Muchisimo público en la Feria del Libro de Rosario
Muchisimo público en la Feria del Libro de Rosario

El otoño regaló un fin de semana largo soñado en la ciudad de Rosario: muchísima gente pudo salir a caminar por el Monumento a la Bandera o por la zona costera del CCER. Rosario es una ciudad bellísima, llena de oportunidades para el turista. Se puede comer al sol en la Bajada España o llevar a los chicos a la pista de BMX sobre el río. Y las peatonales están vestidas de gala por el 25 de mayo.

Pero es indudable que la gran estrella de estos días es la Feria Internacional del Libro, que abrió el jueves pasado y dura hasta el 4 de junio. Cuando hace un par de semanas, los organizadores presentaron la Feria en el cierre de su hermana porteña, nadie se aventuraba a dar números respecto de la expectativa de público. Ahora, con apenas cuatro días, la incertidumbre cambió por satisfacción: por el Centro Cultural Fontanarrosa, donde sucede la feria, han pasado ya más de 50.000 personas. Aunque todavía no hay números oficiales sobre las ventas de los casi 80 expositores, hubo momentos en que la cantidad de visitantes hacía intransitables los pasillos y stands.

En la explanada del Centro Cultural,  una estatua de Fontanarrosa y un Mendieta inflable dan la bienvenida. Más allá, un escenario es ocupado por bandas de música para los más chicos. Adentro del Centro Cultural, Reynaldo Sietecase firma libros y Víctor Hugo Morales habla de su nuevo trabajo. Silvia Hopenhayn presenta la novela Ginebra (Alfaguara) y las editoriales locales organizan ciclos de lectura. Todo el tiempo pasan cosas en la Feria.

Con un horario extenso, la Feria del Libro de Rosario presenta muchas actividades
Con un horario extenso, la Feria del Libro de Rosario presenta muchas actividades

Las figuras salientes de estos días son dos mujeres imprescindibles de la literatura nacional: Angélica Gorodischer, que inauguró la Feria, y Hebe Uhart, que cerró la noche del sábado con una entrevista sobre su sol de cronista. Ambas, por momentos, convirtieron sus encuentros en master class literarias.

Sobre Gorodischer ya hemos hablado; Uhart estuvo fantástica. La reconocida escritora, ganadora de numerosos premios, entre ellos el Iberoamericano de Narrativa Manuel Rojas, autora de clásicos actuales como Un día cualquiera y Camilo Asciende, habló de su trabajo más reciente: el libro Animales, que publicó Adriana Hidalgo.

Hubo, sin embargo, un momento desopilante que quedará en la historia de la Feria: fue cuando una mujer sentada en las últimas filas interrumpió a Uhart, que hablaba de las similitudes en la comunicación corporal de humanos y simios, para decir que el hombre no desciende de los monos sino que los monos llegaron de otro planeta y, acto seguido, empezó a ladrar. Cuando todo parecía que se desmadraba, Uhart le dijo "Yo no comparto el creacionismo, yo creo en la evolución" y siguió como si nada hubiera pasado. El aplauso fue estridente.

Hebe Uhart (Martín Rosenzveig)
Hebe Uhart (Martín Rosenzveig)

Algunas de las frases de Hebe Uhart

"Pensar en un encuentro especial con la escritura es pensar en un encuentro mágico o misterioso. Yo me niego a eso. Uno hace lo que puede. Toda mi infancia me hubiera gustado hacer artesanías, pero me salían muy mal. Yo quería hacer algo lindo y me salía mal. ¿Cómo podía ser? Ese es un pensamiento muy interesante, porque se parece al de los enamorados: ¿Por qué no me quiere si yo quiero que me quiera? ¡Porque no te quiere!"

"Hablé de infancia a rolete, hablé de mi familia, de los inmigrantes, de mi pobre tía loca, ¡ya está! Ahora quiero otra cosa, por eso hablo de los animales".

"El hombre quiere hacer hablar a los animales que son muy humanoides, como los chimpancés y los loros. 'Al perro solo le falta hablar', dicen. Pero el animal habla cuando lo necesita, no cuando quiere el hombre. Recuerdo un loro que, en medio de una tormenta, gritaba: ¡Auxilio!"

"Escribir no es escribir bien, escribir es comunicar. Ahí suscribo a la tradición de Mansilla, que decía que no valoraban a Fray Mocho porque escribía como se hablaba. Escribir, como dice Stephen King, es hacer olvidar a una persona que está leyendo una historia para hacerlo entrar en la historia".

"En la literatura argentina no hay buenos dialoguistas, salvo Puig, Fray Mocho y Arlt, a veces. Pero el escritor rioplatense es más bien monologuista. Borges y Felisberto son monologuistas. Yo creo que nos escuchamos poco".

"Yo nunca me releo. Para qué, si ya sé lo que escribí. Tampoco leo las entrevistas. Para qué, si ya sé lo que dije".