(Foto: Pablo Barrera Caló)
(Foto: Pablo Barrera Caló)

Hay días y días. También horarios puntuales. Ahora por ejemplo, miércoles por la tarde, la Feria del Libro está llena de gente, más de lo habitual. Basta con detenerse un segundo y oír el murmullo de las personas que van y vienen por los pasillos, algunas con libros, otras simplemente paseando. Lo cierto es que se acerca el final de esta edición número 45 y, como dice Mirta de la librería El Túnel, "nunca terminó de explotar". Hace catorce años que está en la Feria —esta vez con dos stands, uno frente al otro— y asegura que, si bien "no hubo días específicos de mucha venta", sí "hubo un día en que se vendió la mitad de lo que habitualmente se vendía el año pasado". "Tenemos muchas ofertas y con eso aguantamos", agrega. Mientras conversa con Infobae Cultura, muchos pasan, miran, hojean los libros de su local y se van sin comprar.

"A nivel ventas estamos entre un 5 y 10% abajo del año pasado. La crisis se siente en todos lados, y obviamente también en los libros y en la Feria". El que habla es Ignacio Iraola, director editorial de Planeta. Estamos en su propio stand, a unos metros de una de las atracciones del día: la firma de libros de Martín Cirio, influencer conocido como La Faraona que acaba de publicar El diario de Sandy. Chicos y chicas se agolpan a su alrededor, hay una cola llamativa, mucha selfie y abrazos con el ídolo. Frente a esta escena, Iraola lo confirma: las actividades se traducen en ventas. "La entrada es algo cara —continúa— si la sumás como un grupo familiar. Pensá que la entradas de cuatro personas genera la compra de un libro. Pero la Feria es un vórtice a nivel público. Este año ha quedado claramente expuesto que los youtubers, o la juventud, han tomado la Feria. Lo de Martín Cirio tiene que ver con eso".

Y agrega: "Esto es una burbuja, porque acá la gente concurre precisamente a una feria, a un paseo. Después no hay un correlato al nivel de las librerías. La venta de la Feria es una venta extraña y distinta en las librerías. La crisis en los libros es realmente muy fuerte, pero acá no se nota tanto, porque la concurrencia es la de un público ajeno a las librerías". Los más vendidos de Planeta en la Feria son Equilibrio de Daniel López Rosetti, Filosofía a martillazos de Darío Sztajnszrajber, La revolución de las hijas de Luciana Peker, La voz ausente de Gabriel Rolón y El fin del amor de Tamara Tenenbaum.

(Foto: Nicolás Stulberg)
(Foto: Nicolás Stulberg)

"El termómetro de este stand —dice Cleopatra Caglieris del Fondo de Cultura Económica— es que hay menos gente. Regularmente no se puede ni caminar por la Feria y en estos días eso no ocurrió. Se nota la falta de gente, se puede comparar con las del año 2000 y 2001. De todos modos venimos parejo. Por suerte hay muchas actividades, aunque eso no se traduce en ventas". Como hacen muchos libreros, pone el énfasis en los descuentos bancarios para que el público pueda comprar así como también algunas promociones especiales. "Este año la CONABIP, por ejemplo, fue una lágrima", comenta en este breve diálogo con Infobae Cultura quien lleva 25 años trabajando en la Feria del Libro, es decir, experiencia le sobra, y por eso dice: "Hay que entender que la Feria es un espectáculo que se monta y que no está acorde a la realidad externa". "Mirá, te doy un ejemplo sencillo: vas al baño y entrás perfectamente; ese es el mejor termómetro", concluye.

Sin embargo, a las librerías de cadena parece que les está yendo bien. Sus stands son los más llenos y, para ordenar un poco ese caos, cuentan con muchísimos libreros. "Viene bárbaro, hay mucha gente. Para mí, más que el año pasado", dice Axel de Cúspide mientras va y viene por el lugar. En El Ateneo tienen una impresión similar: "En la semana se ve más gente que el año pasado. Y feriados y fines de semana hay todavía más. Están los que buscan el precio, los que aprovechan los descuentos del bancos, también los que vienen a chusmear, aunque muchos vienen directo a comprar Mil planta de naranja lima de José Mauro de Vasconcelos o Sakura de Matilde Asensi, que son los dos que más vendemos".

(Foto: Pablo Barrera Caló)
(Foto: Pablo Barrera Caló)

"Estamos un 15% arriba", dice Juan Ignacio Boido, director editorial de Penguin Random House, pero de inmediato aclara: "Aunque entendemos que es un año especial para la editorial, con el boom del libro de Cristina, y libros muy fuertes como el Indio Solari, Florencia Bonelli, José Luis Espert, Laura Di Marco, Martín Lousteau, Magalí Tajes, Claudia Piñeiro, Eduardo Sacheri, Bernardo Stamateas que a su vez convocan con sus actos a muchos lectores. Pero entendemos que fuera de eso, el panorama de ventas no es mejor que el del año pasado". Los títulos que más está vendiendo Penguin Random House en la Feria —y que varían semana a semana, aclaran— son Dime, ¿quién es como Dios? de Florencia Bonelli, Jaque al psicoanalista de John Katzenbach, Recuerdos que mienten un poco del Indio Solari, Teoría King Kong de Virginie Despentes, entre otros.

Pero sin dudas, el gran fenómeno, no sólo de la Feria, sino de la industria editorial argentina, se llama Sinceramente, el libro de Cristina Fernández de Kirchner. A dos semanas de su publicación, la demanda fue tan grande que la editorial Sudamericana (sello de Penguin Random House) imprimió más de 200 mil ejemplares. Y parece no bastar. Ahora, en la Feria, se puede encontrar en varios lugares, sin embargo se venden muy rápido. En el stand de El Túnel, se repusieron catorce ejemplares a las 17:30. Menos de una hora después quedaba uno solo. "El libro de Cristina vuela", dice Mirta, su librera.

(Foto: AFP)
(Foto: AFP)

Por su parte, las editoriales independientes han encontrado la forma de tener presencia en este shopping de la literatura: se han unido entre varias, se han colectivizado, para formar un stand, que son varios. En uno de ellos, el número 1915 llamado Sólidos Platónicos, está Víctor Malumián, editor de Godot. "Entre un 10 y un 20% abajo", le dice a Infobae Cultura. "Mucho menos que el año pasado. Cuando mirabas los tickets del stand, en años donde se vendía más, muchos se llevaban dos o tres libros y ahora ves que se llevan uno solo. Y te das cuenta cuando ves a la gente en el stand mirando y charlando, pero en la caja no hay nadie pagando. Ahí ves cómo viene el termómetro de ventas", agrega proporcionando a este termómetro un grado más. 

 

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