obra de Héctor es inabarcable, como productor y como director. Aries hace en sus comienzo varias películas que se inscriben en el espíritu crítico y analítico de la generación del 60. Cuando uno ve El jefe o El candidato, unas de las primeras películas que producen, se entiende bastante cuáles eran los temas que estaban dando vueltas, la cuestión social estaba muy presente".

Peña recordó también que de la mano de Olivera hizo su debut en la gran pantalla Lalo Schifrin, el pianista, compositor, arreglador y director de orquesta nominado a seis veces a los Oscars –recibió uno honorario– y, entre otras cosas, creador de la inconfundible melodía de Misión Imposible: "El introdujo en el cine a Lalo Schifrin, su primera partitura fue para El Jefe. El logo de aires tiene un letimotiv compuesto por él y el saxo del Gato Barbieri. Piazzolla hizo la banda de sonido para varias películas producidas por él".

(Franco Fafasuli)
(Franco Fafasuli)

A mediados de los '60, narran, Aries estuvo a punto de quebrar por "tener 33 juicios" y deciden realizar una adaptación de una obra de teatro de Jean Paul Sartre, A puerta cerrada, que "fue un desastre de público". "Es la primera película del cine nacional en que había una protagonista explícitamente lesbiana que no estaba en la cárcel", dijo Peña.

HO – Pero fue censurada en Inglaterra, en el año 62, estaban prohibidas las escenas con lesbianas. 

Ante la crisis, entonces deciden dar un giro a la productora. "Teníamos que hacer una película que fuera groseramente reidera. Fue un éxito colosal, costó 80 mil dólares y recaudó más de medio millón. Hotel alojamiento fue un éxito y ahí aprendimos que no se podía mantener una productora con el cine que le gustaba a uno". Así ingresaron a su staff, entre otros, a Luis Sandrini, y luego de una reunión con los hermanos Sofovich se comenzó una alianza de 36 películas con el tándem humorístico de Jorge Porcel y Alberto Olmedo.

FMP – Fue una estrategia permanente de la empresa realizar películas exitosas y, a la vez, producir otro tipo de cine, correr otros riesgos, como La Fiaca, La guita o las películas que dirigiste como Las venganzas de Beto Sánchez, una película maldita, o La Patagonia rebelde

HO – Analizándome, desde El Jefe hasta El mural, hice 13 películas que estaban introducidas en un marco histórico. Me congratulo de haberlo hecho porque no lo puede hacer nadie, ni Spielberg, eso de relacionarse con las tradiciones, con su propia historia

(Franco Fafasuli)
(Franco Fafasuli)

Sobre su ópera prima Psexoanálisis, "cuando argentina era uno de los países más psicoanalizado el mundo" y su frustrada secuela por censura "en la que un personaje tenía sexo con una oveja". "Esto antes de Woody Allen, que lo hizo bastante después en Todo lo que ustedes querían saber sobre el sexo y no se atrevía a preguntar", agregó Peña.

Acotó que Psexoanálisis y Los neuróticos "son las únicas películas que mostraron el arte del Di Tella en materia escenográfica, filmes de una enorme riqueza sobre todo Los Neuróticos, que poca gente ha visto con obras de Edgardo Giménez. Para mi es un enorme placer haber dejado este testimonio de una época tan importante del arte".

Escenografía de “Los neuróticos”
Escenografía de “Los neuróticos”

FMP –Otra cosa importante es que con todos los vaivenes de este país, Aries no hizo nunca una película de propaganda. ¿Cómo lo lograron?, ¿había que sobrevivir así? 

HO –Por ejemplo, cuando hicimos No habrá más penas ni olvido, basado en el libro de Osvaldo Soriano, había dudas porque era justo antes de las elecciones (1983) y era una historia que marcaba el enfrentamiento entre la derecha y la izquierda peronistas. Dije, si gana el peronismo, no la podemos hacer. Teníamos la sombra de Raúl Apold, subsecretario de prensa de Perón, que fue terrible, con censura, persecuciones. Muchos actores y directores tuvieron que irse del país. Teníamos miedo de qué pasaba si gana el peronismo. Si gana el radicalismo como sucedió pasa a ser una película oficialista. Teníamos que jugarnos y se estrenó un mes antes del triunfo de Alfonsín y hubo quién dijo que había colaborado con el radicalismo, lo que es ridículo, nadie cambia su pensamiento político por una película.

FMP-¿Pero no les hacían propuestas, ideas desde los gobiernos militares?, ¿por qué no hacen una película sobre este tema?

HO-No, no, ya las hacía Palito Ortega. 

(Franco Fafasuli)
(Franco Fafasuli)

Luego, el docente dio el pie para que narre el encuentro entre los grandes escritores Juan Carlos Onetti y Jorge Luis Borges, a quien Olivera había conocido por su adaptación del cuento El muerto.

"Onetti conocía absolutamente toda la obra de Borges y Borges se hizo el que no sabía nada de Onetti. Teníamos a los dos grandes escritores rioplatenses, uno con su leche y sus copos, y el otro muy sanguíneo. Cuando nos fuimos, bajé con Borges del brazo y en el hall de entrada me dice: '¿estamos solos?, pero este hombre es como los chicos, hasta dice malas palabras'. Estamos hablando de otros tiempos y de un personaje muy particular".

Sobre Onetti, además, recordó: "Estábamos en una cena posterior al encuentro y de repente él dice 'Si van a hablar mal de Sabato, me levanto y me voy'. Se hizo un silencio en toda la mesa, era algo tan imprevisible. Y socarrón sigue: 'Ahora bien, si van a hablar peor, me quedo'. Ese era Onetti, al que junté con Borges, el agua y el aceite. Tenía una lengua feroz".

A lo largo de su carrera, Olivera también dirigió La noche de los lápices, El caso María Soledad, Una sombra ya pronto serás -sobre la novela de Soriano- ganadora de 5 premios Cóndor de Plata y a partir de los '90 comenzó una etapa en televisión con Nueve lunas, De poeta y de loco y La defensora, entre otros.

La llamada “Patagonia Rebelde” en diarios de la época
La llamada “Patagonia Rebelde” en diarios de la época

A cerca de La Patagonia rebelde recordó el contexto histórico, que dificultó mucho su llegada a las salas, con la primavera camporista, el regreso de Perón y la masacre de Ezeiza como escenario. "Me llegan los tres libros de Osvaldo Bayer. Cuando lo leo creí que era un tipo informado y descubrí que en los '20 hubo fusilamientos por parte del ejército argentino a peones rurales.  La hice porque desde el primer capítulo vi la película en mi mente, era un temazo, y fui muy cauto, muy respetuoso de la obra de Bayer. Aunque, una vez me dijo que una secuencia en dramatismo había sido mucho más dura de lo que él había escrito".

"Eran fines de septiembre del 73 y nosotros seguíamos filmando, a pesar de que sabíamos que mostrar al ejército así no iba a ser bien visto. Vuelvo a Buenos Aires a fines de enero y me piden que apure la filmación, algo que no podía hacer, pero esa misma noche empecé la compaginación. En un mes teníamos la primera versión, cuando lo normal es hacerla en 3 ó 4. Presentamos la película al ente y no la podían autorizar. La película se había hecho con soporte del Estado, dije, y me respondieron: 'El Estado puede equivocarse'. Pasó que la película fue vista por la plana mayor del ejército y salieron con caras largas. Para colmo, había un general Anaya y resultó ser el hijo de otro Anaya, que era el oficial más antiguo y más respetable del ejercito, que en la historia era el capitán. Todo se combinaba para mal".

Luego de una huelga de trabajadores, tuvo lugar la llamada “Patagonia Rebelde”, donde fueron fusilados cientos de obreros en Santa Cruz
Luego de una huelga de trabajadores, tuvo lugar la llamada “Patagonia Rebelde”, donde fueron fusilados cientos de obreros en Santa Cruz

HO-Fue un momento durísimo y un buen día me llaman y me dicen que se puede dar. Era un viernes de principio de junio del '74. Entonces, había que estrenarla rápido, ese mismo jueves. Levantan una de Universal y la pasan en muchos de los cines del país.

FMP-Otro momento del cine argentino, hoy no pasaría.

HO –Hicimos privadas, invitamos a todo el mundo. Recuerdo a Octavio Getino y Pino Solanas del cine Liberación que me dijeron 'ni nosotros la hubieramos hecho así'

La escena final de la película, para los milicos que se decían nacionalistas era devastador, terrible. Cuando le cantan al principal represor for he's a jolly good fellow y la cara de Alterio se descompone, es tremendo.

Olivera se toma un segundo, algo se le cruza por la mente. Pide disculpas porque a sus 88 años a veces se olvida de algunas cosas.

FMP – No se nota.

HO – Me quedé pensando que mi fascinación por realizar todas esas historias argentinas de otra época, de la manera en que solo el cine puede producirlas, las pensé para que las generaciones posteriores pudieran conocerlas. 

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